En las áreas de mayor consumo, el 90% está medido. Pero el cronograma de instalación casi no avanza. El cargo para los aparatos se destina a obras.
En la ciudad de Córdoba hay 125.234 viviendas residenciales que cuentan con un medidor del consumo de agua y que les factura en función del uso.
La cifra representa sólo al 44 por ciento del total de usuarios a los que se les podría colocar el medidor y sólo el 25 por ciento si se computaran los “clientes no medibles”, es decir, los de departamentos en edificios que poseen medidor colectivo.
El total de viviendas micromedidas es sustancialmente inferior a lo que se estipuló originalmente como meta en la segunda renegociación del contrato con Aguas Cordobesas en 2006, cuando José Manuel de la Sota era gobernador y Juan Schiaretti, su vice. El incumplimiento en la instalación de medidores también fue una constante entre 1997 y 2006, cuando rigió el contrato original.


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