Los cortes de agua en Ushuaia ya son un clásico de esta gestión. En verano por falta de presión y ahora entrando al invierno por falta de caudal, lo cierto es que la capital de la provincia parece estar condenada a tener restringido éste vital elemento. Por lo pronto y fiel a su estilo, el director de Obras Sanitarias aportó un panorama desalentador para este invierno en la capital fueguina.
En diálogo con la prensa, José Mansilla dijo que “desde el sábado venimos sufriendo esta pérdida de caudal y de niveles de cisterna de la planta, producto del frío y las heladas que se han registrado este fin de semana”.
“Hoy estamos con 250 litros por segundo en planta 2, y necesito 300 litros para sostener un nivel de cisterna. Todo lo que está entrando sale, y no podemos acumular agua en las cisternas, por lo que empieza a haber sectores de la ciudad sin agua”, señaló.
“En este momento no tenemos prácticamente nada de reserva en las plantas, sucede lo mismo en la zona de Arroyo Grande. A la noche se congelaron los filtros que están dentro de la planta y nos ocasionó una serie de problemas que no nos permite tener caudal ni reserva suficiente”, agregó el funcionario.
Lo peor de la situación es que no hay salida si no mejora el clima, cuando todavía no comenzó el invierno: “En algún momento hablé de que dependíamos del clima porque las instalaciones, ya sea de potabilización o de bombeo de agua, son obras que necesitan un tiempo y algunas no se han generado todavía”, admitió.
“En cuanto baja el nivel de caudal del (arroyo) Buena Esperanza, empiezo a tener este problema de ingreso de caudal de agua cruda a la planta 2 y voy perdiendo reserva. El sistema de bombeo que tengo desde Arroyo Grande a Buena Esperanza, tiene un límite de 220 litros por segundo, y cuando el Buena Esperanza trae menos de 80 ó 100 litros, ya tengo problemas en la planta”, explicó.
Precisó que hoy “está trayendo 50 litros por segundo. Esos 40 ó 50 litros por segundo siempre se manifestaban en pleno invierno o con heladas intensas, hoy lo tenemos a principio de junio y es preocupante”.
La única esperanza está cifrada en que “levante un poco la temperatura en la semana para ver cómo podemos recuperar niveles en la cisterna”. No hay alternativa, que de hecho ya se analizó en la emergencia, pero no se cumplió con las obras: “El agua falta en algunos barrios desde el domingo y no hay solución. No hay una maniobra que me permita abastecer a la ciudad desde lo técnico. No tengo una solución”, reiteró Mansilla, indicando que “no puedo transportar más agua de la que transporto por bombeo y el agua cruda por gravedad no baja más”.
“Va a depender de cómo se presenten las condiciones climáticas. Lo otro es empezar con una serie de cortes programados para ver cómo hacemos, pero es tan bajo el nivel de agua que tenemos que hay que estudiarlo bien. No sirve de nada cortar por sectores si no voy a poder abastecer lo mismo. Con 250 litros por segundo de entrada o puedo darle solución a nadie”, reconoció el funcionario.
Los barrios que todavía tienen agua, se quedarán sin el servicio en el corto plazo, adelantó: “Estamos por perder todo el resto que nos queda de la cisterna B, que es la que está alimentando a las zonas altas del Kaupén, Bella Vista, Río Pipo. Monte Gallinero se quedó sin agua. Es la única cisterna que queda con un poco de reserva pero en algún momento se va a empezar a quedar sin agua”, sostuvo.
Con respecto al sector industrial, dijo que el problema fue diferente porque allí se dio “un congelamiento dentro de la planta pero es posible normalizarlo. No tiene el mismo problema que el resto de la ciudad”.
Hoy prevén reuniones para ver cómo planear esta emergencia, ante varios meses de invierno por delante, obras que no se hicieron, y una situación conocida, previsible, y agravada por demoras de la gestión.
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