El problema se registró a la madrugada y duró alrededor de siete horas. El director César Comezaña descartó que el inconveniente haya sido producto de la falta de mantenimiento o de pruebas en el nuevo servicio de Neonatología.
Lo confirmó, en diálogo con "La Nueva Provincia" , el director del centro médico, doctor César Comezaña, quien descartó las dos versiones que circularon en un primer momento, que indicaban, por un lado, falta de mantenimiento y, por otro, que el desperfecto tuvo origen en pruebas eléctricas en el nuevo edificio de Neonatología, situado sobre calle Necochea.
"El tablero quedó fuera de funcionamiento debido a un cortocircuito y dejó sin energía a gran parte del hospital, aunque de inmediato se pusieron en marcha los grupos electrógenos", aclaró el directivo.
Debido, precisamente, a la existencia de conexiones de emergencia, el mayor inconveniente lo causó la falta de agua --teniendo en cuenta que no funcionaban las bombas-- aunque el servicio se fue restableciendo de a poco y cerca de las 10 se había normalizado casi por completo.
Los sectores afectados fueron partos, consultorios, depósito, esterilización, farmacia, recursos humanos, quirófanos, terapia intensiva y algunas habitaciones de los profesionales, entre otros.
Ayer, apenas sucedido el hecho, desde la Asociación de Profesionales del Penna se asoció al inconveniente con la existencia de cables y cañerías obsoletos, producto de la falta de mantenimiento desde la ampliación del hospital, en la década del '80, tema sobre el cual se han venido realizando varias denuncias.
Mientras tanto, un vocero del propio centro médico adjudicó el corte a una sobrecarga eléctrica tras pruebas realizadas en la dependencia de Neonatología, próxima a inaugurarse.
Precisamente la puesta en marcha de este nuevo edificio destinado a bebés prematuros fue otro de los temas abordados ayer por Comezaña.
Adelantó que se requieren al menos entre 13 y 15 enfermeros para poder concretar el traspaso e indicó que la idea es que algunos estudiantes comiencen a desempeñarse a través de las becas Eva Perón.
"De todos modos, hemos pedido nombramientos y estamos a la espera de una respuesta. Lo mismo sucede con los médicos. Está faltando algún nombramiento", admitió, en referencia a las recientes declaraciones del jefe del servicio de Neonatología, doctor Carlos Deguer, quien indicó que, más allá de la inauguración del edificio, el verdadero inconveniente se suscitará a partir de la falta de personal.
Comezaña hizo referencia, además, a que aún se prolonga la medida tomada en noviembre pasado con relación a la suspensión de las cirugías programadas debido a la necesidad de cuidar al máximo insumos y recursos.
No obstante, aclaró que se continúan realizando intervenciones vinculadas con oncología, traumatología o patologías de urgencia.
"Pero, como sucede siempre, en enero la actividad se calma muchísimo en el hospital y, seguramente, hasta marzo, en que se reincorpora todo el plantel, más allá de que buena parte de la población está de vacaciones, todo seguirá como hasta ahora", vaticinó.
De a poco, dijo, se irán enviando las licitaciones necesarias, proceso que lleva tiempo, según remarcó, para aclarar que tiene expectativas con el nuevo presupuesto destinado a Salud.
Recortes
Durante el año el Penna ha sido objeto de numerosos recortes que tuvieron origen en la crisis presupuestaria provincial y que afectaron los servicios tercerizados, nombramientos y cirugías.
Escenario
Entre la angustia y la esperanza
Cecilia Corradetti ccorradetti@lanueva.com.ar
1 de enero de 2013, cinco de la tarde.
Las calles bahienses todavía huelen a fiesta.
La euforia de la medianoche se extiende en casi todos los hogares y abre paso, al día siguiente, al almuerzo tranquilo, a la reunión distendida, a la sobremesa...
¿Quién no se reúne el primer día del año a seguir celebrando?
Claro que para algunos, periodistas incluidos, el ritmo continúa. Las noticias aparecen siempre, no saben de feriados: el primer bebé del año, por ejemplo.
Al menos fue una salida simpática, esperanzadora.
Camino al Penna, las luces navideñas seguían titilando y en las calles persistía el clima de alegría.
Pero el cambio entre una realidad y otra, la de afuera y la adentro, fue abrupto.
En los pasillos oscuros del hospital ya no había Año Nuevo, copas que chocaban ni el murmullo típico de las familias reunidas.
En el mejor de los casos se celebraron nuevas vidas que llegaron con el primer aliento de 2013.
Pero la imagen más repetida aquel primer día del año fue la espera resignada a pocos metros de quirófanos, laboratorios y terapia intensiva.
Algunos con reposeras; otros así nomás, en el piso, compartiendo un mate, un budín navideño.
Neonatología es un submundo dentro del Penna.
¡Cuántos bebés inocentes, diminutos, se debaten entre la vida y la muerte!
"Morena", reza el cartel de una chiquita cuyo peso, según la tarjeta que colgaba de la incubadora, es de 1,590 kilogramos. Su mamá la observa callada. ¿Esperanzada? ¿Angustiada?
Un poco más allá, Carmela sorprende con sus ojos abiertos, su mirada plácida y su humanidad de 1,130 kilogramos.
--¡Si vieras la fortaleza que tienen! --aclara la doctora de guardia, Mónica Funes, una neonatóloga pura sonrisa.
A esta altura, y aquí, ¿dónde quedó el Año Nuevo?
Nora, una de las enfermeras, confiesa que nunca se ha hecho inmune frente al dolor y que el 31 a la nochecita lo vivió en carne propia, cuando uno de los chiquitos, muy delicado, no logró sobrevivir.
"Cuesta acostumbrarse a eso. Estuvimos destruidos pero hubo que seguir", reflexiona y agrega que, así y todo, con sidra sin alcohol, el 1 de enero hubo un improvisado brindis en la sala. Rápido, fugaz. Porque el festejo está en otro lado.
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