Por Orlando FerreresUn sector que es competitivo debe ser alentado aún más para que sus empresas se transformen en empresas de clase mundial. Así, en Finlandia a Nokia no le ponen un 35% de retención para extraerle su valor agregado sino que la alientan para que siga invirtiendo e innovando continuamente para que pueda seguir manteniendo su liderazgo mundial, liderazgo que no es nada fácil de sostener y que exige una continua innovación y perfeccionamiento. El campo es nuestra Nokia.
El agro, hoy, es más avanzado tecnológicamente y más complejo que muchas industrias. Cualquiera puede comprobarlo visitando alguna de las exposiciones rurales en las que se exhiben muchas máquinas agrícolas, tecnológicamente muy complejas, que son las que se usan hoy en nuestro campo, lo que es un orgullo nacional.
En muchos sectores subieron los precios en dólares. Sin embargo, a los políticos les parece bien ponerle retenciones al agro y no a otros sectores. Creen que el agricultor hace muy poco y que gran parte de su resultado son ganancias extraordinarias, consecuencia del aumento de precios internacionales en los cuales ellos no tienen nada que ver. Por lo tanto, ese valor agregado debe ser apropiado por el Estado para ser gastado en más burocracia o subsidios en lugar de que quien lo generó lo reinvierta de la manera mas eficiente posible y por lo tanto haga crecer la riqueza del país y ocupe más gente en forma permanente.
Justo le hacemos esto al agro que es el sector más nacional dentro de la producción. Es un sector que no puede trasladar sus activos al exterior dado que la tierra esta aquí y por lo tanto es un empresario que invierte y reinvierte en el país.
Por Orlando FerreresEspecial para lanacion.comFoto: Orlando Ferreres
La soja desde diciembre de 2002 hasta ahora, aún calculando el precio a u$s 508 la tonelada, creció en 126%, pero si tomamos el neto de retenciones aumentó en 92%. Pero el precio de un futón, un pulóver básico, una entrada de cine, una camisa de manga larga, un cuaderno rayado o un lápiz negro aumentaron en dólares mucho más que la soja. En todos los rubros hubo muchos aumentos de precio en dólares. ¿Por qué nos acordamos sólo de la soja?
¿No subió el oro de 270 dls/onza a 1500 dls/onza y también el acero, el hierro, el aluminio y el níkel en mucha mayor proporción que la soja. Los salarios en la economía formal no crecieron de 250 dls/mes en 2002 a 1100 dls/mes en noviembre de 2010? Sí, y sin embargo no se le ha puesto ningún impuesto extraordinario a ninguno de ellos. En Uruguay o Brasil no hay derechos de exportación y tampoco hay inflación y la pobreza es baja. Los argumentos que tratan de justificar el impuesto a las exportaciones como que es antiinflacionario y disminuye la pobreza no se sostienen en la realidad comparada.
Para los políticos de las diferentes tendencias , comenzando por las actuales autoridades, los únicos que merecen estos impuestos son los productores agropecuarios o similares. Por ejemplo, el referente económico de la Coalición Cívica dijo que ese agrupamiento podría sostener una eliminación de las retenciones al agro, pero primero debería ponérsele un impuesto a la renta extraordinaria del sector. ¿No tienen otros sectores rentas extraordinarias? ¿No paga el agro el 35 % de la ganancia que logra cada año como cualquier otro sector? ¿Ser socio de alguien sin poner un solo centavo y llevarse el 35% del resultado no es suficiente aporte para la redistribución según el estatismo? En otras palabras, ¿por qué sólo al agro se le aplica este trato diferente, por qué se lo discrimina, negativamente, de esta forma?
Habría que ver lo que es renta extraordinaria. Por ejemplo, cuando a un banco le aumenta el precio de los bonos que tiene en cartera en 150 % en dólares en pocos meses, ¿es eso renta extraordinaria? ¿o sólo una recuperación de valores que estuvieron deprimidos por varios años y precios que habían sido afectados por el default anterior de dichos bonos? Cuando al agro le aumenta el precio de un producto un 60% pero hubo sequía, ¿es eso renta extraordinaria? Es fácil juzgar el resultado de algún sector por las apariencias sin tener en cuenta los períodos malos que compensan a los buenos. Mas aún en el agro que está sujeto a condiciones climáticas que no maneja. Es una tradición que en el agro de 5 años hay 3 buenos y 2 malos ¿en qué años le vamos a cobrar la renta extraordinaria?
Todos los que creen que el agro es una actividad simple están muy desactualizados. Hay que invertir mucho por hectárea, conocer la composición química del suelo para ver qué tipo de fertilizante agregar, en qué área diferencial lo tengo que hacer, controlando generalmente estos datos por información satelital. De qué manera trabajar la tierra, cómo rotar los cultivos, con qué tecnologías de punta, qué semillas voy a usar, cómo tratar las malezas, cómo frenar las pestes que dificultan las cosechas, con qué grado de humedad cosechar, qué tipo de peso especifico del grano voy a lograr, cómo guardar la producción hasta el momento más adecuado para vender, cómo cubrirme de las oscilaciones bruscas de los precios, cómo operar en el mercado de futuros de los granos y muchas otras cuestiones complejas que hacen a la actividad habitual del productor de hoy.
El agro es muy competitivo y además logra resultados. El agricultor argentino obtiene más producción en la misma superficie de tierra, incrementando así la frontera agrícola hacia arriba (por mayor rendimiento por hectárea) en lugar de la horizontal (más hectáreas) ya que esto último no es posible pues la cantidad de tierras arables o aptas para la agricultura es prácticamente fija.
Hemos pasado de unos 30.000.000 de toneladas de producción agrícola hacia 1990 a casi 100.000.000 en la actualidad y, si no fuera por las distintas trabas y obstáculos que les pone la burocracia, ya habríamos llegado hoy a los 150.000.000 de toneladas o aún más según algunos expertos.
Se pueden recorrer en el gráfico las cifras de nuestra producción agrícola desde 1890, año en que no llegábamos a 1 millón de toneladas, hasta el 2010 cuando se llegó casi a los 100 millones de toneladas y ver los efectos de la intervención burocrática en varios períodos y así se pone en evidencia como retardaron el progreso de la producción, trabas que finalmente se tuvieron que eliminar por falta de resultados, lo que permitió la recuperación de dicha producción rápidamente. ¡No hagamos mas difícil nuestra competividad en el mundo actual! Ya la globalización nos exige duramente, no pongamos más trabas que frenen la producción sin ningún beneficio para nadie.
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