Agrio gesto político del MPN al gobierno nacional

Agrio gesto político del MPN al gobierno nacional

El MPN mostrará su cara más agria al gobierno de Cristina Fernández el miércoles, cuando se trate en el Senado la postulación de Roberto Carlés a la Corte Suprema: sus dos senadores, Lucila Crexell y Guillermo Pereyra, votarán en contra de la propuesta kirchnerista.

No es un dato menor, y abunda en distintos enfoques. El más inmediato es electoral: el partido provincial neuquino enfrenta como adversario al Frente para la Victoria el 26, y está jugando fuerte para diferenciarse de un kirchnerismo que en otras coyunturas respaldó, incluso llevándolo en sus propias boletas.

La senadora Crexell, sobrina del gobernador Jorge Sapag, había anticipado su rechazo a la postulación de Carlés, esgrimiendo razones técnicas y políticas. Este sábado se le sumó Pereyra en la misma postura, argumentando centralmente que no es oportuno que un gobierno que finaliza su mandato este año proponga un juez para la Corte Suprema, un cargo clave en una coyuntura de fuerte aunque soterrado enfrentamiento entre el Ejecutivo y la conducción del Poder Judicial.

La coincidencia entre Crexell y Pereyra no es mecánica, sino que denota un interés superior del partido en el que ambos se referencian. Es así porque pese a haber compartido la fórmula cuando fueron elegidos, después sus caminos se separaron, y cada uno está en un proyecto político diferenciado: Crexell afianzando su posición con perspectivas de volver a la provincia y aspirar a otros cargos electivos, y Pereyra ya jugado para reforzar su costado sindical, aspirando a un cargo importante en la eventual reunificación de la CGT.

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