Agresión en el CAPS de Parque Lasa: “Pensé que nos iban a matar”

La enfermera y la trabajadora de maestranza que fueron agredidas contaron a EL CIVISMO el grave hecho del que fueron víctimas. Hablaron de las condiciones laborales que padecen y se quejaron por la falta de una respuesta acorde a lo sucedido de sus superiores.

Ivana, la enfermera del CAPS de barrio Parque Lasa, y Gloria, encargada de tareas de maestranza, accedieron a dar sus testimonios a EL CIVISMO tras la brutal agresión que sufrieron el lunes a la tarde de la semana pasada por parte de dos sujetos jóvenes quienes reaccionaron de manera violenta al no recibir una medicación que exigían ante un aparente dolor de muela que esgrimió tener uno de los agresores.

El relato refleja también el nivel creciente de violencia que se aprecia en algunos sectores de la comunidad, el peligro cada vez mayor al que están expuestos quienes trabajan en centros de atención primaria de la periferia y la vulnerabilidad con la que deben afrontar sus tareas en un contexto de intolerancia y la falta de respeto por normas de convivencia básica. Ante este panorama, las posibilidades de cambio de cara a un futuro cercano es, cuanto menos, incierto.

Lo que les pasó a Ivana y a Gloria no tiene precedente o al menos no lo recuerdan funcionarios del área que hablaron con este medio. Sin embargo, el caso que salió a la luz puede ser entendido como un eslabón más en una cadena de graves episodios que las autoridades admiten no poder encontrarle una solución.

EN PRIMERA PERSONA

En los cinco años que lleva trabajando en el CAPS, Gloria es la primera vez que pasa por algo semejante. "Eran las 14.30. Estaba limpiando en Odontología y vi que entraba un muchacho. Escuché que le pedía a la enfermera medicación porque tenía dolor de muela pero no le podía dar porque no tenía receta. Cuando le dijo que regresara al otro día para que lo atendiera la médica, empezó a levantar el tono de voz y de repente empezó a insultarla. Me acerco y veo a que a mi compañera la agarra de los pelos, la empuja y le grita. Le digo que la suelte y cuando voy entrando a Enfermería, aparece otro muchacho, me toma del cuello del guardapolvo, me pega una trompada fuerte con la mano, me empuja y caigo de espalda contra el balde. Cuando caigo me golpeo fuerte la cabeza contra el piso, giro y miro que le están pegando en el piso una patada en la panza. Después, dijeron: "¡Vamos, vamos!" y salieron corriendo".

Ivana tiene recuerdos similares. "Fue terrible lo que pasó. No recuerdo bien la hora. Estábamos por salir a hacer una denuncia por amenazas del día anterior cuando entran dos chicos. Uno me pide medicación por un dolor de muela y cuando le digo que no puedo dársela porque no tenía la receta, me agarra de los pelos por atrás sin mediar palabras y me tira al piso. Gloria escucha lo que me estaba pasando y viene a defenderme. Yo estaba tirada en el piso y uno me pegaba patadas en la zona del abdomen. Cuando llega, uno la tira al piso de una trompada y escucho como rebota su cabeza en el piso. Cuando se van, uno me sigue pegando patadas en el abdomen hasta que otro le dice que ya estaba".

La enfermera y la maestranza coinciden en decir que esas caras no les resultaron conocidas. Tampoco pudieron saber en qué andaban ni para dónde se fueron cuando huyeron del CAPS. Estiman que tendrían unos 20 años. Los agresores no robaron nada. Exigieron medicación y ante la negativa, enfurecieron contra dos mujeres indefensas. 

SECUELAS

Aturdidas por la situación, doloridas por los golpes, empapadas al caer al piso mojado que estaba siendo baldeado, con el guardapolvo y la chaqueta rotas, presas de la angustia, el miedo y envueltas en llantos, las víctimas llamaron al Policlínico para dar aviso de lo sucedido a sus superiores pero nadie atendió el teléfono. "No se da una idea las veces que llamamos y no nos atendió nadie", dijo Gloria.

Llamaron a la coordinadora de Atención Primaria, a una promotora de salud y caminaron hasta la sede del CPC Luján que se encuentra a dos cuadras. Al llegar, Gloria pidió ayuda y se desvaneció. La Policía solicitó asistencia a Bomberos Voluntarios. En un patrullero fueron trasladadas al Hospital. "Yo no podía ni caminar. No sentía las manos ni las piernas", detalló Gloria. Luego, fueron a la Comisaría Luján Primera donde dejaron asentada una denuncia por el hecho suscitado en el interior del CAPS. En el Policlínico el teléfono siguió sonando. Nadie levantó el tubo.

"Nadie nos atendió", remarcó Ivana, quien como secuela directa del ataque sufrido dijo tener pesadillas por las noches y ataques de pánico que no le permiten salir de la casa desde entonces.

VIOLENCIA CRECIENTE

La joven enfermera describió las condiciones laborales a la que están expuestas casi a diario. "Es terrible. Todo el tiempo insultos, amenazas, agresiones, nos gritan. Entiendo la disconformidad de la gente con la Salud Pública. Ediliciamente está bien pero no hay mantenimiento. Hemos tenido ratas dentro de la Sala por el pasto largo y el agua que hay en las zanjas (de la esquina donde está el CAPS, Mayorano y Ferrari). La gente no entiende que somos un centro de atención primaria y que no contamos con las herramientas que tiene el Hospital. Lo peor es que nadie nos puede dar una solución. Nadie nos garantiza nuestra integridad física", señaló.

"Nunca pasó un hecho así pero de los cinco años que estoy, en el Policlínico saben lo que vienen pasando. Amenazas continuas, cuando la enfermera no va a trabajar, me tengo que quedar sola desde las 7 hasta las 16 a cumplir horario encerrada con llave porque la gente se pone nerviosa o cuando no hay médico te insultan y yo no estoy autorizada a entregar medicamentos. Siempre pasa esto", añadió Gloria.  

La trabajadora de maestranza se pone mal y llora cuando recuerda las palabras del subdirector de Atención Primaria de la Salud, Claudio Faro, quien consideró que relativizó el hecho al decirle: "Esto te pudo haber pasado en cualquier momento y lugar" pero nos pasó en el laburo. De ese día hasta hoy (por el viernes al mediodía) no apareció nadie. Yo no quiero volver más a la Sala porque nadie nos respalda y esto se venía sabiendo que podía pasar. Nos amenazaron millones de veces. El día anterior un vecino dijo que iba a correr sangre y que iba a matar a todos los médicos. Llamamos a la coordinadora que nos dijo que vayamos a hacer la denuncia pero no apareció nadie", afirmó, y reiteró con énfasis la palabra "nadie".

Gloria está con un cuello ortopédico por efecto de los golpes y no quiere regresar a su trabajo tras lo ocurrido. "Voy a pedir el pase" –dice- porque "no se preocupan por nadie" y "nadie ve las condiciones de trabajo", en un mensaje dirigido a la autoridades de la Secretaría de Salud y particularmente al director de Atención Primaria, Dr. Jorge Poleschi, de quien sintieron absoluta indiferencia. "Nos podrían haber matado y ni se enteraban", expresó.

Ivana está medicada y su futuro laboral, como el de Gloria, considera que es una incógnita. "No sabemos qué nos puede pasar cuando volvamos porque estamos amenazadas. La denuncia está hecha. Por el momento, tengo que hacer tratamiento psicológico y ponerme bien. Pensé que nos iban a matar. Lo peor de todo es que ningún funcionario se acercó para saber lo que nos había pasado. El director de Atención Primaria me llamó y me preguntó si tenía algún enemigo o si podría haber sido un ajuste de cuenta. Cuando me vio dio vuelta la cara y se escondió en un cuarto y el intendente no está enterado de esto". 

Ante la pregunta básica de cómo sigue esta historia, la enfermera Ivana respondió: "La verdad no lo sé".

Solidaridad

En el CAPS de Parque Lasa el miércoles decidieron no atender hasta que no llegaran las autoridades del área. Las víctimas de la agresión agradecieron este gesto de apoyo por parte de sus compañeras.

Otros hechos

No hace mucho en el CAPS robaron la llamada "caja de emergencia" que contiene fármacos y otros elementos para casos de urgencia. El o los autores del hurto, luego se drogaron en el patio del CAPS donde aparecieron restos de los objetos robados utilizados. A esto se le suma el robo de un televisor por el que piden (sin éxito por el momento) su devolución a través de una nota escrita y pegada en la puerta de la sala. 

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