Los Autoconvocados de la Salud decidieron endurecer las medidas de fuerza, en respuesta a las agresiones que sufrieron durante los primeros minutos del 9 de Julio en la plaza Independencia. Cerraron las puertas de los principales hospitales y la atención comenzó a paralizarse también en guardias, terapias y unidades coronarias.
Además, realizaron una denuncia ante la Justicia Federal, reclamando que se investigue a los autores materiales e ideológicos de la agresión que sufrieron, de parte de militantes vinculados al oficialismo, en la plaza Independencia durante las primeras horas del sábado, cuando Tucumán fue Capital de la República.
Desde este lunes, la atención en los principales hospitales de la provincia se redujo "a su más mínima expresión" según graficó la referente del Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (SITAS), Adriana Bueno, en diálogo con EL SIGLO.
En consecuencia, según precisó la galena, ahora el quite de colaboración comenzó a afectar a las áreas más críticas, como guardias, salas de terapia intensiva y unidades coronarias. "Unicamente se atienden casos de extrema urgencia", resumió Bueno.
Además, en algunos centros sanitarios, como el de Niños, Padilla, Centro de Salud y Avellaneda, los sanitaristas resolvieron el cierre de las puertas principales de acceso, al tiempo que realizaron asambleas en la calle. Idéntica situación se presentó en el Interior, en los hospitales de Leales y de Concepción, donde solamente hubo atención a través de las guardias. En tanto que desde este martes se sumarán a esa modalidad de protesta los centros asistenciales de Ranchillos, Trancas, Aguilares y Simoca.
El endurecimiento del plan de lucha fue resuelto durante un plenario de delegados de toda la provincia realizado minutos después del mediodía en el hospital de Niños.
"En la asamblea se resolvió profundizar las medidas de fuerza, que prácticamente implicará un paro casi total, garantizando solamente la atención de casos de extrema urgencia", informó Bueno.
La profesional informó que también se decidió convocar para este jueves a una nueva marcha, bajo la consigna "No a la violencia, sí al diálogo", "para repudiar las agresiones sufridas por parte de militantes oficialistas y policías de civil durante los actos del 9 de Julio. Se decidió que la atención se realizará en su más mínima expresión. Está todo paralizado y las puertas se van a mantener cerradas", acotó.
La vocera de SITAS dijo que desde el sector hacen "un llamado a la cordura de nuestras autoridades, para que se terminen este tipo de agresiones, cuando lo que hay que tener es templanza para buscar una salida al conflicto a través del diálogo. Queremos vivir mejor y tener condiciones laborales dignas, vamos a resistir con este reclamo, a pesar que el Gobierno siga apostando al cansancio. Pensaron que iban a pisarnos en el suelo y que con eso íbamos a salir corriendo, pero lo único que consiguieron es que se profundicen las protestas", disparó.
Responsabilizan
al Gobierno
Por otro lado, la doctora Bueno advirtió que "el único responsable de esta situación y de las graves consecuencias que pueda traer para la población es el Gobierno de la provincia, que no está cumpliendo con su deber de garantizar la atención sanitaria. Todo por culpa de la actitud necia de un gobierno que no quiere escuchar", lanzó y agregó que "las consecuencias nefastas de esta situación tendrá como responsables al Ejecutivo, por su necedad, y el Legislativo por su silencio cómplice".
Tal como habían adelantado los disidentes de la salud a este diario el último domingo, ayer elevaron un planteo ante la Justicia Federal "para que investigue a los autores de la agresión contra los trabajadores de la sanidad ocurrida en los primeros minutos del 9 de Julio en la plaza Independencia", explicó la galena.
Además, Bueno confirmó que ayer "se envió una nueva carta documento dirigida a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, solicitándole que interceda en este conflicto" y anticipó que "se están preparando presentaciones en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a la Organización de Estado Americanos y a la Organización Mundial de Trabajo".
Finalmente, Bueno recordó que "el Gobierno sabía que nosotros íbamos a endurecer el plan de lucha si es que tocaban a alguno de nosotros en la Plaza. Lo habíamos informado con antelación a los festejos del 9 de Julio, pero nos subestimaron y mandaron a reprimirnos, dejando a varios compañeros con golpes y heridas", completó.
Tensión en el
hospital de Niños
Un momento de suma tensión se vivió ayer mientras el personal del hospital de Niños realizaba una asamblea, cuando una persona se estacionó frente al edificio, en un auto sin chapa patente y con un arma larga en su asiento trasero. "Nos acercamos para preguntarle quien era y nos dijo, en forma muy tranquila, que era padre de un niño que estaba internado, pero en el asiento de atrás se pudo ver un arma de grueso calibre, una itaca", relató a este diario el delegado de ese centro sanitario, Julián Nassif, quien indicó que sacaron fotos a esta persona, las que fueron aportadas como prueba en una presentación realizada ante la Justicia provincial. "Esta es otra demostración más de la persecución que vivimos, con infiltrados en las asambleas, preguntando datos sobre las personas que hablamos e intimidando. Por eso lo denunciamos en la Justicia", añadió.
Nassif recordó que el pasado 29 de abril desde SITAS ya le habían enviado una carta a la Presidenta "para informarle sobre las persecuciones que sufrimos los empleados de la salud en Tucumán. La Nación envió una nota al Ministerio de Trabajo y desde ahí a la Secretaría de Trabajo de la provincia, que nos convocó a una audiencia el miércoles pasado para preguntarnos sobre las denuncias radicadas, y ahí volvimos a decir lo mismo sobre las persecuciones", recordó.
“Vamos a trabajar con
la Policía”, amenazó
Avellaneda
Por su parte, el viceministro de Salud, Fernando Avellaneda, dijo ayer que la situación por la protesta de los sanitaristas "excedió los límites" y advirtió que el Poder Ejecutivo va a "trabajar con la Policía para que los pacientes puedan ingresar a los nosocomios".
En declaraciones a radio LV7, el funcionario admitió que la "situación es preocupante porque excedió los límites".
Pese al tono amenazante empleado, Avellaneda sostuvo que "el único objetivo es generar la atención de la gente. Ellos (los médicos) se paran en las puertas impidiendo el paso. La Policía estará en la entrada para que se cumpla con el trabajo de los médicos", finalizó.

Comentá la nota