Sin un solo voto a favor, los legisladores chipriotas rechazaron ayer el acuerdo entre su Ejecutivo, la Unión Europea y el FMI que implicaba imponer una tasa a todos los depósitos bancarios de sus ciudadanos para poder hacer frente a la crisis económica de su país.
El presidente Nikos Anastasiades deberá explorar ahora otras alternativas si quiere evitar el default. La noticia dejó a Rusia en vilo, ya que casi la mitad de los depósitos que hay en los bancos chipriotas, equivalentes a 35 mil millones de euros, provienen de ese país.
"No a los nuevos vínculos coloniales, no a la subyugación, no a una deshonra nacional y chantaje puro", afirmó Yiannakis Omirou, presidente de la Cámara Baja, durante el debate antes de la votación. El resultado luego dejó en claro que su posición era compartida: 36 votos en contra, 19 abstenciones y ningún voto a favor del pacto arreglado por Anastasiades el viernes por la noche, que desató una corrida bancaria que tuvo que ser contenida por las autoridades financieras con un cierre de los bancos y la imposición de un corralito. Ayer los ahorristas sólo podían retirar de los cajeros un máximo de 800 euros.
El proyecto preveía que los ahorristas con depósitos de entre 20 mil y 100 mil euros pagaran una tasa del 6,75% al Estado, mientras que los que tuvieran más de 100 mil euros debían ser gravados con un 9,9 por ciento. Con ese plan se preveía recaudar 5800 millones de euros, una de las condiciones de los ministros de la Eurozona para otorgarle a Chipre créditos por 10 mil millones.
La isla de Chipre tiene una normativa muy estricta de secreto bancario, lo que la hacía muy atractiva para clientes que querían permanecer anónimos, entre ellos muchos de origen ruso. Ahora el Kremlin podría negociar con el gobierno chipriota alguna ayuda a cambio de levantar la normativa que permitía la fuga anual de decenas de miles de millones. «
Comentá la nota