La presencia en Caleta Olivia del comisario general Alejandro Martín, jefe de la Policía de Santa Cruz, no fue ayer suficiente para destrabar el serio conflicto por salarios que estalló hace una semana con el autoacuartelamiento de personal subalterno. Fue rodeado por los ahora insubordinados y sus familiares, recibiendo fuertes gritos no exentos de insultos. Ahora el Gobierno provincial podría autorizar a gendarmes y prefectos a brindar seguridad en instituciones privadas como bancos.
La de ayer fue la jornada más crítica de la medida de fuerza que hoy ingresará a su séptimo día en localidades de la zona norte, con epicentro en Caleta.
Paralelamente se supo que el ministro de Gobierno, Carlos Barreto, se encontraba en la ciudad de El Gorosito desde hora temprana, pero se mantuvo alejado del foco del conflicto, limitándose a mantener reuniones con jefes policiales en sitios no revelados dado que tampoco pudo ser ubicado por el periodismo.
Los ánimos de alrededor de dos centenares de agentes y suboficiales que se hallaban en el patio de la Unidad Regional -algunos de los cuales habían llegado desde Puerto Deseado, San Julián, Las Heras y Pico Truncado-, se fueron caldeando poco después de las 15 cuando el jefe de la fuerza, Alejandro Martín, llegó a ese edificio acompañado por otros altos oficiales, entre ellos el director de la Escuela de Policía, comisario mayor José Luis Cortéz.
Para colmo, minutos después arribó la marcha de familiares y policías retirados que se había programado para esa misma hora, por lo cual la coincidencia fue un coctel explosivo.
Martín ya había anunciado horas antes que iría a dialogar, coordinando una reunión con los virtualmente amotinados, pero sin uniforme ni armas, en la sede de la vecinal del barrio 26 de Junio.
Pero en ese lapso de espera, se produjeron fuertes cánticos, que denostaban a la oficialidad por no sumarse a la protesta, pero también a otros policías de rangos inferiores de Río Gallegos que nunca se plegaron a la misma.
DESPROTEGIDO
Cuando Martín descendió de la planta alta del edificio y dirigió breves palabras a los manifestantes, invitando a sus delegados a dirigirse a la citada sede vecinal, pareció desatarse un verdadero infierno.
En principio la muchedumbre hizo que desistiera de abordar la camioneta de la institución que lo aguardaba en el patio de la Unidad ya que se le impedía el paso.
El alto oficial optó entonces por caminar y tomar otro vehículo que estaba en las inmediaciones, pero en ese momento se acrecentaron los gritos hacia su persona, no exentos de algunos insultos y empellones.
Otros jefes trataron de ayudarlo para abrirle paso, al igual que algunos integrantes de la hasta hace poco llamada Brigada de Investigaciones, pero también intercedieron algunos de los insubordinados procurando calmar los ánimos de sus compañeros.
"NO TRAJO PLATA"
A las 16:20 comenzó una primera etapa de la reunión de partes en el barrio 26 de Junio, pero la misma duró apenas unos cinco minutos ya que un grupo de delegados se levantó y se retiró del lugar al considerar que Martín no era portador de ninguna propuesta. "¿Si no trajo plata, para que viene?", dijo uno de los voceros a Diario Patagónico, aludiendo a que sólo se mantenía la propuesta de armar una mesa de negociación por 90 días.
Esta noticia se transmitió al grueso de los autoacuartelados que permanecía en la Unidad Regional, quienes volvieron a reiterar cánticos de protesta.
En tanto, el comisario general y otros miembros de la Plana Mayor siguieron charlando con los delegados que no se retiraron de la vecinal, a quienes les habría hecho una nueva propuesta levemente superadora, aunque al cierre de esta edición no había indicios de que la misma pudiera prosperar.
VIGILANCIA
En el lapso de espera, Martín finalmente accedió a cambiar su actitud con la prensa y respondió a todas las requisitorias que se le hicieron. Fue allí cuando advirtió que en caso de persistir la huelga de los policías de menor rango, el Gobierno provincial podría autorizar a que las instituciones privadas como bancos, comercios o empresas que tengan contratado a personal policial para realizar adicionales a convocar a efectivos de Gendarmería o Prefectura para realizar tareas de prevención y vigilancia en esos locales.
Dijo también sentirse muy dolido por los sucesos que le tocó vivir, sobre todo porque era muy desagradable ver a policías enfrentados con policías, pero que por este motivo él no iba a renunciar a su cargo.
Barreto: \"el Gobierno apoya al jefe de Policía\"
El ministro de Gobierno, Carlos Barreto, afirmó ayer desde Caleta Olivia que \"el Gobierno provincial apoya el trabajo que está realizando el jefe de la Policía Provincial, comisario mayor Alejandro Martín\".
Las palabras del jefe de la cartera política provincial llegaron luego de las críticas que Martín recibió de los efectivos autoacuartelados.
El funcionario provincial cumplió ayer diversas actividades en la ciudad del norte provincial relacionadas con el conflicto que atraviesa la fuerza policial.
Por otra parte, desde El Calafate, donde ayer se encontraba realizando actividades oficiales, el gobernador Daniel Peralta hizo referencia al conflicto policial y también al que impuso ATE en algunos hospitales de la provincia, gremio al cual acusó de romper "el principio de la buena fe" ya que se está en un ámbito de paritarias.
Respecto al autoacuartelamiento de policías en la zona norte, el mandatario confirmó que el ministro de Gobierno, Carlos Barreto, trabajó ayer en Caleta Olivia "buscando que se entienda cuál fue la posición del Gobierno".
Hizo hincapié en que es difícil responder a los requerimientos que hacen los policías huelguistas ya que "estamos limitados por el presupuesto y no podemos movernos. Hay que tener en cuenta el resto del sector público provincial y las dificultades presupuestarias que tenemos", sostuvo Peralta.

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