Del 1º al 7 de agosto será la Semana Internacional de la Lactancia Materna

La consigna fue instituida por la Organización Mundial de la Salud y Unicef para promover un hábito que además de fortalecer el vínculo entre la madre y el hijo favorece la salud de ambos. Amamantar supone una preparación que debe comenzar durante el embarazo.

Del 1º al 7 de agosto se conmemorará la Semana Internacional de la Lactancia Materna. Esta consigna fue instaurada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef. Actualmente más de 170 países celebran la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que este año cumple el 21º aniversario desde su implementación. Esta iniciativa está destinada a fomentar la lactancia natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo. La lactancia natural es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita. La OMS la recomienda como modo exclusivo de alimentación hasta los seis meses de vida.

La leche materna contiene anticuerpos que ayudan a proteger al lactante de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad infantil en todo el mundo.

Como práctica, amamantar tiene además beneficios para la madre, por cuanto “la lactancia suele producir la ausencia de menstruación, que es un método natural aunque no totalmente seguro de control de la natalidad; además reduce el cáncer de mama y ovarios”.

Para el niño, en tanto, además de los beneficios inmediatos “la lactancia materna contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida”.

A largo plazo, los adultos que de pequeños tuvieron lactancia materna suelen tener una mejor calidad de vida adulta.

Los especialistas coinciden en señalar los beneficios que la lactancia materna tiene para el bebé.

“La leche materna ayuda al niño con la eliminación intestinal; previene al lactante de infecciones gastrointestinales; estimula la maduración del organismo del recién nacido, ayuda al bebé a sentirse seguro y protegido, favorece el desarrollo intelectual, protege al niño contra enfermedades, ya que promueve el desarrollo del sistema inmune; le aporta al lactante los nutrientes específicos; y estimula el desarrollo maxilo facial y previene las caries en el bebé”.

Desde el Servicio de Docencia e Investigación del Hospital San José recordaron que “la madre debe ofrecerle el pecho a la criatura todas las veces que se muestre inquieto o llore; y durante el primer mes y medio de vida no dejar pasar más de 3 horas entre mamadas”.

En este punto, advirtieron que la lactancia materna requiere de aprendizaje y reconocieron que muchas mujeres tienen dificultades para amamantar. “Son frecuentes el dolor en el pezón y el temor a que la leche no sea suficiente para mantener al niño”, señalaron y consideraron necesario que esta práctica se fomente en los ámbitos laborales.

“Si las mamás tienen que trabajar o estudiar fuera de la casa, quienes cuidan del bebé pueden darle leche materna previamente extraída y conservada en la heladera en un envase limpio”.

En comparación con la lecha artificial, explicaron que “no contiene los anticuerpos presentes en la leche materna y conlleva riesgos como las enfermedades transmitidas por el agua utilizada para reconstituir la leche, ya que muchas familias no tienen acceso a agua salubre.

“La leche materna, está siempre disponible y a temperatura ideal; aporta líquido, nutrientes, calorías y defensas; y favorece el desarrollo físico, cognitivo y afectivo del bebé”, recordaron desde el Servicio de Docencia e Investigación del Hospital San José.

Cuidados

Aprovechando la proximidad de la Semana Internacional de la Lactancia Materna, desde el Servicio de Docencia e Investigación del Hospital señalaron que amamantar supone una preparación que debe comenzar durante el embarazo. “Es importante preparar los pezones durante el embarazo, buscar una posición cómoda, con la espalda y los brazos bien apoyados y distendidos, que el bebé se ‘prenda’ bien al pecho para evitar lastimaduras del pezón”, apuntaron y agregaron que al amamantar es necesario “escuchar que el bebé traga y ver sus mejillas ‘llenas’ para corroborar que se está alimentando bien.

“Cada vez que la madre va a amamantar, se recomienda lavar previamente sus pezones, sólo con agua”, indicaron y refirieron que hay varias posiciones para el amamantamiento, aunque la más recomendable es la postura “de cuna” en la que la espalda de la madre está recta y los hombros relajados y el niño está recostado sobre el antebrazo de la madre del lado que amamanta; la cabeza del niño se queda apoyada en la parte interna del ángulo del codo y queda orientada en el mismo sentido que el eje de su cuerpo; el abdomen el niño toca el abdomen de la madre y su brazo inferior la abraza por el costado del tórax.

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