El gobernador Antonio Bonfatti dedicó ayer, su primer día de gestión, a afianzar su fama de habilidoso negociador y eficaz articulador de entendimientos duraderos consiguiendo sucesivos aplausos de empresarios, dirigentes gremiales y jefes de la policía.
La hiperkinética agenda del debut —que incluyó además una reunión de gabinete, la puesta en posesión del cargo de la directora de Inclusión de Personas con Discapacidad, la periodista Gabriela Bruno, y presidir la despedida del radical Mario Barletta de la Intendencia santafesina adonde fue reemplazado por su delfín José Corral— puso en evidencia la urgencia semiótica del nuevo mandatario: demostrar independencia de acción y decisión respecto de su antecesor tanto como robustecer la persuasión de una suerte de infalibilidad a la hora de los acuerdos.
"Vaya Antonio nuestro agradecimiento por tu presencia aquí. Por darle al movimiento obrero el lugar que muchas veces no todos los políticos se acuerdan de darle al momento de gobernar. Sí, tal vez, se acuerdan en el momento de la campaña, pero no al asumir los compromisos para mejorar la situación de los trabajadores o de los muchos jóvenes que aún no accedieron a su primer empleo", fue la bienvenida con algo más que fuego de artificio retórico que el secretario general de la CGT Santa Fe, Alberto Cejas, le dio ayer a Bonfatti en la sede de la Central Obrera que visitó al promediar la tarde.
Promesas. Un rato antes, en la sede del Ministerio de Seguridad, al poner en funciones al nuevo jefe y subjefe de la Policía, Bonfatti se había llevado los aplausos al prometerles darles opinión en una mesa de dialogo para ver condiciones y medioambiente de trabajo en la fuerza (ver sección Policiales) y por la mañana había conseguido lo propio con los popes de la Bolsa de Comercio local a los que también visitó en su sede y les anticipó que el nuevo puerto capitalino se comenzará a construir durante su mandato.
Aunque fue una visita para conocerse y nada más, los gestos políticos en la sede de la CGT —para delicia de los nuevos inquilinos frentistas de la Casa Gris— excedieron largamente lo meramente protocolar. Unos y otros sobreactuaron mensajes para propios y extraños. "Querido Alberto", comenzó Bonfatti para aludir al peronista secretario general de la central obrera que, a su lado, ocupaba la cabecera del mesa en la que también estaban Galassi; el ministro de Trabajo, el radical Julio Genesini y el secretario adjunto de la CGT y segundo de Alberto Maguid en la todopoderosa UPCN, Jorge Molina, además de la secretaria de Trabajo, Nora Ramírez.
Molina cerró las alocuciones de un modo más que halagüeño para las visitas al calificar a la gestión de Binner "como el período de menor conflictividad que les tocó enfrentar como gremialistas desde UPCN". En Santa Fe nadie desconoce que el negociador con los gremios estatales fue Bonfatti, entonces ministro de Gobierno.
Por eso el nuevo gobernador había distinguido en su saludo al "querido secretario adjunto con quien siempre discutimos pero nos llevamos bien", para luego enfatizar que "no es casualidad que hayamos elegido el primer día para visitar la Casa de los Trabajadores. Es una señal a la sociedad porque como dije en la Legislatura, la provincia es de todos y la construimos entre todos".
Como en casa. Una ovación sentenció que la irrupción del socialista fue con el pie derecho en el terreno más enteramente preservado que tiene el peronismo. "Más de 60 organizaciones gremiales representada genuina y legítimamente en esta reunión recibimos con beneplácito su visita y esta apertura al diálogo de su gobierno, que será una herramienta valiosa para el encuentro constructivo. Llegar a una situación de no confrontación significará la prevalencia del diálogo y creemos que el gobernador Antonio Bonfatti va a permitir transitar ese camino. Estamos a su disposición, lo está la CGT para hacer de puente entre el gobierno y los gremios", se explayó Molina.
Al quinto aplauso, Bonfatti se animó a declararse uno más. Ese aplauso llegó cuando tiró un palito a la Nación. "Nos hacemos cargo de nuestra burocracia, pero no de la ajena", había dicho para revelar que el gobierno nacional le pidió una nueva actualización de datos en el trámite del traslado del puerto de Santa Fe.
"Vengo de un hogar humilde. Mi padre era carpintero" recordó, y contó como lo ayudaba a la par que estudiaba. Epocas en que llevaban madera a los gremios, y concluyó rememorando los muchos años en los que fue "el medico de la UOM en Las Parejas". Otro aplauso, después se desarmó la mesa y muchos sindicalistas pasaron a saludar al gobernador. Algunos, a sacarse una foto juntos.
Caja de Pandora
El ex gobernador Jorge Obeid sostuvo ayer que la administración de Hermes Binner “no satisfizo las expectativas que había generado” cuando asumió el cargo en 2007. A su vez, el dirigente peronista consideró que la deuda pública de la provincia “es una Caja de Pandora”, ya que se “agrandó el Estado y se nombró mucha gente”.






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