Evitó el temido quebranto. Pero, por primera vez en su historia, Estados Unidos experimenta lo que significa estar del lado débil del mostrador, ante la actitud displicente de las agencias calificadoras de riesgo que, si bien confirmaron ayer el grado de "excelente" de su crédito, evaluaron con "panorama negativo" su futuro, que quedó condicionado a nuevas "revisiones".
La agencia tuvo, hacia la Casa Blanca, la gentileza de dar a conocer su reporte una vez cerrada la actividad de los mercados que, una vez más, operaron a la baja y con fuerte desconfianza.
La medida podría llevar a una rebaja en la calificación de la deuda del país en los próximos 12 a 18 meses, lo que elevaría los costos de endeudamiento y deprimiría aún más a la débil economía, según se explicó aquí. "No es un panorama alentador", repetían analistas locales, volcados a evaluar el impacto que esto podría tener en el bolsillo de los norteamericanos.
Poco antes, la primera en reaccionar al acuerdo de deuda había sido la calificadora Fitch, que también ratificó el grado máximo de AAA para los bonos de deuda de los Estados Unidos, pero previno sobre la necesidad de avanzar en el pacto sobre recorte de gastos en el futuro inmediato.
El acuerdo para elevar el techo de deuda "es un paso importante, pero no es el final del proceso", sostuvo Fitch, que anunció para finales de este mes su informe definitivo, en el que no desestimó la posibilidad de un retroceso en su calificación.
La noticia no fue del todo buena para la Casa Blanca. La advertencia de una "perspectiva negativa" implica la posibilidad de una rebaja si en los próximos 12 meses empeora la disciplina fiscal y no se adoptan nuevas medidas de consolidación fiscal hacia 2013.
Moody's advirtió también que la rebaja podría operar si la economía norteamericana se deteriora "significativamente" o si hay un aumento "apreciable" de los gastos de financiación del gobierno.
Obama había confiado en un mensaje más alentador de las evaluadoras de riesgo. Pero, poco antes de la noticia, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, admitió el "costo político" del "espectáculo" ofrecido con el debate del tope de deuda.
El "compromiso no permitirá restablecer la confianza en la clase política y la economía norteamericana", subrayó un informe del Crédit Mutuel-CIC.
"En una semana, la opinión de los inversores se revirtió. Ahora escuchamos comentarios que aluden a una recesión en la segunda mitad del año", abundó Gregori Volokhin, de Meeschaert Capital Markets.
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