La extensa lista de candidatos hace que la elección de agosto sea impredecible. Aunque va con supremacía, el oficialismo tendrá una parada complicada. Tiene varios rivales internos y otros tantos en diferentes Partidos.
El gobierno de Fernando Espinoza lleva todas las de ganar. Maneja el aparato del PJ, maneja el poder desde hace más de diez años, y contará con el arrastre que pueda provocar Cristina Kirchner. Estos tres factores son los que terminan por marcar el terreno hacia las elecciones internas del 14 de agosto próximo.
Como contrapartida, el oficialismo deberá lidiar esta vez con candidatos puestos desde el kirchnerismo en un intento por pluralizar el poder. Además de aquellos identificados también con el peronismo que jugarán esta partida desde otras trincheras, pero con el mismo objetivo: diezmar un dominio que ya no puede ocultar cierto desgaste.
Quienes forman parte del PJ gobernante tienen dos miradas bien disímiles. Están los que confiesan algún temor a perder espacios de poder, y también aquellos más fanáticos que auguran un triunfo aplastante.
En lo que va de esta antesala electoral se desprende que Espinoza no tiene exclusividad en las relaciones con el Gobierno nacional. Basta saber que precandidatos como Ricardo Bruzzese y Miguel Saredi obtuvieron listas colectoras como herramienta para las primarias.
Esos dos precandidatos serán los encargados de diseñar la primera parada del intendente de La Matanza. Ambos llevarán a Cristina Kirchner en la boleta distrital lo que puede disparar una fuga inicial de votos peronistas. El desafío de Fernando Espinoza no sólo debe ser ganarles a ambos, también tiene que impedir que cualquiera de ellos logre el piso necesario de votos para quedarse con la minoría. De lo contrario habrá que compartir lista y esa será la primera derrota.
En veredas opuestas, el actual jefe comunal verá un desfiladero de votos peronistas que se filtrarán hacia otros espacios. Ocurre que, en mayor o menor medida, los justicialistas Fernando Asencio (UDeSo), Ariel Martínez (Unión Popular), Valeria Mottard (Unión Popular), Roque Marando (Unión Popular) y Oscar Pettinato (Es Posible), también se harán acreedores de sufragios pejotistas.
La dispersión en el justicialismo matancero tendrá dos instancias. La primera, en agosto, donde los candidatos disidentes podrían hacer que el actual intendente pierda votos y así también agrandar las chances de precandidatos como Bruzzese o Saredi de llegar a un piso que les permita colar nombres en la lista de concejales de Fernando Espinoza. Aunque la confianza de Ricardo Bruzzese sigue insistiendo en ganarle al actual jefe comunal.
En la otra compulsa, la de octubre, quedarán unos cuatro candidatos identificados con el peronismo. En esa elección tendrán un rol preponderante el arrastre de votos de los candidatos nacionales y provinciales, como así también el reposicionamiento de aquellos que sólo llegaron a las primarias de agosto.
En los comicios generales, Fernando Espinoza tendrá además un rival que podría definirse como extrapartidario, el candidato a gobernador Martín Sabbatella que también lleva una lista distrital para disputarle la intendencia.
Desde cualquier perspectiva, las elecciones 2011 no serán una prueba fácil para el intendente que desde 2005 gobierna los destinos de La Matanza. Esta vez, a la hora del recuento de votos, no bastará con ganar la intendencia; sostener el poder en el Concejo Deliberante es su prioridad porque en eso se juega un temido co-gobierno con la oposición.





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