Afirman que Junín es el partido menos agropecuario y más industrial de la región

Afirman que Junín es el partido menos agropecuario y más industrial de la región
Lo marca un estudio de una consultora privada. Para el Municipio, esto configura “una respuesta” para quienes consideran que nuestra ciudad no está industrializada. El reporte también indica que desde 2003 se crearon más de 6.000 puestos de trabajo y que el valor agregado en esta jurisdicción en ese tiempo fue de más de 5.300 millones de pesos.

Un estudio realizado por la consultora Labour Capital Growth destaca que Junín es el municipio con mayor diversificación en su estructura productiva en la región y, en tal sentido, destaca que “combina producción agrícola, industria y servicios”.

El informe encargado por la Agencia de Desarrollo, al que tuvo acceso Democracia, mide el Producto Bruto Geográfico (PBG), un indicador que determina el esfuerzo productivo realizado en un territorio específico, en este caso, mide el movimiento económico del partido de Junín. Ese paper indica que resulta “relevante” que “en su amplia diversificación”, en los sectores productores de bienes, “claramente Junín es el partido menos agropecuario y más industrial de la región”.

Para el secretario de Desarrollo Económico y Planeamiento de la Comuna, Oscar Palma, esta conclusión resulta “una respuesta” para quienes reclaman que la nuestra no es una ciudad industrializada: “Uno siempre quiere que haya mayor industrialización porque el concepto que defendemos es el de transformar la materia prima, darle valor y generar más empleo. Siempre estamos buscando que se radiquen más industrias y de hecho, nosotros planteamos la ampliación del Parque Industrial, y empiezan a salir con cuestiones medioambientales que no son tan reales como se plantean. Siempre hay un palo en la rueda o alguna discusión. Pero creo que esto es una respuesta a esta idea de que Junín no está industrializado. En valores económicos está más industrializado que otros municipios de la región”.

Otras voces

No obstante, desde algunos sectores se duda de esta posición argumentando que “habría que ver cómo se toma a la industria vinculada al agro”, ya que “si no fuera por la actividad agraria, esas manufacturas no existirían”.

El gerente de la oficina GenIA (Generadora de Industria Argentina) de Junín, José Bruzzone, dijo a Democracia que “no” cree que “la industria llegue a equiparar la generación de valor del agro”, aunque recalcó que sí promueve “más puestos de trabajo, y empleos mejores pagos, con un mayor índice de registración y formalidad”.

Para el funcionario dependiente del Ministerio de Industria de la Nación, “dentro de lo que es la Pampa Húmeda, la industria local tiene mucha proyección”. Y profundizó: “Hay mucho espíritu emprendedor. Desde el Gobierno nacional se apoya a la industria y desde el Municipio, en los últimos años se han ido actualizando y están más acordes a los tiempos. Igualmente, creo que la industria juninense creció más que nada por impulso de los propios protagonistas y recién después, el Estado acompañó”.

Por su parte, Rodrigo Esponda, vicepresidente de la Sociedad Rural de Junín y representante de la entidad en CARBAP, aseveró: “No podría opinar sobre este informe porque no lo conozco y no sabría decir si la industria es más influyente que la actividad agraria. Lo que sí puedo afirmar es que el comercio y la prestación de servicios en nuestra ciudad, claramente se moviliza con el agro”.

“Producción equilibrada”

El informe realizado por la consultora del economista Martín Lousteau analizó los datos del PBG desde 2003 hasta 2011.

A partir de esas referencias, concluyó que en la última década Junín incrementó su PBG un 90,5%, en línea con la evolución de la Provincia, que creció 92,1%. Esta performance “se encuentra mayormente explicada por tres actividades económicas: los servicios de transporte y comunicaciones (fundamentalmente transporte de carga y telefonía celular); el sector agropecuario (principalmente cultivos de granos) y el comercio, en ese orden”.

El estudio también subraya que “Junín es el municipio que posee la estructura productiva más diversificada de la región, donde el agro, la industria y el comercio realizan aportes similares al PBG”.

Palma advierte que esto demuestra que hay “un equilibrio en las actividades productivas de la ciudad”, algo que considera muy importante porque “en un distrito que depende de una actividad, cuando hay una crisis sectorial, impacta de lleno. Por ejemplo, hay municipios de la zona que tienen el 40% de su economía vinculada a la actividad agropecuaria, entonces, cuando hay una mala cosecha, se genera una depresión importante”.

Y agrega: “Si uno mira este estudio se ve que en Junín hay un tercio dedicado al sector primario –y dentro de ello también está repartido– y otros dos tercios que corresponden al sector de servicios, donde también hay una muy buena distribución en lo que es comercio, gastronomía, hotelería, transporte y varios más. Entonces, si hay una crisis general por supuesto que todos estamos involucrados, pero si las dificultades son sectoriales, la ciudad tiene una respuesta distinta. Esto es lo que queremos seguir manteniendo”.

Más datos

El informe de Labour Capital Growth pone el acento en otros aspectos de la economía local. Uno de ellos es el del valor agregado en Junín a precios corrientes y, en ese ítem, señala que en 2003 superaba los 1.068 millones de pesos, mientras que en 2011 esa cifra trepaba a más de 5.537 millones de pesos.

Finalmente, el estudio también hizo hincapié sobre el nivel de empleo. Según la consultora, en los últimos 10 años “se generaron 6.000 nuevos puestos de trabajo”, aclarando que se advierten dos etapas diferenciadas: “Una desde el 2003 hasta el 2007 donde tuvo un buen ritmo de crecimiento y luego hasta el 2011 donde el crecimiento fue más lento destacándose el último año que hubo una importante recuperación”.

En cuanto a la remuneración a los trabajadores, el paper hace referencia a “un aporte positivo”, ya que “no solo no se observan grandes diferencias con el nivel nacional, sino que los mismos evolucionaron por encima del nivel general de precios”. Y especifica: “Mientras que los salarios nominales crecieron 367% entre 2003 y 2011, los precios implícitos en el producto variaron 172%. Esta dispar evolución entre precios y salarios permitió un incremento del salario real del orden del 71% en el mismo periodo”.

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