Referentes del sector explicaron cómo fue que algunos miembros fueron funcionarios en el proceso. Críticas al PJ y a la UCR
EXPLICACIONES. No ha sido fácil para los demócratas explicar qué papel jugaron en el último gobierno militar. Según la investigación de Ábalo aparecida en su libro El terrorismo de Estado en Mendoza", además de Bonifacio Cejuela, interventor en la provincia en 1982, hubo otros dirigentes que apoyaron a la dictadura de alguna manera. Uno de los mencionados en la obra es Gabriel Llano, quien, junto a dirigentes como Carlos Balter y Gustavo Gutiérrez, habrían firmado un documento en apoyo a los militares.
Según explicó el mismo Llano a este diario, él firmó un documento, pero en este se reclamaba una salida democrática, y explicó que el golpe de Estado de 1976 "se produjo con la bendición de muchos partidos". Para intentar distanciarse de los dichos de Ábalo, Llano expresó: "En 1979 hicimos una reunión clandestina, yo, como parte de la Juventud, me referí al tema de las desapariciones, pero mucha gente lo negaba. Algunos teníamos conciencia de eso, pero nos decían que eran exageraciones y propagandas". Llano agregó que en los últimos años de dictadura, cuando dirigentes del Partido Demócrata se convirtieron en funcionarios provinciales, se abrió una discusión importante dentro de la agrupación.
"El partido se pronunció, nosotros queríamos un repudio, pero el partido dijo que era una cuestión que corría por decisión de cada uno, pero que el partido no iba a tener una posición oficial. Quedó en la conciencia de cada uno el participar", señaló Llano, quien también dijo que a él le ofrecieron asesorías y no aceptó. Incluso, el dirigente sostuvo que a raíz de esa oposición fue que en el PD nació la llamada Línea Partidaria, la cual, además de él, integraban Balter, Gustavo Gutiérrez y Juan Aguinaga, entre otros. En tanto, el senador Carlos Aguinaga, en coincidencia con Llano, expresó que los dirigentes del partido que intervinieron en la dictadura no lo hicieron en "la época dura" y explicó que no fue una decisión del partido participar.
"También hubo hombres del justicialismo y del radicalismo, no es responsabilidad de un solo partido. (Ricardo) Balbín ha quedado muy involucrado en algunos libros de historia, como que colaboraba", expresó el legislador, quien en el 2006 fue, junto a Omar de Marchi, uno de los firmantes de la autocrítica expresada por el partido por el papel jugado durante la última dictadura. Aguinaga lamentó que el PD fuera demonizado.
"Es muy sesgado nombrar a dirigentes de un sólo partido", concluyó. En la misma línea, el diputado nacional Omar de Marchi expresó que en los dichos de Ábalo "hay una enorme intencionalidad política", y afirmó que el radicalismo colocó más de 400 intendentes en todo el país durante la dictadura y el justicialismo aportó otros 200. "Nosotros hicimos una autocrítica. Yo aún sigo esperando la de los demás partidos", afirmó el dirigente.
El testigo que abrió la polémica
Ramón Ábalo afirmó en el juicio que el PD fue colaboracionista de los militares. Nombró a varios dirigentes, entre ellos, al ex interventor Bonifacio Cejuela.
Juicio: “Más de 200 personas no desaparecen en el aire ”
Elba Morales fue la única testigo que declaró ayer en el juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en Mendoza. Morales, quien es integrante del Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos, explicó cómo fue el funcionamiento de las Fuerzas Armadas durante la última dictadura y señaló que "debió haber existido un lugar de eliminación de personas, porque más de 200 personas no desaparecen en el aire".
La mujer indicó que existía un lugar en la montaña, que podría ser Campo Las Lajas, en donde había carpas militares con detenidos y personas torturadas. La mujer dijo que es probable que ese sea el lugar donde se sepultaron los cuerpos y aseguró que en esa zona se ha alterado la vegetación. De hecho, en el 2009, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó excavaciones en la zona y algunos miembros destacaron que, según los estudios en el lugar, se ha modificado el terreno en varios sectores. "Aquí no hay fantasmas, hay asesinados", expresó Morales, y agregó que, luego de la guerra de Malvinas, los militares construyeron una retaguardia que siguió funcionando una vez vuelta la democracia.
"La dejaron armada en los poderes. En el Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos (MEDH) pensamos y constatamos que en el Poder Judicial Federal de Mendoza hubo una muy fuerte protección de impunidad", agregó. Un dato revelador fue que Morales afirmó que las Fuerzas Armadas y las policías federal y provincial debían cumplir con un cupo de detenidos. Es decir, se les pedía que secuestraran a una determinada cantidad de militantes montoneros, guevaristas o de otros sectores, como los sindicales, lo que respondería a una incógnita que ha surgido durante el debate y es el porqué se detuvo a mucha gente que no tenía militancia política o que no era parte de los cuadros importantes en los sectores en los que estaban insertos.

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