Afganistán: denuncian que los marines violaron a dos mujeres

Ambas aparecieron luego entre las 16 personas masacradas por un sargento.

La matanza de 16 afganos, la mitad de ellos niños, a manos de un sargento norteamericano el domingo pasado, intoxicó completamente la ya muy maltrecha relación entre Washington y el país centroasiático que ocupa militarmente desde hace una década. Pero la cuestión amenaza complicarse aún más.

La historia oficial es que el oficial Robert Bales, de 38 años, un hombre casado y con dos hijos, ingresó sólo en la barriada de Panjwai en Kandahar por la noche, y abrió fuego indiscriminado casa por casa contra la gente que dormía. Pero en Kabul se insiste en que no estuvo sólo en esa matanza. Y que, además, los soldados norteamericanos violaron a dos de las mujeres que acabaron luego acribilladas.

Una investigación desarrollada por una comisión local de alto nivel integrada por diputados y funcionario gubernamentales, sostiene que los testigos de la masacre afirman que “en la operación intervinieron varios soldados estadounidenses”.

El diputado Hamidzai Lali, en una audiencia ayer en el Parlamento en Kabul, dijo que antes de usar las armas algunos militares norteamericanos capturaron a las dos mujeres, las violaron y luego fueron asesinadas. Otro miembro de la comisión, Shakiba Hashami, sostuvo que entre 15 y 20 soldados norteamericanos participaron de la matanza y que, según los testigos, sobre el cielo del distrito sobrevolaron helicópteros militares.

El gobierno norteamericano no ha reaccionado a estas nuevas denuncias. Sólo puso en marcha un fuerte operativo para sacar del país a Bales quien fue transferido a una prisión en EE.UU. La mudanza se realizó pese a la furia del jefe de Estado afgano, Hamid Karzai quien está doblegado por la presión de la gente que le exigía que el militar fuera juzgado en Afganistán. Bales fue recluido en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas.

“El gobierno afgano no recibió ninguna cooperación por parte de EE.UU. para que se le entregue al soldado estadounidense”, acusado de haber matado a los civiles, deploró Karzai ante la prensa después de haber recibido en el palacio presidencial a una treintena de familiares de las víctimas de la matanza del domingo.

“Esto dura desde hace demasiado tiempo. Este comportamiento no puede seguir tolerándose. No reclamamos dinero, queremos justicia”, añadió.

“Se trata de un acto intencionado perpetrado por soldados estadounidenses”, subrayó a propósito de la matanza. “Queremos que nos respondan cuando les preguntamos por qué han matado a civiles y queremos que sean castigados”, agregó.

El abogado del homicida, John Henry Browne, había dicho antes de la salida del militar estar “preocupado” por su “estado de ánimo” tras hablar con él por teléfono. Luego de que funcionarios de EE.UU. divulgaron la identidad del soldado, varias páginas de internet con fotografías o artículos sobre Bales, algunas del ministerio de Defensa, fueron borradas. La defensa ha comenzado a sugerir que el militar sufría de traumas derivados de su presencia en la guerra como una razón de demencia para explicar su comportamiento. No hubo comentario sobre las denuncias de que en el episodio participaron más soldados.

El viernes el presidente Barack Obama llamó a Karsai con la excusa de felicitarlo porque acaba de tener un hijo y explorar formas de distensión para continuar con el proceso del retiro de las tropas norteamericanas del país controlado mayoritariamente hoy por los Taliban.

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