Los trastornos digestivos por alimentos en mal estado e infecciones virales en son algunos de los cuadros más comunes en las guardias durante el verano. Los problemas causados por la exposición al sol y altas temperaturas afectan, sobre todo, a niños y personas mayores.
Con los meses de más calor llegan enfermedades típicas del verano. Los más vulnerables siguen siendo niños, adultos mayores y embarazadas, que componen los grupos de riesgo, y también aquellos con deficiencias en el sistema inmunológico.
Aun así, personas de todas las edades están expuestas a los problemas que pueden traer el sol, las altas temperaturas, las piletas y playas, e incluso los cortes de luz.
Deshidratación. “Es el principal riesgo en el verano. Estamos viendo en la guardia a muchísimos chiquitos con cuadros de deshidratación, al igual que personas de la tercera edad”, aseguró la médica pediatra Mónica Malchiodi del Hospital Gandulfo.
¿Cómo prevenirlo? “Lo básico es que los ambientes estén bien aireados para que no haya un exceso de calor y usar ropa clara para que rechace el calor y no lo absorba, como lo hace las ropas oscuras”, indicó Malchiodi,
También recomendó evitar los horarios críticos del sol: si se expone a un chico o un adulto mayor desde las 11 de la mañana hasta las 15 o 16 “se les hace padecer un riesgo total”. Un punto vital es el agua. “El cuerpo es agua en un 70 u 80 por ciento, entonces hay que proveerla continuamente”, afirmó la doctora.
El promedio de agua que hay que tomar, en general, es de “entre dos y tres litros”, en personas con actividad media, proporción que aumentará en “los que se deshidratan más fácil, transpiran más o hicieron actividad física”. Los niños, por otra parte, “tienen que tener al menos un litro y medio, porque pierden líquido y orinan en cantidad”.
Dependiendo de la edad, los chicos pueden recibir líquido de distintas fuentes, como a través de la leche materna en el caso de los bebés, o a través de la comida, pero siempre sumado al agua. “Sumando distintos líquidos hay que darles un litro y medio”, insistió Malchiodi. Además, agregó que es “fundamental no exponerlos y tenerlos en ambientes aireados” para evitar la deshidratación.
Trastornos digestivos. Es uno de los cuadros más comunes que se ven en las guardias en esta época del año, más que nada en niños. Pueden ser “infecciones intestinales, vómitos o diarrea”, y son provocados por irregularidades en la higiene de los alimentos o su “mala conservación”, y sobre todo por “infecciones virales” contagiadas “a través del contacto directo”, según aseguró el médico pediatra Rubén Anoni, de la Clínica Juncal.
“Con el calor, por más cuidados que tengas, los alimentos se contaminan. La diarrea tiene muchos factores causantes, pero uno de los más frecuentes es que uno no toma todos los recaudos con los alimentos”, explicó Malchiodi. En cuanto a la posibilidad de padecer el Síndrome Urémico Hemolítico, si bien “el riesgo está todo el año” si no hay una buena higiene en los lugares donde se lavan los alimentos, en verano “puede potenciarse con el calor porque los gérmenes se reproducen más fácil y se contamina todo más rápido”.
Los problemas de mala conservación de los alimentos “generalmente son causados por los cortes en la cadena de frío que se dan sobre todo por los cortes de luz, y provocan enfermedades digestivas, sobre todo intestinales, como la diarrea”, explicó Anoni. El contagio de infecciones virales que afectan el sistema digestivo, en tanto, se da “en las piletas y jardines maternales, donde hay chicos que usan pañales, por contacto fecal-oral”.
¿Cómo prevenirlos? La mejor forma de prevenir, sobre todo si son chiquitos o personas muy adultas, que tienen un sistema de defensa más débil, es “fijarse bien que consuman alimentos frescos y muy bien lavados si son verduras o frutas”. Si sobró comida, en tanto, es necesario colocarla “inmediatamente en la heladera”, recomendó la pediatra. En el caso de las infecciones virales, Anoni sugirió higienizar las manos de manera “constante y prolongada”. “Hay que estar por lo menos 20 segundos con el jabón o el alcohol en gel para que la limpieza sea efectiva”, advirtió.
Insolación. Se contrae por exponerse al sol y el calor “en horarios donde no es conveniente”, y produce “inflamación de las meninges y las mucosas”. ¿Qué hacer en estos casos? “Hay que refrescarse: ponerse compresas frías en todo el cuerpo, darse baños refrescantes y tomar cantidades industriales de líquidos para aportar al cuerpo lo que le hace falta. Hidratarse bien, tomar gaseosas sacándole el gas para reponer el potasio y el sodio que se pierde con la transpiración”, recomendó Malchiodi.
Dengue, zika y chikungunya. En verano, las enfermedades transmitidas por mosquitos van en aumento, en especial con la lluvia y los depósitos de agua estancada. “No hay demasiados casos, pero los hay”, alertó Anoni. ¿Cómo prevenirlos? “En ningún lugar tiene que haber reservorios de agua sin cambiarlos a menudo, porque ahí el mosquito deposita huevos. No puede haber floreros, macetas con agua estancada, piletas que no se usan u objetos que puedan almacenar agua que no se cambia, como tachos o cubiertas vacías”.
Otitis. Se produce por la “inflamación y el exceso de presión generados por la pileta”. ¿Qué hacer en estos casos? Malchiodi sugirió “ir urgente al otorrino o a una guardia”, y sobre todo “no ponerse a hacer remedios caseros” en el hogar: “No usar hisopos ni poner alcohol, porque la membrana timpánica puede estar lesionada”.
Pediculosis. Si bien el contagio de piojos se da durante todo el año, “en los areneros, juegos o al meterse todos los chicos en la pileta, se da más fácilmente en verano”, explicó Malchiodi. ¿Cómo prevenirlo? “Siempre es recomendable usar gorra de baño, por más que sea incómodo o molesto. Primero, en la casa hay que pasar el peine fino, si hay infección hacer el tratamiento correspondiente, y en la pileta usar la gorrita. Por otro lado, cuando vienen de la pileta inmediatamente revisarles con el peine para que, si tienen algo, se pueda eliminar rápidamente”.
Lo importante, según Malchiodi, es tomar las precauciones necesarias e ir a una guardia ante la sospecha de cualquiera de estos cuadros. “Lo ideal es prevenir. Al mínimo síntoma de chucho de frío, fiebre, mucha transpiración o taquicardia, hay que ir urgente a la guardia. No esperar a tener grandes síntomas, sobre todo en alguien con algún problema de baja en sus defensas o que está en edades de riesgo”, indicó.
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