¿Exito en el canje, pero no con las tasas?

Por: Jorge Oviedo.

EN el mercado descuentan que el canje de deuda tendrá una alta adhesión. "Han deslizado que la adhesión superará el 60 por ciento. Si Barclays dice eso es porque están seguros de que van a tener arriba del 75%; la única explicación es que la oferta va a ser muy generosa", dice un financista que vigila de cerca la operación.

Muchos piensan que la estrategia será armar un discurso para los medios de comunicación y el público en general que permita afirmar que quienes entren en esta segunda etapa cobrarán menos que los que arreglaron en la primera tanda, pero que la verdad oculta tras las cuentas financieras será la contraria. "Va a ser una mejor propuesta y van a pagar más, van a reconocer intereses caídos desde 2005 y van a patear vencimientos para adelante, no hay ninguna duda que la estrategia es lograr la mayor liquidez ahora y pasar los pagos para el futuro", dice un banquero.

Bajo riesgo judicial

Nadie parece creer tampoco que los bonistas que entraron en la primera oferta tenga ahora demasiada voluntad para reclamar judicialmente. "Hay que ver si había alguna cláusula, pero en todo caso dejarán abierta la posibilidad para que los descontentos se sumen al acuerdo que se lanzará ahora y así se termina cualquier disputa", dijo otro financista.

La posible reapertura de quienes entraron en el primer acuerdo para que se sumen al segundo daría lugar a sospechas. ¿Por qué si alguien hizo un acuerdo mejor antes se sumaría ahora a éste para cobrar menos?", es el razonamiento de otro analista.

Las cotizaciones de los bonos ha mejorado mucho, mostrando que los operadores descuentan que el Gobierno va a favorecerlos. Pero si las autoridades buscan con ello un mejor clima financiero, por ahora no lo estarían logrando. Los informes del Banco Ciudad, por ejemplo, detectaron desde principios de marzo ese divorcio entre los mercados de bonos y el sistema financiero que parece natural. El pago con reservas quita respaldo a los tenedores de pesos y depósitos bancarios y en cambio garantiza la cancelación de obligaciones con los tenedores de títulos. El contagio de la baja de la tasa de interés implícita en los bonos a las que deben pagar empresas y particulares, y que el Gobierno cree que ocurrirá automáticamente, parece negarse a aparecer.

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