Advierten sobre la presencia de arsénico en el agua de consumo

La Sociedad Argentina de Dermatología advirtió sobre la presencia de arsénico en el agua de consumo, material tóxico de acción lenta que se acumula en el organismo produciendo alteraciones en la piel y lesiones malignas cutáneas y en órganos internos.

En América del Sur aproximadamente dos millones de personas están potencialmente expuestas a la ingestión de agua con

arsénico.

Según se estimó, más de un millón la población argentina expuesta está expuesta a este tóximo, siendo las principales provincias afectadas Chaco, Salta, Santiago del Estero, San Luis, San Juan, La Rioja, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires y Río Negro.

Por tal motivo, la Sociedad Argentina de Dermatología (www.sad.org.ar) advirtió sobre la presencia de arsénico en el agua de consumo en el marco de la Campaña de información y concientización sobre el tema.

Las alteraciones en salud producidas por el arsénico en el agua se denominan Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico

(HACRE).

En 1993 la Organización Mundial de la Salud (OMS) redujo el límite de arsénico aceptable en el agua bebible de 0,05mg/l a .01mg/l.

En Argentina, el Código Alimentario Argentino ha adoptado desde junio de 2007 la misma determinación.

Presente en aguas contaminadas para beber, cocinar, para la agricultura y la ganadería, el arsénico actúa como un tóxico de acción lenta y se acumula en el organismo.

Afecta a las personas sin distinción de condición social, sexo ni edad, que viven en el área donde la contaminación es alta y beben el agua en forma prolongada.

En esta enfermedad, el arsénico se acumula en el organismo lentamente durante muchos años y produce alteraciones en la piel y

lesiones malignas cutáneas y en órganos internos.

No todas las personas que beben agua contaminada por arsénico adquieren la enfermedad. Hasta el momento, no se conoce cuál es el factor que predispone a contraerla.

Las alteraciones que produce el arsénico en el organismo son progresivas, ya que se trata de una enfermedad crónica que puede

aparecer entre 10 y 40 años después de haber comenzado a consumir agua contaminada.

El daño que produce el arsénico en el organismo, es irreversible.

Generalmente no se llega al diagnóstico sino a través de los SIGNOS de la enfermedad.

Aquí es donde la dermatología ocupa un lugar importantísimo, porque los signos se ven en la piel, siendo clásico observar en los pacientes enfermos de HACRE una tríada clásica de leucomelanodermia en el tronco, hiperqueratosis palmar y plantar y los múltiples cánceres de piel.

En el país, el área afectada se extiende noroeste-sureste y salvo casos puntuales de minería y fundiciones, esta contaminación es el resultado de procesos geológicos naturales.

Los numerosos trabajos que se llevaron a cabo pusieron de manifiesto que la extensión geográfica del área contaminada en

Argentina era mucho más grande de lo que se pensaba inicialmente: afecta de forma generalizada a la Llanura Chaco-Pampeana, áreas transicionales hacia la cordillera de los Andes y la propia cordillera.

A nivel mundial, los países con niveles elevados de arsénico, además de Argentina, en el agua son: Bangladesh, Chile, China, Hungría, India, México, Rumania, Taiwán y el sur-oeste de EEUU.

El tratamiento es la prevención, evitando la progresión de la enfermedad y la aparición de nuevos casos. Este concepto es muy

importante ya que no se pueden revertir las alteraciones producidas por el arsénico en el organismo.

Por lo tanto, el trabajo debe concentrarse en la población expuesta tanto como en la población enferma.

El control del agua es la llave para la erradicación del HACRE.

El acceso a una fuente de agua segura para uso doméstico es una prioridad en todos los países y para todas las personas.

El arsénico es un elemento ubicuo que se encuentra en la atmósfera, suelos y rocas, aguas naturales y organismos. Se moviliza en el medio ambiente a través de una combinación de procesos naturales climáticos, hidrológicos y geológicos, así como también actividades biológicas y antropogénicas.

La mayoría de los problemas de contaminación arsenical derivan de eventos naturales.

Sin embargo, el hombre produce un importante impacto de contaminación con este elemento a través de actividades como la minería, la combustión de recursos energéticos fósiles, el uso de pesticidas y herbicidas derivados del arsénico y por su uso como

aditivo alimentario en la industria avícola.

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