Los gremios relacionados con Salud Pública, a pesar de todo lo que ya han visto, no dejan de salir de su asombro por lo ocurrido en el Hospital Pediátrico donde los profesionales médicos tuvieron que intervenir quirúrgicamente a un niño a la luz de las linternas, imagen propia de zonas en guerra.
Sistema desfinanciado
En este contexto, la Asociación de Profesionales Técnicos y Auxiliares de Salud del Chaco (APTASCH) a través del secretario gremial, Modesto Albornoz, señaló que no habían tomado conocimiento de este hecho, salvo por lo publicado el fin de semana, sin embargo dijo que ni bien asumió el nuevo ministro de Salud, Antonio Morante, mantuvieron una reunión en
la que “dejamos claro que el sistema de salud del Chaco está desfinanciado en todos los aspectos que se miren, tanto en equipamiento como en los referido a los salarios”.
También manifestó que, “acá, con buenas intenciones no se logra nada, lo que falta es plata, eso lo expusimos de manera cruda y se repite en todos los hospitales de la provincia, desde donde recibimos las quejas de nuestros propios compañeros que plantean la situación, y sufren desde falta de agua, hasta equipamiento fuera de servicio, entre muchos otros inconvenientes”.
No se puede regatear
Albornoz dejó claro que “no culpo a los ministros, pero sí se debe afirmar que no se puede regatear en materia de salud porque es un bien social, un servicio a la comunidad, no es un ente recaudador. Lamentablemente, después se buscan responsables cuando ocurren episodios de esta naturaleza, cuando en realidad los que operaron en estas condiciones se arriesgaron muchísimo”.
“Todos deben saber que los profesionales de la salud no hacen magia y, sin los equipos, los riesgos son muchos. Por ejemplo en el área de neonatología del hospital se reclamó por los respiradores, porque de 20 solamente funcionaban 8 o 9, esto se puede constatar porque se dejó todo asentado. En esta situación se está trabajando”, afirmó.
Caso excepcional
Por otra parte, en referencia al caso de operar a la luz de las linternas y celulares por falta de energía, Albornoz planteó que “es un caso excepcional porque los hospitales cuentan con equipos alternativos que deben estar funcionando. En mi caso, cuando estuve al frente de la cámara de farmacia, estábamos pendientes, continuamente, de que los mismos funcionen porque nunca hay menos de 5 a 6 millones de pesos en vacunas u otros medicamentos. Había dos motores que se chequeaban continuamente con un equipo de mantenimiento full time. En caso de que haya habido desperfectos o falta de dinero para reparar tiene que haber notas al respecto”.
Por último, el dirigente manifestó que “todos los temas que atañen a la salud se los hemos dejado planteados al ministro y a los demás funcionarios que integran su gabinete, y nosotros decidimos que vamos hasta esperar a febrero para ver qué respuestas empiezan a dar, tanto para los hospitales como para los centros de salud”.
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