Ante miles de seguidores, reconoció que en La Habana enfrentó "días difíciles" por el cáncer; afirmó que está bajo estricto control médico
CARACAS.-Apenas unas horas después de haber sorprendido a los venezolanos con su regreso sin previo aviso desde Cuba, donde fue operado de un cáncer, el presidente Hugo Chávez fue aclamado ayer por una multitud cuando apareció en el balcón del Palacio de Miraflores. Desde allí, el líder bolivariano, vestido con uniforme militar y boina roja, confesó a sus seguidores que aún no ha logrado ganar la batalla que libra contra su enfermedad.
"Estoy seguro de que ustedes comprenden perfectamente las dificultades de esta batalla. Que nadie vaya a creer que mi presencia aquí significa que ganamos la batalla. No. Hemos comenzado a remontar la cuesta, hemos comenzado a vencer el mal que se incubó en mi cuerpo", dijo Chávez, en un discurso de poco más de media hora, mucho más breve de lo habitual por prescripción médica, y en la que se le quebró por momentos la voz.
Con mejor semblante que en los últimos días, el mandatario, de 56 años, que regresó a Caracas después de haber pasado más de tres semanas en La Habana, reveló ante los miles de seguidores que se concentraron a las puertas del palacio presidencial que la segunda operación, cuando se le extirpó un tumor maligno en la zona pélvica, fue el 20 de junio. Después de la intervención, Chávez pasó cuatro días en cuidados intensivos, según reveló. "Primero me he encomendado a Dios y luego a la ciencia", indicó Chávez, que afirmó que no está descuidando las indicaciones médicas: "Estoy bajo estricto control médico y estoy comiendo de manera voraz y muy sana".
El líder bolivariano, que apareció acompañado por sus hijas, dio las gracias a Cuba y, en especial, a Fidel Castro, a quien calificó como "el jefe médico de la legión cubana que desde el primer día dedicó a esta batalla".
"Los días que pasaron no fueron nada fáciles. Es increíble, les digo, para como yo estaba. No me lo creerían ustedes. Es como un milagro", dijo Chávez, al hablar sobre su recuperación. "Esta batalla también la ganaremos, y la ganaremos juntos", afirmó, aunque reconoció que será un tratamiento "difícil y largo".
Apenas se conoció la noticia de su regreso a Venezuela, decenas de seguidores del mandatario se agruparon en varias plazas del centro de Caracas para festejar, con el ya típico atuendo rojo. "Recé todos los días por su recuperación y Dios me escuchó. Gracias por regresarme a mi comandante", dijo Josefina, que coreaba junto a un grupo de chavistas en la plaza Bolívar "Uh, ah, Chávez no se va". Esta misma consigna se hizo famosa durante el golpe de abril de 2002, como un gesto de solidaridad entre sus seguidores. Al final del acto, Chávez tomó una bandera venezolana que tenía a un lado y comenzó a ondearla hasta que parte de la tela del estandarte se enredó en su cabeza.
Mientras toda esta fiesta transcurría frente al balcón presidencial en Miraflores y en el centro de Caracas, el resto de la capital parecía una ciudad fantasma. La mayoría de los caraqueños aprovecharon el feriado puente decretado por el gobierno para hacer turismo.


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