Adrenalina a todo vapor

Adrenalina a todo vapor

"El gran problema de los municipios es la falta de recursos". La definición cayó como una bomba, porque quien lo dijo es el intendente de Campo Santo, Mario Cuenca, cuyo peso entre los alcaldes oficialistas quedó en evidencia al ser elegido como sucesor, transitorio, de Sergio Ramos en la presidencia del Foro.

Cuenca dijo en voz alta lo que sus pares ratifican en ámbitos discretos y es que los auxilios que reciben en forma directa del Gobierno nacional resultan hoy el salvavidas de los municipios porque la coparticipación local no alcanza. "Hace cinco años, con la coparticipación pagaba los sueldos y me quedaba con plata para otras acciones, hoy pago sueldos y quedo en cero".En otras palabras, la inflación le está ganando la carrera a las arcas municipales. Las preguntas que se plantean son varias, porque la respuesta no parece unívoca.El pase a planta de 685 contratados decretado por Miguel Isa generó un conflicto, porque el municipio capital, como todos, atraviesa una transición e incrementar en 40 por ciento la planta permanente de la Municipalidad hubiera merecido un mínimo consenso con el sucesor, Gustavo Sáenz, pero no lo hubo. El criterio en discusión gira en torno de si la regularización en el cargo público es un derecho ciudadano adquirido por el empleado o si, por el contrario, no es más que el reflejo de una crisis del sistema productivo que multiplica la desocupación en la provincia.Además, la designación de Eduardo Sylvester como jefe de Gabinete municipal es interpretada como un síntoma de que, más allá del problema de las designaciones, hay otros en ciernes, en la comuna capitalina y en el Estado en general.En la provinciaSegún estimaciones oficiales, en la provincia se incrementó el personal del Estado en un 62 por ciento. Por una parte, la experiencia reciente indica que las catástrofes fiscales reiteradamente pronosticadas por los sectores opositores nunca se produjeron. Por otra, los intendentes, que son la clave de bóveda del sistema de "descentralización" que Juan Manuel Urtubey convirtió en bandera, sienten que los recursos no alcanzan, que la autonomía es un mito y que llegó la hora de barajar y dar de nuevo.El 10 de diciembre asumirán 29 nuevos intendentes. La mitad de ellos llegaron por la oposición. Hoy, el mensaje de Cuenca debe resultarles una mala premonición.Al mismo tiempo, una crisis mucho más profunda, con serias consecuencias probables en la calidad de vida de la gente, agobia al campo salteño.La ausencia de un proyecto provincial de desarrollo rural se hace visible tras tres años malos para el campo. El mapa de la pobreza salteña está en rojo en las áreas donde se aloja un potencial agroalimentario cuya verdadera dimensión solo podría calcularse si existieran objetivos, metas, financiamiento e infraestructura para producir e industrializar en la provincia. No lo hay, porque se privilegia un sistema donde las obras necesarias para el desarrollo están ausentes. Y la gente sin empleo se ve obligada a ir a golpear la puerta de los intendentes.Probablemente la propuesta de Cuenca para discutir la coparticipación pueda derivar en otra, más bien dirigida a buscar un nuevo equilibrio entre la inversión, la autonomía y la generación de empleo genuino. Eso, por cierto, es lo que piensan muchos intendentes aunque, por ahora, les parece un sueño.

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