Admiten en el HIGA que faltan insumos y los gremios denuncian graves problemas

Admiten en el HIGA que faltan insumos y los gremios denuncian graves problemas
Escasean sueros y otros artículos básicos para la atención de los pacientes, según denunciaron desde los sindicatos. Por su parte, el director del Hospital Interzonal, Claudio Ricasoli, reconoció la situación, pero dijo que son casos “puntuales”.
La falta de insumos en el Hospital Interzonal General de Agudos “Abraham Félix Piñeyro” de Junín preocupa a los pacientes y médicos, que día a día son testigos del deterioro existente en el sistema de salud, producto de las dificultades financieras por las que atraviesa la provincia de Buenos Aires y el bajo presupuesto destinado al área.

Aunque las autoridades del establecimiento sanitario aseguran que los problemas son “puntuales” y que la atención no corre riesgos, lo cierto es que en reiteradas ocasiones son los mismos pacientes quienes tienen que hacerse cargo de los gastos que implica la compra de cintas adhesivas, gasas, sueros y otros insumos médicos.

“En el hospital se compran insumos a cuentagotas, porque no hay dinero para nada”, aseguró ayer en diálogo con DEMOCRACIA el titular de ATE Junín, Julio Miguenz, y ejemplificó: “Faltan telas adhesivas, psicofármacos, guantes, y el fin de semana pasado se tuvieron que pedir 300 sueros a los hospitales de 9 de Julio y San Nicolás porque acá no había”.

Para el gremialista, la situación del nosocomio es “grave”, a punto tal que ni siquiera se respetan “las condiciones de seguridad e higiene de los trabajadores”.

En ese sentido, asegura que las quejas de médicos y enfermeros son permanentes y acusa a las autoridades de querer negar la problemática. “Tenemos un gran problema, pero para ellos está todo perfecto”, afirmó.

Por su parte, el titular de Cicop y jefe del servicio de Rayos del hospital, Adrián Pérez, afirmó a este diario: “La calidad de la salud y de la atención médica van de la mano de los costos; si la Provincia no puede hacerse cargo de los aumentos, es evidente que se va a ofrecer una atención de menor calidad”.

Más moderado en sus consideraciones, Pérez indicó que los faltantes son “circunstanciales”, aunque admitió que esta situación dificulta el trabajo de los profesionales.

En tanto, en diálogo con DEMOCRACIA, el director del hospital, Claudio Ricasoli, relativizó las denuncias y aseguró: “Tenemos un problema puntual con el suero, porque al no haber producción, los proveedores no nos entregan. Pero de todos modos, ya tenemos comprados unas 18 mil unidades, que nos alcanzarían para estar cubiertos hasta mediados del año que viene (aunque aún no se concretó la entrega)”.

En relación a la compra de materiales por parte de los enfermos, el profesional manifestó: “Tuvimos un problema con un médico que, en un día de furia, mandó a dos familiares del segundo piso a comprar suero. Pero fue sólo un caso, no es algo que se dé habitualmente”.

Atraso en pagos y recortes

Pero la falta de insumos no es la única dificultad que deben sortear los empleados del hospital, quienes desde hace varios días también empezaron a sufrir “recortes” en su alimentación.

Según confió a este diario el titular de ATE, el atraso en los pagos –por parte de la Provincia- a la empresa que está a cargo de la cocina, obligó a disminuir el presupuesto destinado a la comida de los médicos y a eliminar las dietas especiales que por razones de salud recibían algunos de ellos.

“La empresa tercerizada hace ocho meses que no cobra y por eso hoy está habiendo una restricción. Por ahora, los recortes vienen por el lado del personal, pero después seguirá por los pacientes”, sostuvo Miguenz, y agregó: “El personal de cocina todavía no cobró el sueldo de septiembre y sigue esperando cobrar el aguinaldo”.

Para Ricasoli, la cuestión se reduce a un problema “puntual” y a un error que el viernes pasado dejó sin su plato a dos médicas del servicio de obstetricia.

“Lo que hay es una readecuación del menú, pero no falta comida. Lo que pasó fue que el viernes a la noche no se había pasado la comida para la guardia de obstetricia y hubo dos chicas que ese día se quedaron sin cenar”.

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