Admiten que deberán licitar otra vez un tramo ya pagado

Lo reconoció la cúpula de Vialidad Provincial ante una comisión de legisladores. Es una etapa de 3,3 kilómetros que estaban incluidos en una adjudicación anterior pero que nunca se completaron

El Gobierno provincial licitará nuevamente un tramo del Camino del Cuadrado que estaba incluido en la segunda etapa de la obra y por el que, teóricamente, ya pagó. Así lo admitieron las máximas autoridades de Vialidad Provincial en la Legislatura de Córdoba.

En 2007 se le adjudicaron a la UTE conformada por Helport y Britos los 11,9 kilómetros del segundo tramo del trazado que une las Sierras Chicas con el Valle de Punilla. Sin embargo, la empresa terminó realizando sólo 8,6 kilómetros y dejó inconclusos los 3,3 restantes. Cobró, a pesar de que el 27,7 por ciento de la obra no se construyó, 81,7 millones de pesos; 34,2 millones más de lo previsto. Pero al contabilizar las últimas actualizaciones y las remediaciones por los problemas constructivos que se generaron en el Camino, al final el segundo tramo ya terminó insumiendo 133 millones de pesos, un 180 por ciento más que lo estipulado inicialmente.

Pero allí no se terminarán los esfuerzos presupuestarios. Todavía habrá más: los máximos directivos de Vialidad admitieron que próximamente habrá una nueva licitación para completar los 3,3 kilómetros que quedaron inconclusos, aunque no definieron cuál será el presupuesto.

PUNTAL tuvo acceso al acta en la que se registró la presentación de los directivos de Vialidad ante la Comisión de Obras Públicas, Vivienda y Comunicaciones. Los funcionarios concurrieron a la Legislatura en el marco de la polémica que se generó después de que este diario publicara un informe sobre las fallas técnicas que se registran en el segundo tramo del Camino del Cuadrado. La comisión de Vialidad estuvo encabezada por el titular, Raúl Bértola.

Las críticas que se le hacen a la obra, principalmente después de una investigación del legislador radical Rodrigo de Loredo, apuntan a que hay permanentes desmoronamientos de piedra, que los taludes que sostienen el trazado sufren erosiones continuas que provocan roturas de importancia en el asfalto, que la empresa cobró por el 100 por ciento de una obra que aún no terminó y que las consecuencias ambientales han sido altamente negativas, más que nada para la reserva natural Vaquerías, perteneciente a la Universidad Nacional de Córdoba.

Esos errores técnicos se produjeron, según el ingeniero Mario Espada, jefe de la División Técnica Económica de Vialidad, porque la empresa constructora no habría realizado los estudios geológicos, morfológicos y técnicos que deben encararse necesariamente cuando se trata de una obra vial de tal magnitud.

Un mundo de imprevistos

Cuando los funcionarios provinciales se presentaron ante la comisión de Obras, los legisladores preguntaron por qué la obra fue licitada sólo con un anteproyecto y si esa fue la causa de que hubiera tantos imprevistos que empujaron considerablemente el costo final. El propio Bértola contestó que cuando se trata de proyectos viales se hacen estudios de suelos indirectos y que, por lo tanto, tienen “un cierto grado de imprecisión”.

“Luego, con la ejecución de la obra y con cateos permanentes en toda la traza se va corrigiendo la dispersión que se pudiese presentar respecto de los estudios previos. En este caso concreto, la realidad mostró que se debieron corregir la inclinación de los taludes y hacer obras de retención de suelos para evitar deslizamientos”, señaló Bértola.

De Loredo consultó por qué no se hicieron los 11,9 kilómetros licitados sino sólo 8,6. Luis Figliozzi, encargado de Estudios y Proyectos, respondió que la obra se contrató por Unidad de Medida y que, por lo tanto, se usaron los ítems compatibles con ese tramo -es decir se utilizaron materiales y presupuestos que debían ser destinados a los últimos kilómetros de la obra- para no tener que hacer otra licitación.

Sin embargo, esa licitación finalmente tendrá que realizarse porque el Camino del Cuadrado está incompleto. El momento más tenso de la presentación de los funcionarios se produjo cuando los legisladores reclamaron conocer el monto que se destinó hasta ahora a la segunda etapa. Primero, Bértola indicó que “aproximadamente” se habían gastado 82 millones de pesos. Pero cuando Aurelio García Elorrio, del bloque Encuentro Vecinal Córdoba, pidió que constara en el acta que el titular de Vialidad desconocía el costo final de la obra, Bértola pidió telefónicamente el dato y precisó que ya se insumieron en realidad 133 millones de pesos.

Inmediatamente, admitió que en la última etapa sólo se ejecutaron 8,6 kilómetros y que “todas las cantidades de los ítems involucrados se utilizaron en ese tramo de 8,6 kilómetros para absorber los cambios o variantes de obras debido a imprevistos explicados”. Es decir, por los imprevistos -que la oposición adjudica a una defectuosa planificación del proyecto- todo el presupuesto se consumió antes de terminar la ruta.

Bértola planteó, además, que esos 3,3 kilómetros están próximos a ser licitados.

Consecuencia: la Provincia seguirá gastando en el Camino del Cuadrado, que se

inauguró en 2011, cuando gobernaba Juan Schiaretti, pero que todavía está sin finalizar.

Los legisladores terminaron tratando de desmenuzar quiénes son los accionistas de la

empresa Britos, a la que se le adjudican vínculos con el poder. El titular de Vialidad respondió que desconoce esa información y que tampoco está obligado a saber quiénes son los verdaderos dueños de las constructoras que contrata el Estado provincial.

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