El estado de desesperación, ya sea por la enfermedad propia o de un ser querido, o bien la falta de empleo, pueden causar que una persona se entregue ciegamente en brazos de estafadores, como sucedió hace unos días en el centro de Pilar.
La protagonista del caso es una vecina del centro que prefirió no dar su identidad real, por lo que será llamada Susana. En diálogo con El Diario, comentó que llegó hasta la casa de la estafadora “a través de un volante que me dieron en la calle, de manos del que después supe era el hijo de esta tarotista”.
La mujer apuntada se llama -o se hacía llamar- Teresa, es de nacionalidad chilena y atendía a sus clientes en el 6º piso de un edificio ubicado en la calle Bolívar al 500. “Yo fui por tener un familiar enfermo –explicó Susana-. Personas como ella empiezan a decirte que te pueden ayudar, y en ese momento de desesperación una no se da cuenta que está frente a un estafador, un manipulador”.
La vecina recordó que en un principio “ella me pedía cosas, entre ellas una vasijita de barro como las que se consiguen en los viveros, diciéndome que le iba a hacer ofrendas a la Virgen, rezando”. Eso sí: dentro de la olla había que poner dinero, joyas o demás elementos de valor. “Ponía la plata ahí, se la dejaba todo el día, ella rezaba y al otro día me devolvía el dinero”. Además, cada día le pedían más dinero.
Casualmente, en esos momentos empezaron a notarse cambios en la salud del familiar de la víctima, lo que reforzó su confianza en la tarotista y allanó el camino de la estafadora. No obstante, todo iba a cambiar en poco tiempo.
Engaño
“Yo iba a buscar la ollita y ella me la devolvía, eso hacía que confiara en lo que me estaba diciendo. Hasta que me dijo que tenía que dejar la ofrenda unos días más…”, comentó Susana, aún dolida por lo que le ocurrió.
“Llamé a la secretaria, que calculo debe ser su hija porque tenía el mismo acento, y me dio una fecha para volver, varios días más adelante. Ahí fue cuando empecé a dudar, hasta que dejaron de atender el teléfono cuando llamaba”, agregó.
Las sospechas se concretaron cuando la mujer fue al edificio de la calle Bolívar y en el departamento ya no había nadie. Para colmo, unos días atrás supo que el teléfono celular de Teresa apareció tirado en la Provincia de Mendoza: “Llamé y me atendió alguien que me dijo que ese teléfono se cayó la semana pasada de una línea de transporte en Godoy Cruz. Así que se deben haber ido a Chile”.
Desesperada, la vecina indicó que “yo estoy separada y estoy juntando plata para comprarme una casa. En total les di más o menos 3.400 dólares, es mucha plata y no sé si la puedo volver a juntar… Les dije que era para el bienestar de mis hijos y me contestaron que no me preocupara”.
Y añadió que “también me hacía comprar cosas caras, como ropa o perfumes, para ‘ofrendar’ y luego devolver. Me preguntaron dónde vivía pero no se los dije porque me dio temor, también insistían para que sacara un crédito bancario”.
No obstante, Susana está segura que no es la única engañada: “Sé de gente que dejó dinero y alhajas y que fue estafada por esta misma familia.
Me enteré que alquilaban el departamento en forma temporaria”. A su vez, afirmó que “el encargado del edificio me dijo que también estuvo una señora a la que le habían sacado 3 mil pesos”.
Por eso, aseguró que ante la estafa de la que fue víctima “voy a hacer la denuncia, pero espero que se sume más gente, para que reclamo tenga más peso. Se deben haber llevado muchísima plata”.
3.400
Dólares le sustrajeron mediante engaños a la vecina de Pilar que denunció a la tarotista en El Diario.
Contacto
La mujer estafada por la supuesta tarotista indicó que “si alguien quiere contactarse conmigo porque también fue estafado, puede llamarme”. El número de teléfono está a disposición en El Diario, llamando al (0230) 4426256.
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