Son famosos los diálogos socráticos relacionados al movimiento sofístico de la Grecia clásica. Hay uno de ellos que cuenta cuando Sócrates le pregunta a un Jefe del ejército ateniense: "Usted que es general seguramente podrá decirme que es el valor"; frente a lo cual el interlocutor le responde inmediatamente: "el valor consiste en atacar y no retroceder".
Esta breve historia sirve para explicar la conducta del CEDEMS y ADEP y, por supuesto, del propio Gobierno de la Provincia de Jujuy.
Durante los días de paro ADEP se ha expresado con elocuencia en número (de movilizados). Ha puesto de manifiesto masivamente cuán era su necesidad y malestar ante la política económica-salarial del gobierno no obstante de tener en su seno a un empresario o tal vez por ello mismo, que se negaba a dar respuesta adecuada a quienes se dedicaban (y se dedican) a educar a nuestros niños y jóvenes. Este gremio de los maestros era consciente que su postura social-política era una típica situación de conflicto: por un lado la presión de los padres y por otro, la convicción de que la mejora salarial no surge como un acto de amor o filantropía del estado sino como resultado de la lucha. Esta visión clara de la situación (el reclamo de padres cada vez más fuerte -incentivado a veces por algunos "periodistas" vinculados al gobierno-, el recurso judicial en marcha y la nueva propuesta del gobierno) le permitió decidir oportuna e inteligentemente negociando el pago de los días de paro, con lo cual lograba legitimar su medida de fuerza aceptando el pase de los $250 al básico en un período más breve. Sabía que no era lo ideal pero sí lo factible.
El gremio de los profesores no supo aprender de los (sus) maestros de ADEP. El CEDEMS actuó con irracionalidad tal como fue la actitud del interlocutor de Sócrates. No aprendió de ADEP como lo decía Sócrates, de que a veces es necesario retroceder para contraatacar como lo hizo el pasado sábado cuando los maestros dijeron que si hoy lunes no se pagan a los docentes, mañana martes harán un paro por 24 horas (que luego dejó sin efecto al considerar la promesa de pago inmediato del gobierno) haciendo responsable del no cumplimiento de los 180 días de clase al propio gobierno. Esto es ser políticamente correcto.
El CEDEMS con su retórica retorcida quiso justificar lo injustificable. Cuando tenía que ceder, no cedió. Fue intransigente. Ante la nueva propuesta del gobierno, dijo no. Entre los argumentos que circulaban en los pasillos del gremio y en la plaza Belgrano se decía: ¡no vamos a aceptar una migajas después de tantos días de paro!. La idea era coherente pero descontextualizada. No supieron leer la realidad (ADEP había aceptado el acuerdo, los padres habían profundizado sus reclamos y los profesores volvían a clase). No obstante esta situación, la irracionalidad pasional (que no es toda la pasión porque ésta también da fuerza a la razón) le hizo decir al gobierno que no aceptaban el ofrecimiento y que seguían de paro. Así se llego hasta semana santa y la cuestión explotó. Las decisiones contradictorias y incoherencias del gremio se quisieron tapar con el argumento de la lucha interna del gremio: por un lado el grupo oficialista que acusaba al grupo denominado "disidente" como expresiones anárquicas y de izquierda y éste a su vez acusando al primero de haber sido pagado por el gobierno. La verdad que esto ya nadie cree.
Por último y no por ello sin importancia, el gobierno ha actuado con incorrección política. El ejecutivo se dejó superar por el conflicto, por ello el legislativo tuvo que intervenir en cuestiones que tiene que ver con el ejecutivo: la negociación del pago de los salarios; y para confirmar esta lógica, esta incapacidad de gestión, esta irracionalidad política, decidió "vengarse" de los docentes haciéndoles "sufrir" mediante el anuncio a cuenta gotas del cronograma del pago de sueldo sin incluirlos, tal vez ganando tiempo para saber si puede vengarse de otra manera -al menos del CEDEMS- que no supieron aprender de la enseñanza de los (sus) maestros de ADEP. Esta racionalidad (irracional) del gobierno que pretende atacar económicamente y simbólicamente sin retroceder se parece a la actitud del general ateniense. No se da cuenta que tendrá que retroceder para rearmarse, que tendrá que replantear estratégicamente una política económica integral en virtud que los profesionales y los judiciales ya están comenzando a manifestarse que luego se agravará si no hay una respuesta integral.
No sirve con vengarse de los docentes, por que en última instancia, el paro docente se extendió por la negligencia del propio gobierno y por las consecuencias de sus propios actos irresponsables como lo muestra la lectura de la siguiente nota: http://www.ellibertario.com/2009/11/09/sentencia-concede-un-millonario-pago-del-estado-a-los-medios-del-senador-guillermo-jenefes/
Seguir con esta lógica-ilógica es echar nafta al fuego. Es no prestarle atención a esa frase popular que circula en el lenguaje cotidiano que dice: "puedes jugar con el coya pero no con la alforja"; una alforja que contiene el pan y el libro para los hijos.
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