El ministro de Gobierno, Mario Adaro, coquetea con su salida del gabinete de Celso Jaque, y aunque juega con la posibilidad de irse a trabajar a la Nación, específicamente a la Anses, también deja abierta la probabilidad de quedarse un tiempo más
El funcionario, ágil con su lengua, enfatiza sobre "nacional" en más de una oportunidad y se anima a decir: "Operativamente, estoy donde haga falta, pero puede ser en varios lugares si no tengo incompatibilidad". En el círculo íntimo de Adaro ya se habla de su partida rumbo a Buenos Aires, donde lo esperaría el titular de la Anses, Diego Bossio. Todo indica que, en las semanas finales de marzo, el ministro más K dejaría uno de los puestos más políticos del Gobierno.
Adaro no reniega de su impronta kirchnerista, porque encarna hoy un sector del oficialismo local identificado directamente con el modelo nacional y ha sido la cara que defiende desde Mendoza las políticas netamente K. El ministro, quien logró ubicarse en el contexto "nacional y popular" desde el ala sindical con Hugo Moyano, juega con su salida porque, por otro lado, es Jaque quien no quiere que suelte la gestión.
REMPLAZANTES. Se ha dicho de todo. En teoría, Adaro dejaría en el cargo a uno de sus secretarios, Ariel Pringles, o a Carlos Quiroga Nanclares. Sin embargo, trascendió que lo sucedería un hombre de Alejandro Cazabán. Se pensó en Fernando Simón, quien lo negó rotundamente.



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