Lo acusan de matar a un vecino, pero él afirma que no le disparó

Lo acusan de matar a un vecino, pero él afirma que no le disparó
Por el homicidio de Néstor Neif, ocurrido en Paraná hace casi cinco años, recién ayer comenzó a ser juzgado Iván Vergara. Un testigo lo incriminó, pero él sostiene que no disparó el escopetazo

El barrio Cáritas era el escenario de constantes enfrentamientos armados entre dos familias, que terminó de manera previsible: con un muerto. Néstor Neif, de 36 años, recibió un escopetazo en la noche del 16 de octubre de 2008. Por el homicidio fue acusado Iván Vergara, alias Piqui, quien desde ayer es juzgado en la Sala 1 de la Cámara del Crimen.

La situación fue muy confusa: una breve discusión, los tiros y unas corridas. Después el griterío, los pedidos de auxilio y la confirmación de la muerte de Neif. Ayer declaró en primer lugar un joven de apellido Martínez, el testigo que señala a Vergara como el autor del disparo mortal. Reconoció haber tenido algunos problemas con el acusado, a quien conocía del barrio y de encuentros en riñas de gallos. Contó que esa noche había salido a “cobrar una cuentita”, y cuando pasa por la calle 1.092 se encuentra con el episodio: vio a Vergara acercarse a la víctima con la escopeta escondida en la espalda y cuando se acercó a pocos metros lo ejecutó. Luego pidió ayuda a un vecino para llevar a Neif en su camioneta al hospital Domagk de Bajada Grande, desde donde lo trasladaron al San Martín, en el que a poco de llegar falleció.

Como en cada juicio donde los hechos son consecuencia de las disputas entre familias, y los testigos son integrantes de los diferentes sectores enfrentados, es difícil saber cuál declaración es tendenciosa y cuál más objetiva. Martínez afirmó que tuvo problemas con los Godoy, familia que integra Vergara. Un día antes fue amenazado y golpeado, presuntamente por el robo de una moto.

El acusado, de 36 años, no declaró ayer en el juicio sino que se remitió a su defensa en la instrucción de la causa. En aquella oportunidad contó que esa noche estaba cenando en la casa de los Godoy, ubicada en la esquina del lugar donde ocurrió el hecho, junto a su pareja y su hija. En un momento dado escuchó los disparos, salió afuera y se encontró con la escena del crimen. Además, dijo que nunca tuvo ningún problema personal con la víctima. Entre las pruebas a su favor, se encuentra el análisis de ADN realizado a manchas de sangre que había en un pantalón suyo que le secuestraron, que no correspondían al patrón genético de la víctima; y el estudio del dermotest arrojó resultado negativo, es decir no le encontraron pólvora en sus manos.

Ayer declaró además la viuda de Neif, Graciela Santana, quien recordó la noche en que mataron a su marido. “Había terminado de bañarme, salgo del baño y escucho el escopetazo. Le dijo a mi hija: ‘Tu papá’. Salgo con el toallón en la cabeza. Viene mi hijo y me dice: ‘Salí que lo mataron a papi’. Mi marido estaba tirado y el hombre (por el acusado) seguía tirando tiros. Lo cargamos en una camioneta y lo llevamos al hospital de Bajada”, contó la mujer entre sollozos. Allí Neif le dijo: “Yo estoy bien, Graciela”. Pero cuando la mujer fue al hospital donde lo habían llevado a su marido, le dieron la peor noticia.

El juicio continúa mañana, con las declaraciones de más testigos del hecho, para luego pasar a los alegatos de la fiscal de Cámara, Carolina Castagno, y del abogado defensor Marcos Rodríguez Allende. El tribunal está integrado por Hugo Perotti, José María Chemes y Miguel Ángel Giorgio.

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