El acuerdo nuclear entre Rusia y los EEUU entró en vigor

Se trata de una alianza para el uso civil de la energía nuclear que había sido firmada en 2008 por ambos países. Fue congelado por a la guerra del Cáucaso durante tres años, hasta que Obama propuso recuperarlo y enviarlo al congreso para su aprobación

Serguei Kiriyenko, jefe del grupo estatal ruso de la energía atómica Rosatom dijo que el acuerdo era muy importante para Moscú, "ya que Estados Unidos es una parte clave del mercado global para tecnología nuclear".

Entre otros puntos, este tratado permite el comercio mutuo con tecnología nuclear, incluyendo la posibilidad de que Rusia reprocese barras de combustible usadas por Estados Unidos.

El texto entró en vigor después de que el embajador norteamericano en Moscú, John Byrle, intercambiara los despachos diplomáticos correspondientes con el viceministro de Exteriores ruso, Serguei Ryabkov.

Por su parte, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, hizo un llamamiento a no politizar el acuerdo. "Buen trabajo. Lo importante es no politizarlo y dedicarse a ello como un negocio", dijo el mandatario luego de reunirse con Kirienko.

Asimismo, el jefe del grupo estatal ruso de Rosatom, recordó que Rusia ya "cubre cerca del 40 por ciento de las necesidades de combustible para las centrales nucleares" norteamericanas.

"El pasado año firmamos contratos por valor de 4.900 millones de dólares. Tenemos activos en territorio de EEUU", agregó.

Kirienko señaló además, que el 20 de diciembre Rusia extrajo la primera tonelada de uranio en territorio norteamericano y que le pertenece el 20 por ciento de las reservas estadounidenses de ese mineral.

El acuerdo, que es resultado de varios años de negociaciones, permitirá ampliar la transferencia de tecnología y equipos nucleares, la lucha contra la proliferación y el almacenamiento de materiales radiactivos.

De la misma forma, levantará las restricciones para proyectos conjuntos entre compañías de ambos países como la creación de empresas de riesgo compartido.

Hasta ahora Rusia no tenía acceso directo al atractivo segmento del mercado estadounidense al no existir un marco legal para la cooperación, lo que Moscú consideraba un "vestigio" de la Guerra Fría.

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, había denunciado reiteradamente que las empresas rusas sufrían "limitaciones discriminatorias" en EEUU y solo podían suministrar uranio para las plantas nucleares norteamericanas a través de un intermediario monopolista.

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