Conservadores y laboristas negociaron un gobierno de coalición; la deuda, su prioridad
"Estoy muy contento de decirles que hemos llegado a un acuerdo, aunque todavía estamos trabajando en algunos detalles finales", declaró Enda Kenny, líder del Fine Gael (centro) y futuro primer ministro.
El pacto se conoció después de un proceso de negociación que comenzó el 26 de febrero, cuando el Fine Gael no alcanzó en las elecciones los votos suficientes para gobernar en solitario. Los votantes castigaron en las urnas al Fianna Fáil, el partido conservador que había gobernado en los últimos 14 años.
El Fine Gael obtuvo 76 bancas en el parlamento irlandés, mientras que el laborismo se quedó con 37 escaños. Por otro lado, el Fianna Fáil redujo sus bancas a sólo 20.
Los dos partidos de la coalición acordaron un nuevo programa de gobierno, un documento de 64 páginas, que fue aprobado ayer en Dublín.
Además, difundieron un comunicado conjunto en el que afirmaron que los votantes los eligieron para "empezar a enmendar los pedazos de una sociedad fracturada y una economía rota", en clara referencia a la crisis económica que vive el país.
"No es una exageración afirmar que hacemos frente a uno de los períodos más oscuros de la historia de nuestro Estado independiente. Nuestra economía y nuestra política se han hecho trizas, pero el espíritu de nuestro pueblo, no", rezaba el comunicado.
El futuro primer ministro, Kenny, y el líder laborista, Eamon Gilmore, se comprometieron a compartir el Ejecutivo para lograr uno de los objetivos prioritarios: renegociar los términos del rescate de Irlanda por parte de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), estimado en 85.000 millones de euros.
Dos ministros de Economía
Para ello se creará un nuevo departamento de Economía con dos ministros, uno con competencias sobre política presupuestaria, fiscal y bancaria, y otro que supervisará la reforma del sector público irlandés y el gasto del Estado.
Ambos titulares formarán parte, junto con otros dos miembros de cada partido, de una especie de consejo económico, integrado en el gabinete del gobierno, con poderes absolutos para marcar la dirección de la política económica nacional.
Durante las negociaciones, conservadores y laboristas fueron cediendo sus posturas hasta encontrar un punto de encuentro en el tema del rescate de la UE y el FMI. Los dos organismos internacionales ven prioritario que Irlanda avance en el saneamiento de su sistema bancario y vaya introduciendo medidas encaminadas a reducir el déficit público hasta el 3% del producto interior bruto en 2014, en línea con las directrices de Bruselas
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