Reemplaza a uno de 1991 que venció en diciembre. Se firmará el 8 de abril, en Praga.
A menos de dos semanas de la Cumbre sobre Seguridad Nuclear de Washington, el tratado afianza la relación estratégica entre Rusia y EE.UU. y coloca a ambos países en una buena posición para liderar el camino de la no proliferación. Persisten, sin embargo dos problemas muy serios.
En primer lugar, el tratado no logró resolver la diferencias entre amboss países en torno al escudo antimisiles que Washington planea desplegar en Polonia y Checoslovaquia. Para el Kremlin, el nuevo acuerdo de desarme será fijado en forma vinculante en relación a las armas ofensivas estratégicas y también las defensivas. Es decir, la reducción involucra el escudo antimisiles estadounidense. La Casa Blanca, en cambio, considera que el nuevo acuerdo no establece límites sobre programas de defensa anti-misiles.
El tratado no hace referencia explicíta al escudo, pero ambos países buscaron dejar en claro cuáles son sus respectivas posiciones en dos comunicados que acompañan el texto principal. Rusia advirtió que se retirará del nuevo tratado si EE.UU. despliega un escudo antimisiles que atente contra su seguridad. Por su lado, EE.UU. dijo que desarrollará el escudo de la manera que le parezca más conveniente pero aseguró que el objetivo no es socavar el equilibrio de seguridad logrado entre ambos países.
En segundo lugar, trascendió que durante la cumbre nuclear del 12 y el 13 abril en Washington, la Casa Blanca intentará convencer a los más de 40 presentes de la necesidad de aplicar nuevas sanciones contra la rebeldía nuclear iraní. Rusia, sin embargo, aún no ha dicho si dará realmente su visto bueno. Un funcionario de la Cancillería rusa dijo hace tres días al New York Times que su país está considerando apoyar sanciones para detener la proliferación nuclear, pero que se opondrá a cualquier tipo de sanción "que no está diseñado a ese fin , que paralice al país o que signifique un castigo para Irán o, Dios no lo quiera, un cambio de régimen".
"Las armas nucleares representan tanto los días más oscuros de la Guerra Fría como las amenazas más preocupantes de nuestro tiempo", dijo Obama ayer, al presentar el acuerdo. "Hoy hemos dado otro paso hacia adelante para dejar atrás el legado del siglo XX y construir un futuro más seguro para nuestros hijos". Desde el Kremlin, la vocera Natalia Timakova dijo que el nuevo START "testimoniará la fidelidad de Rusia y EE.UU., las más grandes potencias nucleares del mundo, a la reducción de los propios arsenales estratégicos ofensivos de conformidad con el espíritu y la letra del tratado sobre no proliferación". El tratado tendrá que ser luego ratificado por ambos países

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