En la noche del 21 de noviembre de 2013, un puestero del departamento de La Paz llamado Jesús Loreto Pérez (54) tumbó a su mujer en el piso y la apuñaló media docena de veces.
El ataque ocurrió en el patio de la escuela albergue de El Lechucito, un pequeño y solitario paraje, 25 kilómetros al norte de la villa cabecera del departamento.
La víctima se llama Nancy Allaime y trabajaba en esa escuela como celadora. Aquella noche salió al patio a cerrar con llave un depósito cuando la atacó su marido. La mujer fue apuñalada en el tórax y también el abdomen, sufrió una perforación intestinal y salvó su vida de milagro, gracias también al auxilio del director de la escuela y de una maestra, que salieron al patio al escuchar los gritos.
Pérez fue detenido cerca de allí y su mujer terminó en la terapia intensiva del Perrupato, donde finalmente se recuperó de las heridas.
Ahora, el caso llegó a debate y mediante un juicio abreviado, Jesús Pérez admitió la responsabilidad de los hechos y frente a esa confesión, el juez Eduardo Orozco, lo condenó a diez años de prisión, por el delito de homicidio en agresión doblemente agravado en grado de tentativa.
Lo llamativo de este caso extremo de violencia de género es la defensa que Nancy Allaime ha hecho de su marido: primero durante la etapa de instrucción, cuando declaró no recordar nada de lo ocurrido en la escuela albergue; y también esta semana, cuando le dijo al juez Orozco, en los instantes previos a la sentencia final y buscando tal vez lograr alguna clemencia para el agresor, que ella ya lo había perdonado, que estaban "muy bien" e incluso que lo iba a esperar hasta que saliera de la cárcel.
El ataque
En noviembre de 2013, la pareja formada por Jesús Loreto Pérez y su mujer Nancy Allaime no pasaba por los mejores momentos; habían tenido discusiones y ella pensaba tomarse unos días para distanciarse y visitar a su mamá; incluso, la noche anterior a la de la agresión la mujer no durmió en su casa y pidió permiso para quedarse en la escuela albergue, donde trabajaba como celadora.
La noche del 21 arrancó en la escuela como cualquier otra, los chicos habían cenado y estaban yendo a dormir; las maestras ordenaban el albergue y Nancy terminaba de lavar los platos. Pocos minutos después de las 22, la mujer tomó una linterna y salió al patio, con la idea de poner llave a un depósito.
Allí, en el patio, se encontró con su marido, hubo una discusión y él la golpeó; la mujer cayó al piso, el hombre sacó un cuchillo de 25 centímetros de hoja, el mismo que siempre llevaba pegado a la cintura. Comenzó a apuñalar a Nancy y ante los gritos, salieron el director y una maestra. Pérez se retiró unos metros, insultó al director por haber permitido que su mujer se quedara a dormir en la escuela y volvió a atacarla, con dos o tres puñaladas más. Luego escapó, aunque fue detenido a un kilómetro de allí, cerca del puesto El Relincho; el cuchillo fue encontrado entre los montes.
El examen psicológico de Pérez señala que tiene una "personalidad primitiva", que es "autoritario" y que muestra "dificultad en el manejo de la frustración y los impulsos".
"La Justicia ha dado una respuesta ante un caso de violencia de género, pero es necesario subrayar el amplio abanico que ofrecen los vínculos de pareja, al punto que, ante semejante nivel de agresión, la víctima afirma que lo ha perdonado pero además dice que lo va a esperar a que salga de la cárcel para continuar a su lado", comentaron en tribunales, y completaron: "Es preocupante el papel de ciertas víctimas que con su actitud son funcionales al agresor".
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