Florencia Saintout, decana de la facultad de Periodismo y Comunicación Social y candidata a concejal por el Frente Social, habló con REALPOLITIK en el marco del 20º aniversario de la desaparición del estudiante Miguel Bru. El multitudinario acto contó con la presencia del diputado nacional por el Frente para la Victoria, Eric Calcagno; la madre del joven, Rosa Bru; y una numerosa cantidad de militantes y artistas que luchan por los derechos humanos.
Miguel Bru significa veinte años de lucha, veinte años del amor inconmensurable de Rosa en esta lucha. El sábado escuché a la presidenta en el discurso que dio en La Matanza y ella hablaba no solamente de tener la capacidad intelectual para tomar decisiones, sino también la emocional. Yo creo que estos años de lucha en la Argentina -de la lucha que se ha llevado a cabo por memoria, verdad y justicia por Miguel- son un emblema de muchas otras. Se ha llevado con la razón pero también con un corazón inmenso.
Entonces, por un lado, para los que fuimos compañeros -yo entré a estudiar con Miguel-, ver la carita que no siguió creciendo nos genera muchísima tristeza; pero por otro lado nos genera muchísima fuerza ver que en momentos donde no se creía que era posible hacer justicia estuvieron quieren salieron a luchar por ély por muchos jóvenes más que sufrieron y que sufren la violencia policial para desterrarla y que nunca más vuelva a suceder.
RP.- ¿Qué significa que Rosa Bru y Adelina Alayes la acompañen en su campaña?
Hemos sido compañeros y compañeras, pero para mí es un enorme orgullo y cada vez que las veo me hacen sentir que este es el lugar donde quiero estar, donde queremos estar con los compañeros: junto a los que lucharon, a los que hacen posible pensar que este país va a ser lo que soñamos para nuestros hijos y para los hijos de nuestros hijos.
RP.- ¿Se podría decir que la desaparición de Miguel Bru en democracia demuestra que aún persisten prácticas de la dictadura militar?
Lo que le pasó a Miguel tiene que ver esencialmente con una estructura represiva, impune, clasista de la estructura policial que fue conformando durante la dictadura, contra la cual hemos luchado en democracia y que todavía sigue existiendo con la complejidad de gran parte de la Justicia.
Eso nos demuestra que es necesario seguir peleando, por un lado, por la democratización de la Justicia: los hechos de violencia institucional no son posibles sin una Justicia cómplice o con un sector de la Justicia -porque también hay un sector muy valiente y muy comprometido-.
Y por otro lado, nos reconfirma que tenemos que luchar también contra una cultura hegemónica, reproducida por los medios de comunicación más concentrados donde se estigmatiza a los jóvenes de sectores populares y entonces sobre ellos cualquier tipo de prácticas pueden ser ejercidas, aún las más violentas.
Esta no es una conmemoración folclórica sino juntarnos para festejar que estamos luchando, pero también para juntar fuerzas para seguir luchando


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