A seis años del crimen del hijo de Eva Cristina Duarte, los cuatro imputados y la Fiscalía acordaron diferentes penas por este hecho y otros delitos que sumaron después. Sólo uno de los mismos quedó preso.
Como no se pudo saber quién de estos fue el autor del disparo mortal, el delito fue caratulado como Homicidio en riña. Además, a los últimos tres se les sumaron otras causas penales. Los acusados reconocieron su responsabilidad en el asesinato de Duarte y en los otros hechos, y acordaron con el fiscal Rafael Cotorruelo cumplir diferentes penas de prisión, en las que solo una, la de Casala, será de cumplimiento efectivo.
Ayer se desarrolló el juicio abreviado en la Sala 2 de la Cámara del Crimen, integrada por Marcela Badano -presidenta-, Alejandro Grippo y Daniel Malatesta. Casala y Narváez estuvieron defendidos por los abogados Guillermo Vartorelli y Miguel Cullen, mientras que Velázquez y Vega fueron asistidos por el defensor oficial Luis Pedemonte.
Si los testigos del asesinato habían declarado a regañadientes en los interrogatorios realizados horas y días posteriores al crimen, tanto tiempo después del hecho en un juicio oral poco sería lo que se hubiese rescatado de sus memorias.
Según la imputación, alrededor de las 2 de la madrugada de aquel martes, Duarte iba en una moto Honda CG sentado atrás como acompañante junto a Marcelo Fabián Weber y José Osvaldo Martínez, quien conducía.
Al pasar por calle Enresto Clarck y Casiano Calderón se cruzaron con un grupo con quien mantenían enemistades, y se desató un infernal tiroteo. Una de las balas impactó en el torso a Duarte, le perforó ambos pulmones, le afectó el corazón y la arteria pulmonar. Lo trasladaron al Centro de Salud Carrillo, donde constataron su muerte por shock hemorrágico agudo.
En el lugar del crimen la Policía secuestró más de 30 vainas servidas de armas de diverso calibre, y el dermotest practicado a la víctima dio positivo, es decir que tenía pólvora en las manos producto de disparos de arma de fuego. Luego detuvieron a los cuatro imputados, quienes quedaron incriminados en el hecho por los testimonios.
Desde un principio desde los investigadores de la Policía hablaron de un “ajuste de cuentas”, lo cual fue negado por la madre del muchacho asesinado, Eva Cristina Duarte, la polémica testigo de cargo del juicio en el que se investigó el crimen del escribano y exfuncionario del IAPV, Rubén Calero, ocurrido en 1991.
El acuerdo arribado entre las partes será evaluado por el tribunal, que no podrá imponer penas mayores a las pactadas, en la sentencia que se dará a conocer el 9 de agosto.
Mientras esto se resolvía en el interior de la sala, en el pasillo había familiares de los acusados y en una de las puertas laterales se encontró la madre de la víctima. Duarte al conocer la resolución dijo: “Muy poco lo que les dieron, si hay justicia divina la misma intervendrá. Luego esperaremos que salgan de la cárcel para que se acuerden de lo que hicieron”.
Cuatro acusados, un crimen en común y varios acumulados
Ernesto Velázquez, de 32 años, aceptó cumplir la pena de tres años de prisión condicional por el Homicidio en riña de Diego Duarte. Además realizará tareas comunitarias como regla de conducta.
Fernando Exequiel Narváez, empleado municipal de 27 años, llegó imputado por el homicidio y por otro hecho ocurrido días después del mismo. El 19 de setiembre de 2007, alrededor de las 3.30, se cruzó a Walter Gastón Duarte, hermano del asesinado, en inmediaciones de la manzana G del barrio Paraná XVI. Le dijo: “¿Viste que en algún momento te iba a enganchar?”. Sacó una pistola y le disparó en la pierna a un metro de distancia. El hecho fue calificado como Abuso de arma.
Por ambos delitos, acordó la pena de tres años de prisión condicional, más tareas comunitarias en la Comisión Vecinal del barrio San Agustín.
Maximiliano Casala, de 26 años, acumuló otro hecho delictivo luego del asesinato de Duarte. Fue en la madrugada del 24 de noviembre de 2012, también en el barrio Paraná XVI, por calle Ñandubay, donde discutió con un hombre llamado Víctor Noble. El asunto pasó a mayores cuando le apuntó con un arma y disparó tres veces. Una de las balas impactó en otra persona que estaba allí, Víctor Jaime, quien resultó herido de gravedad en la zona abdominal, pero sobrevivió.
Este episodio fue caratulado como Lesiones graves, por el cual junto a Homicidio en riña, Casala aceptó cuatro años y seis meses de prisión efectiva, que ya cumple en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná.
Sergio Vega, de 27 años, participó de la balacera en que murió Duarte, del lado contrario a la víctima, por lo que también quedó implicado. Con el correr de los años, hasta el juicio, se le acumularon varias causas más por robos.
El 29 de octubre de 2010 entró a una casa ubicada en un pasillo de calle Panamá, donde se iba a robar dinero, elementos de electrónica y documentación personal del dueño de la vivienda. Pero los vecinos ante la sospecha llamaron a la Policía, que cuando llegó al lugar lo sorprendió con los elementos en las manos y lo detuvo.
El 13 de abril de 2011, intentó robar una moto en el centro de Paraná, pero el dueño advirtió cuando forzaba el tambor. El hombre lo persiguió hasta calle Echagüe y 25 de Mayo, lo redujo y lo entregó a la Policía.
El 4 de setiembre de 2011 al mediodía, tuvo otro intento fallido: quería robar una moto estacionada en calle 25 de Mayo, entre 9 de Julio y Belgrano, le cortó los cables pero justo fue visto por un policía que custodiaba la zona. Lo detuvo y lo llevó a la comisaría.
Un mes después, el 7 de octubre de 2011, saltó el tapial de una casa de calle Larramendi, con el fin de robarse el estéreo del auto estacionado adentro. El dueño del vehículo lo advirtió y junto a su hijo lo redujeron y lo entregaron a la Policía.
Finalmente, el 24 de abril de 2012 intentó robar otra moto que estaba estacionada en calle Echagüe. Le cortó los cables y se la llevaba a tiro, cuando el dueño del vehículo lo vio y lo comenzó a correr. Vega abandonó la moto pero un policía que estaba en la zona lo persiguió, lo alcanzó y lo detuvo.
Vega fue imputado por Homicidio en riña, dos Tentativas de robo de vehículos, Tentativa de hurto calificado, Tentativa de robo calificado, y Tentativa de robo agravado. Por esto acordó la pena de tres años y seis meses de prisión efectiva, que cumplirá con su internación en la Asociación Civil Remar, donde realiza un tratamiento por su severa adicción a las drogas, motivo principal que lo ha llevado a la comisión de los delitos.
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