En los últimos días se escucharon versiones que bajaron desde provincia. Sería después de Semana Santa, con la excusa de que hay que terminar la obra.
El cierre sería entre mayo y junio. Y al parecer reabriría en julio. Fuentes allegadas al Instituto aseguran –en hermético silencio– que lo mantendrán cerrado porque es muy costoso y no tan redituable el impacto mediático y político durante el invierno en Mar del Plata. De todos modos, es una ecuación extraña, porque el gobierno solamente se ahorrarían el sueldo de la planta de empleados; el costo de mantenimiento sería exactamente el mismo.
Un grupo de artistas está analizando la idea de hacer un abrazo para que no se cierre. Dicen que es vital mantenerlo abierto, primero y principal porque es la única forma de lograr que el museo gane institucionalidad e identidad en la ciudad. Y segundo: porque es una vergüenza. Así, literalmente.


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