No se recuerda una situación similar en los últimos 10 años. Un comerciante es el principal protagonista de una serie de rumores que lo vinculan con diferentes delitos. Entre muchas versiones, involucran a policías y medios de comunicación de haber sido silenciados a cambio de fuertes sumas de dinero.
El rumor es, por lo tanto, fuente de información con dos caras: acerca de su difusión y de las consecuencias sociales que puede provocar. Asimismo, es indicio de información. Es decir, disparador de una probable noticia sujeta a comprobación en otras fuentes.
Hecha esta aclaración, consideramos necesario tener que efectuarla ante una situación poco frecuente que está ocurriendo por estos días. Resulta prácticamente imposible disociar la velocidad de los rumores de la actitud que adopta el periodismo frente a ellos. No es habitual que un artículo periodístico se elabore sobre la base de rumores posiblemente infundados, pero cuando éstos involucran de manera maliciosa a este medio es necesario dejar asentada una postura y brindarle a los lectores un punto de vista –en este caso el de este bisemanario- sobre una situación que por estos días es la “noticia” no publicada más comentada que se recuerde en muchos años.
LOS HECHOS PRESUNTOS
Un conocido comerciante se convirtió en el epicentro de una serie de rumores que lo vincula con la comisión de delitos. Las versiones, ninguna comprobada por el momento, hablan de allanamientos, detenciones, sobornos a policías de una brigada a cambio de que el principal sospechoso y otras dos personas de esta ciudad eviten tener que rendir cuentas ante la Justicia y, eventualmente, estar privados de la libertad a riesgo de que el caso se convierta en un escándalo de mayor proporciones y con ribetes insospechados.
También muchos de esos rumores rozan a la prensa. Para ser más exactos a los dos principales medios gráficos de la ciudad. Concretamente, el comentario instalado en círculos de la comunidad hace mención que el principal sospechoso habría comprado el silencio de un semanario y del bisemanario EL CIVISMO desembolsando varios miles de pesos.
En tal sentido, hasta se arriesgan cifras. Puntualmente, se habla que este medio recibió 50 mil pesos para no publicar una sola línea al respecto. Algo que, demás está decir, es absolutamente falso y carece de cualquier sustento lógico para todo aquel que conozca la trayectoria de esta empresa a lo largo de casi un siglo de existencia.
De lo que no está ajeno, al menos este medio, es acerca de la ola de rumores en torno al comerciante. Desde hace días y a través de los comentarios que muchas personas (en forma anónima, con apodos o con nombres falsos) escriben en las notas que aparecen en la versión digital, relacionan a este vecino con casos de piratería del asalto y narcotráfico.
Muchos de esos comentarios –no habilitados por el moderador de este medio por razones legales- incluso dan nombres y apellidos. Hasta ahora, nunca había ocurrido algo semejante.
LA GENTE COMENTA
Más allá de esto, no menos extraña se presenta esta situación. Desde hace tiempo, no son pocos los vecinos que vienen hablando sobre esta persona en particular. Quizás por envidia en algunos casos o con asombro en otros o tal vez con evidencias que prefieren guardar, lo cierto es que vinculan su crecimiento patrimonial –en muchos casos expuesto por el propio protagonista- con negocios ilícitos.
Hasta sus colegas de rubro ponen en duda que la rentabilidad de su comercio deje suficientes ganancias como para poder adquirir costosos vehículos y llevar un estilo de vida mas acorde a un acaudalado de clase alta.
El propio implicado en esta ola de rumores está en conocimiento de lo que está pasando. Dice sentirse afectado y teme por las consecuencias comerciales que esto puede acarrearle. Sin embargo niega todo. Confiesa ser ajeno a los hechos que le imputan. La semana pasada se presentó por voluntad propia en esta redacción para asegurar que nada tiene que ver con lo que se viene diciendo sobre su persona.
Para despejar todo tipo de dudas, EL CIVISMO le ofreció hacer una nota para que cuente su verdad. Tras analizar la propuesta, este miércoles declinó de brindar una entrevista luego de consultarlo con su abogado.
OFF DE RECORD
En paralelo, este medio intentó averiguar hasta qué punto los comentarios en torno a este comerciante tienen sustento, cuánto hay de veracidad o si se está en presencia de una increíble campaña difamatoria en contra de tres personas pero de un vecino en especial.
Hasta el momento, este medio no pudo lograr una prueba documentada o un testimonio que se haga cargo de sus dichos y que confirme algunos de los rumores que, como reguero de pólvora, corren por estos días en un sector importante de la comunidad.
Altas fuentes policiales consultadas por EL CIVISMO tampoco negaron estar en conocimiento de esta situación, más aseguran que si los vecinos sospechados estuvieron involucrados en algunos de los hechos delictivos en que se los menciona, las presuntas detenciones no sucedieron en Luján.
A grabador apagado, señalan que tres vecinos –incluido el conocido comerciante- se habrían visto en serios apuros cuando una brigada policial, con base en la zona norte de la Provincia, los habría encontrado in fraganti a unos 45 km. de Luján.
También refieren estas fuentes que los arrestos no quedaron documentados y eso vuelve automáticamente imposible certificar los hechos. La explicación es simple: las partes habrían llegado a un acuerdo que terminó por favorecer tanto a los presuntos implicados como a los supuestos policías corruptos. Ese aparente pacto espurio habría costado unos 200 mil pesos y el dinero habría salido de la venta de una poderosa camioneta a casi la mitad del valor que tiene en el mercado, más otro bien que debió desprenderse el comerciante en cuestión y que sirvió para llegar a la suma exigida.
A partir de entonces, los rumores comenzaron a ganar una fuerza inusitada, haciendo foco de manera preponderante en un nombre y apellido cuyo portador trata de mostrarse tranquilo y en apariencia despreocupado, sin que se le desdibuje su característica sonrisa.
Mientras tanto, no hay charla de café ni evento social o conversación entre amigos o vecinos que no se hable de modo excluyente de un asunto por ahora demasiado confuso como para que pueda sustentarse con evidencias a través de la prensa. Los lectores, ávidos de conocer detalles y que salgan a la luz el –o quizás los protagonistas- de un episodio denso y escabroso, deberán esperar que surja algún dato confiable y con el respaldo legal suficiente que amerite su publicación. De momento, gran parte de la verdad la sabe el comerciante de gustos estrafalarios y andar vertiginoso pero, vaya paradoja, esta vez se niega a revelarla.
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