Rechaza el pensamiento único y admite el castigo político por su actitud crítica. Vitale y Rodríguez asegurados en el gabinete. La Cooperativa, desfasada, con poder menguado y con "problemas de gestión".
"No acepto el pensamiento único porque empobrece la calidad de las sociedades"
Rechaza el pensamiento único y admite el castigo político por su actitud crítica. Vitale y Rodríguez asegurados en el gabinete. La Cooperativa, desfasada, con poder menguado y con "problemas de gestión". La ríspida relación con la Sociedad Rural. Tajante en el tema de la fábrica de fertilizantes. Prioridad a la ruta 51. La Ruta 3 y la parte que está presupuestada. José exclusivo. En la edición del miércoles, su mirada hipercrítica de la Justicia, la Corte y el Ministerio Público.
Silvana Melo
Smelo_elpopular@yahoo.com.ar
A 20 días de comenzar a hilar su segundo mandato, José Eseverri se sentó en el patio del Cabildo, frente a Plaza de Mayo y, con apenas una botellita de agua, se sometió a la exigente agenda abierta de EL POPULAR. Una bella tarde soleada llena de esquirlas del ruido metropolitano fue contexto de definiciones inéditas y de enorme importancia. De traje celeste metálico, corbata al tono y piel muy bronceada, José lleva los 43 años con el cabello cubierto de canas. Tan distinto del joven que no había pisado los 40 y que concedió la entrevista preelectoral en Torcuato, en octubre de 2007. Tan distinto de quien acababa de perder a su padre y debía reemplazarlo. Muy flaco, en tensión, puesto en un camino de impredecible futuro. Hoy Eseverri -José- cita a Steve Jobs y dice que "la mejor manera de predecir el futuro es construyéndolo". Y define que "la tarea nuestra es mirar el futuro y cuando esa capacidad se acaba, ya hay que dejar de gobernar". De todos modos, asegura que no repetirá historias: "de ninguna manera gobernaría veinte años".
Lo que sigue: gran parte de la tarde compartida en el patio de la revolución.
-En 2009 no sólo el gobierno nacional perdió. Usted personalmente fue derrotado como doble testimonial, como incondicional de las luchas kirchneristas. Como al Gobierno, se lo consideró con fecha de vencimiento. ¿Cómo se vuelve? ¿Cómo pudo volver?
-La gente tuvo la oportunidad de ver nuestra gestión. Y por eso nos votaron. Vio los errores de la oposición, vio que no había un proyecto político alternativo al nuestro. Íbamos prometiendo e íbamos haciendo, fuimos coherentes con eso y es lo que genera credibilidad.
-Una de sus estrategias post derrota fue municipalizarse, dedicarse a la gestión y apartarse un poco de las causas nacionales. Su acercamiento con Massa y los ocho díscolos le valió desconfianzas del kirchnerismo puro que duran hasta hoy...
-Para construir credibilidad tenés que hablar con todos. Encerrarse en espacios chicos que no busquen la opinión de la mayoría es un error. Cuando uno analiza el voto, me enorgullece que hicimos una gran elección en sectores en los que nos acusaban de no estar. Pero la gente sabe que estamos. Donde peor nos fue es en el centro. Está claro dónde está nuestro sostén político y social. Hubo mucha gente que aprovechó para pegarnos porque quería acceder a cargos legislativos y demás. Yo soy el intendente que más porcentaje de votos sacó en ciudades de más de cien mil habitantes. El mejor resultado seccional. Lo que significó que acompañamos el proyecto de la Presidenta, para que haga una de las mejores elecciones del interior de la provincia y la mejor en ciudades de más de cien mil habitantes, cuando otros hicieron de las peores elecciones del kirchnerismo de la Provincia y levantaban el dedo acusándonos. No tenemos cargos legislativos ni espacios de poder nacional y provincial... La lealtad se demuestra cuando la gente te vota.
-Pero a usted le aplicaron castigo: la lista colectora de Adriana Capuano y no poder elegir un solo candidato a diputado provincial...
-La Argentina tiene para mí dos temas a abordar. Uno es el tema narcotráfico, el más importante como país. Y el segundo es la tentación permanente del pensamiento único. Ya lo vimos con Menem y ahora también hay una tentación desde algunos sectores del kirchnerismo de caer en eso. Estoy bastante grande como para adherir a pensamientos únicos. Renunciar al pensamiento crítico me parece una tontería y creo que es lo que empobrece la calidad de las sociedades. Es lo que yo soy. Si les gusta bien y si no también.
-Indudablemente, el kirchnerismo puro es poco tolerante de los pensamientos críticos.
-Yo creo que hay sectores. Detrás de ser vocero de pensamientos únicos se esconden grandes mediocridades. Sería muy triste que eso sucediera con pensamientos que uno comparte totalmente y si tiene alguna crítica que hacer la hace desde su lugar de pertenencia.
-Pero usted lo sufrió en lo concreto.
-Sí, hubo de esas cosas. Pero también hubo un resultado electoral. Y soy consciente del poder que significa ese resultado electoral. Que todos aquellos que se abrazaron al pensamiento único para criticarme, muestren su resultado en la elección.
-Ese poder de los votos le abrirá las puertas a la presidencia del Concejo. ¿Será Carolina Szelagowski?
-No me voy a meter en el nombre. Claro que Carolina es importante porque es el eventual reemplazo del intendente. Pero creo que se va a volver a poner a prueba la madurez de la oposición. Sería un grave error no reconocer que la primera minoría gobierna el Concejo Deliberante. Es una decisión más de la oposición que nuestra. Yo Goberné en minoría los cuatro años y sin presidente del Concejo los últimos dos. Si me toca volver a hacerlo no tengo problema.
-¿Cómo jugará en el ajedrez del Gabinete?
-Hasta el primero de diciembre no vamos a hablar del nuevo gabinete. Gente como Héctor (Vitale) o Eduardo (Rodríguez) forman parte de la toma de decisiones, son parte estructural de la gestión. Van a seguir. Con Eduardo hemos hecho una transformación de las políticas sociales y culturales de la ciudad. El dice que el problema es que se llama Rodríguez, si tuviera otro apellido sería distinto (se ríe).
La pata Coopelectric
-Una de las patas de poder en la que usted podría incursionar ahora es la Cooperativa, más cuando el curismo está en repliegue. ¿Cómo es hoy esa relación de poder?
-Lo que no hay que hacer es profundizar el camino de politización de Coopelectric. El problema es el déficit estructural que tiene. Y el problema para la ciudad es que un día se caiga. Para evitar eso hay que ser racional en el uso de las tarifas y la cooperativa debe ser responsable en su administración. En los dos servicios hay un déficit tarifario. Pero hay otras cosas que hay que resolver desde la gestión. Eso no se hace con más política partidaria. La relación con los Cura siempre fue respetuosa. Cuando asumí le dije a Mario que no iba a avanzar sobre la Cooperativa, que no le iba a armar una lista contraria. Hay mucho pensamiento mágico sobre que gobernar la Cooperativa es gobernar la ciudad. Hoy no tiene ni siquiera la capacidad de actuar financieramente en la plaza local ni para incidir en el movimiento financiero de la ciudad. Hoy hay que sostenerla.
-Está pendiente un aumento del 51% en el agua. ¿Es posible, pensándolo desde los bolsillos de la gente y no desde la viabilidad de la Cooperativa?
-Seguramente habrá una recomposición donde se pone en juego la gestión. La cooperativa de Azul, por ejemplo, no está pasando la situación de la de Olavarría.
-Si usted llevó adelante la política del agua corriente para toda la ciudad, ¿un costo semejante no relativiza ese derecho?
-Hay que ver la posibilidad de la gente de pagar el servicio. Hoy no hay posibilidad de cobrar obras ni de armar fondos para hacer obras. Los costos han cambiado en el país. Hay que comparar con el precio de la nafta. Se pagan 170 pesos de TV por cable mensual y 60 pesos de agua por bimestre, ¿cuáles son los costos que la sociedad está dispuesta a priorizar?. Si es más importante la TV por cable que el agua estamos con los valores alterados. Por eso estamos llegando a la televisión digital que también es una respuesta del Estado.
Discutir el PJ
-Desde aquella famosa cena sindical usted dijo que después de la elección había que discutir la conducción del peronismo. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar?
-No dije que la iba a discutir yo. Es un debate que tiene que abrirse el peronismo de la ciudad. Nosotros en las últimas tres elecciones tenemos experiencia de colectoras. Cuando las tuvieron los Cura, lo llevaron un 15% arriba. En las dos últimas, con Santellán, bajó al 10 o 12%. Esa conducción ha llevado que el peronismo en Olavarría tenga un techo del 11 o 12 %. Eso no representa al peronismo. Nosotros también estamos y hay mucho peronismo que se siente representado por nosotros. Por eso nos parece que habrá que discutirlo.
-Usted se siente parte.
-Nosotros nos sentimos parte de este proyecto de Cristina. Kirchner, que abrió las puertas del espacio a gente como yo. Hay algunos que quieren cerrar esas puertas. El último que entra quiere cerrar la puerta... Nosotros no nos equivocamos para nada. Lo del PJ como partido se discutirá después.
-Con algún delegado suyo como Alicia Tabarés o José Pablo Avalos...
-Sí, u otros. No sé. Alicia no quiso dar la discusión del peronismo dos o tres años atrás. Creo que hay otra gente dispuesta a darla.
-La relación con la diputada se diluye...
-Hay gente de ella en el gabinete, en el Concejo. Y la situación personal es otra, ya no es legisladora. Pero va a ser funcionaria del gobierno de Scioli. Alguna propuesta va a recibir.
-Ahora lo que viene es la irrupción de la juventud como valor en sí misma -algo un poco peligroso- y la interna entre sciolismo y mariottismo. ¿Dónde lo encuentran estos debates?
-Lo interesante es que de 2005 para adelante la juventud se acerca a la política. Pero si lo único que le interesa es un cargo en el Estado estamos errados. Hay que ver qué valores traen para cambiar la política porque si cambiamos de generación para hacer las mismas cosas no cambiamos nada. Si todos los legisladores nuevos llegan para hacer otra diputadora, estamos muy mal. Mi responsabilidad es gobernar Olavarría. Para eso me eligieron. No voy a estar en el medio de ninguna discusión. Ni siquiera legisladores provinciales tengo. Las decisiones económicas que se vienen por delante exceden las internas. La Argentina va a tener dificultades. Y ahí se muestra la fortaleza de las lealtades. Yo en el momento de dificultad del kirchnerismo fui doble testimonial, acompañamos al gobierno, fueron a gritarme a mi casa y no a la de los que salieron después a medirme la pertenencia. En el 2005 mientras muchos estaban enfrente yo estaba en el kirchnerismo.
-Va a haber un legislador de Olavarría, más exactamente de La Cámpora, que es César Valicenti. Que ya le discutió la pertenencia...
-El tiene la responsabilidad de ser legislador. No sé cómo van a jugar con Scioli, pero es un tema de ellos. No mío. Hemos estado muchos años sin legisladores. Hay que ver qué va a hacer en la Legislatura. Ahí lo conoceremos.
La Sociedad Rural
-Después de tiempos muy duros y confrontativos y del episodio de la Expo -fiesta en la que usted no volvió a subirse al palco- ¿cómo está su relación con el campo?
-Con los productores tenemos una muy buena relación y muchos nos votaron. La Sociedad Rural tiene que hacer un análisis introspectivo. Carbap decidió jugar a la política y lo llevó a Llambías de candidato. También otros fueron candidatos a concejales locales. Y el resultado es el que fue: poco más del uno por ciento. Yo no creo que las instituciones tengan que ser utilizadas para la política. Y eso es lo que le pasa a la Rural. El episodio de la Expo me parece un acto de una terrible mala educación. Esas cosas que te enseñan de chiquito que si invitás a alguien a tu casa no lo invitás para putearlo. Si me quieren putear que lo hagan en la calle, como lo hacían antes. Es un desubique que ni siquiera es bien mirado por la gente. Está reñido con pautas de respeto no sólo a la persona sino a la autoridad. Eso es la tribuna de la Rural: nunca hay reconocimientos a nada. Pero después en la elección algo pasa. Inclusive en la misma comunidad rural.
Las oposiciones
-¿Cómo analiza a la oposición, después de las hilachas a las que se vio reducida?
-Cada uno fue un reflejo de lo que pasó en los últimos dos años. Una pelea de egos con una incapacidad total de construir un proyecto de país. La gente entendió que detrás de ninguno había un proyecto serio. Incluso por eso cambió el segundo de una elección a otra. Era cada vez menos serio lo del radicalismo... Alfonsín era un candidato poco serio y te lo digo yo, que soy hijo de. Yo le tuve que demostrar a la gente en la gestión que era mucho más que el hijo de Eseverri. Pero Ricardito es un señor mayor al que le dicen Ricardito... uno puede tener diferencias con el gobierno pero pensar que Duhalde podía ser el futuro en la Argentina... atrasamos veinte años... Yo tengo muchísimas diferencias con D´Elía pero cuando hizo lo que le mereció la condena de estos días, sin hacer apología de la trompada, la historia te dice que si esa noche a la plaza la ocupaban Cecilia Pando y esos sectores no sé si íbamos a durar en el gobierno. Había una intención destituyente muy clara. En lo local, la elección del presidente del Concejo demostró para dónde iban. Creían que nosotros nos íbamos a ir todos para nuestras casas, que íbamos a hacer la gran De la Rúa y no íbamos a dar pelea. Fueron actitudes chiquitas, mezquinas, tentaciones de que lo que faltaba era un viaje por el calendario no más para gobernar. Y no fue así.





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