La apertura de un centro de atención oncológico generó expectativas entre médicos y sobre todo entre pacientes. Las demoras en su habilitación condujeron a hipótesis de distinto tipo. Ahora, el verdadero motivo por el cual se frenan cientos de tratamientos sería una disputa entre socios. Para ellos es daño económico, para los enfermos es más daño en salud.
"El paciente oncológico no es una persona que tiene un tumor, es un ser humano que tiene a partir de su enfermedad una problemática especial". La frase corresponde al Dr. Rubén Rodríguez Niell, presidente de la firma que abriría un centro de atención oncológico con acelerador lineal incluido, y fue publicada en la edición de EL POPULAR del 7 de noviembre de 2004. La atención interdisciplinaria, el paciente como un ser integral y la moderna tecnología al servicio de un enfermo fueron conceptos que no faltaron en el anuncio de la puesta en marcha del emprendimiento privado.
Desde entonces hasta hoy sucedió lo que nadie preveía: trámites que se trabaron, habilitaciones municipales y provinciales, acusaciones de exceso burocrático a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) porque demoraba la habilitación del lugar, respuesta del ente nacional -que depende directamente de Presidencia de la Nación- sobre documentación no presentada y hasta pedidos públicos de familiares de enfermos que querían tratarse cerca de su casa. Hoy el CIO es tan sólo una promesa incumplida. Y el acelerador lineal que está instalado en su interior está cada vez más lejos de habilitarse y permitir el tratamiento de rayos a cientos de pacientes locales y la zona.
La desidia parece haber ganado. Según pudo saber este Diario, lo que hoy impide el funcionamiento serían fuertes quiebres internos en la sociedad emprendedora del proyecto. Mientras tanto, muchísimos pacientes olavarrienses que deben realizar un tratamiento de radioterapia tienen que viajar a Tandil como posibilidad más cercana. Solamente ellos saben el trastorno que implica recorrer casi 300 kilómetros diarios para un minuto (sí, un minuto) de aplicación.
Con historia
El ex intendente Helios Eseverri lo anunció en el 2003, en el marco de su ambicioso proyecto de convertir a Olavarría como plaza médica de la región. Es que ese mismo año comenzaron las obras en la calle 25 de Mayo 3039, que concluyeron dos años después. En Olavarría el referente fue el ingeniero Rubén Cassino, socio minoritario en la firma Emtec (Emprendimientos Médicos Tecnológicos). El nombre elegido de esa sociedad para desarrollarse en Olavarría fue CIO (Centro Integrado Oncológico), como se denomina en Tandil, La Plata (cabeza de la red) y Lomas de Zamora. Los profesionales serían locales, coordinados por el Dr. Oscar Casas. Hoy ese apellido figura en una pintada acusatoria en su fachada.
Las instalaciones están completas, con equipos de alta tecnología en su interior, pero en este momento custodiadas las 24 horas. Adentro todo quedó como fue planeado, pero sin pacientes.
Como la habilitación del acelerador lineal no llegaba, en el CIO se han realizado tratamientos de quimioterapia cuando éstas eran ambulatorias. Durante dos años los pacientes que contaban con la cobertura de una prepaga pudieron acceder a esa posibilidad. Pero antes hubo denuncias contra la Autoridad Regulatoria Nuclear que no autorizaba el funcionamiento del aparato, cuyo búnker requiere de características edilicias especiales, además de las relacionadas estrictamente con el aparato. Incluso desde nuestra ciudad ofrecieron ir a buscar a los especialistas de esta oficina nacional en forma particular para que lleguen a Olavarría a realizar la inspección, situación que no se concretó para evitar sospechas de "extrema confianza".
La construcción cuenta con 500 metros cuadrados. Hay áreas restringidas, como los búnkers, y públicas, como las ambulatorias. La obra contempla zonas de alta complejidad no sólo por sus características constructivas, paredes de más de 1,30 metros de espesor o losas de más de 1 metro de altura por la seguridad en las radiaciones. Además está pensada con conceptos modernos en cuanto a su ambientación, como la elección de los colores de las paredes, los cuadros que acompañan cada sector y hasta el patio con plantas y flores. Todos aquellos aspectos que contribuyan a que el paciente se sienta bien fueron tenidos en cuenta. Hoy, parecería sin sentido.
En su momento la ARN contestó también por este medio sobre los motivos que impedían la habilitación. Argumentaron, por ejemplo, que restaba presentar, entre otros puntos: "Plan de Mantenimiento del equipo; plano 'conforme a obra' del recinto de irradiación, coincidente con la memoria de cálculo presentada en un primer momento; verificación de corte de irradiación (que permite irradiar al paciente en dosis necesarias y con exactitud)".
Luego de aprobada la documentación mencionada, los inspectores de la ARN evalúan el blindaje del recinto propuesto así como la protección y seguridad radiológica de la operación del acelerador. De ser satisfactoria la inspección, la ARN emite una Licencia de Operación provisoria hasta que su Directorio apruebe por Resolución el licenciamiento definitivo. Hoy se reconoce que la ARN actuó como debía. Y los especialistas de Olavarría coinciden en que la ciudad necesita el servicio y nadie duda de que es un negocio rentable para quien lo emprenda (todas las obras sociales cubren estos tratamientos). Entonces, hay cada vez menos explicaciones racionales.
En marzo habría una asamblea del grupo empresario para definir la situación local. Mientras tanto, el acelerador lineal sigue apagado. Obras sociales como PAMI pagan los costos de traslado y hospedaje a afiliados que deben tratarse afuera cuando tienen todo a un paso, que resulta imposible dar.
"Cuando íbamos a Tandil uno escuchaba cada drama y te preguntás por qué", recuerda Sonia Cortés. Por qué. "Yo me tuve que ir a Buenos Aires, a una pensión. Lloré, extrañé y me mataba esa ciudad, me cansaba mucho", dice Rosalía. Y otra vez por qué. Y esa pregunta, tan simple y hasta infantil, se repite en cada uno de los que conocen mínimamente lo que significa perder algo tan preciado como la salud.
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