Tanto el incremento en la cantidad de heridos como en el valor de las internaciones, análisis e insumos influyen para que el costo total que debe asumir la institución post choques hoy sea un sesenta por ciento más grande que hace dos años.
A esa cifra de finales trágicos se llegó en lo que va del año, en lo que representa a la vez un triste récord y una continuidad de lo que ya venía ocurriendo en anteriores calendarios con esta problemática, que ya había dejado más de una treintena de fallecimientos entre 2010 y 2012.
Pero el tema también incluye una arista económica y los datos que se manejan al respecto son esclarecedores. Tomando al Hospital Interzonal “Abraham Piñeyro” como parámetro, puesto que allí es derivado el 95 por ciento de los accidentados en la vía pública, el costo anual que tiene esa institución por la atención que presta al total de esos heridos supera con holgura los ocho millones de pesos.
Esa erogación -que al ser efectuada por un nosocomio que recibe aportes del Estado provincial es solventada por todos los vecinos- trepó un sesenta por ciento en comparación con el cálculo que, en febrero de 2011, había realizado el propio director del centro de salud de avenida Intendente de la Sota, Claudio Ricasoli.
En aquel entonces, Ricasoli había valuado el costo total por año en cinco millones de pesos.
Si bien evitó referirse al tema nuevamente, alegando que “esa estadística ya no se saca más” en la institución, distintas fuentes médicas y no médicas consultadas por Democracia permitieron construir una estimación actual.
Números fríos
La accidentología es una rama de la medicina que cubre desde las patologías más simples hasta las más complejas.
De esta manera, incluye a los pacientes con lesiones leves, que se evalúan en la guardia, se les hacen estudios radiográficos, si no tienen traumatismo de cráneo no se les hacen tomografías, y si se comprueba que no tienen nada que requiera internación, se los manda a su domicilio; pero también se trata a pacientes que permanecen mucho tiempo internados. Por ejemplo, en este momento hay un joven que se encuentra alojado en una de las salas desde hace tres años.
Yendo a las cifras monetarias, un paciente en terapia intensiva cuesta, por día, 5.000 pesos, sin contar las operaciones. “En este momento están entrando entre doce y quince personas a diario por eventos de tránsito, y más allá que no todas registran una gravedad severa o extrema, es usual que alguna se tenga que quedar en terapia. En ese servicio, si tenemos una persona internada por un mes, al hospital le va a salir, con respirador artificial y todos los gastos operativos incluidos, unos 150.000 pesos”, le dijo un profesional a este diario.
A eso hay que sumarle que el gasto de manutención suele requerir el uso de pañales y otros insumos de higienización, cuyo valor subió un cincuenta por ciento de dos años a esta parte.
Por otro lado, el 90 de los accidentados requiere la realización de una tomografía, estudio que tiene un costo de entre 1.500 y 2.500 pesos.
La realización de una cirugía neuroquirúrgica, en tanto, cuesta entre 80.000 y 100.000 pesos.
Otras fuentes señalaron que “el 80 por ciento de los yesos que se hacen son por accidentología” y que un catéter endovenoso, que hace meses salía 600 pesos, hoy se consigue por no menos de 2.900 pesos.
“El otro día nos llamaron tuvimos una charla con el director por el tema de la venda, ya que él nos preguntó cuánto se gastaba y la verdad es que hoy estamos utilizando en un mes y medio lo que antes nos alcanzaba para medio año. Es más, si no se hiciera lo posible para que los heridos puedan irse cuanto antes y sin necesidad de ser operados, en este momento estaríamos haciendo tres operaciones de muñeca por día”, ejemplificó uno de los médicos consultados.
Lo que sí explicó Ricasoli fue que cuantificar el numéricamente “es muy difícil porque hay cosas que no se pueden evaluar: hay una estructura que se mantiene independientemente de la cantidad de accidentados, hay 25 personas por día en la Guardia y eso tiene un costo, la cocina para las 180 camas también lo tiene, y eso va más allá de las patologías de los que ingresan”.

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