Mónica Forastieri deja su mandato como Intendente este fin de semana; ojalá adopte alguna decisión.
La primera habitación desde la entrada al terreno fue el dormitorio de la infancia de Juan Domingo Perón, hasta por lo menos los seis años, aunque siempre se mantuvo este dato oculto.
Actualmente, la construcción de fines del Siglo XIX es un museo donde se hallan piezas encontradas en el lugar, como también testimonios escritos por el propio General Perón, relacionados con familias que mantuvieron vínculos cercanos al líder de la justicia social.
Lo triste y lamentable es que los roqueperenses, más allá de su pensamiento político, sufren vergüenza ajena al estar totalmente cerrado el acceso a la casa natal de Perón.
La Municipalidad, responsable del mantenimiento y cuidado de este sitio único e histórico, se somete a tenerlo parquizado, iluminado y nada más. El área de Producción ha colocado un cartel con teléfonos, donde el visitante debe llamar, pero suena ridículo ya que la gran cantidad de personas que concurre los fines de semana durante el verano, se acercan imprevistamente y no pueden ingresar.
Esto despierta rechazo, molestia, críticas, y la reflexión que en Roque Pérez, cuna de Perón, no se valore este lugar que es orgullo de todos los argentinos, sean o no peronistas.
Mónica Forastieri deja su mandato como Intendente este fin de semana, ojalá adopte alguna decisión. No es razonable que la casa de Perón sea contemplada detrás de las rejas y un candado. Una verdadera vergüenza, como lo es que el Peronismo local no haya construido un monumento al hombre político visionario de la Argentina, en sus pagos.
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