Un hombre de Illinois que dijo haber sufrido abusos a manos de un sacerdote de Wisconsin cuando era niño acusó ayer en una corte federal al Papa Benedicto XVI y a otras jerarquías del Vaticano de no proteger a otros menores de ese mismo cura del que sabían que era un abusador.
El Vaticano, sin embargo, aseguró anoche en un comunicado que la demanda no es más que un intento de atraer atención de los medios y negó haber tenido participación alguna en los abusos denunciados. La demanda pide la entrega de archivos confidenciales del Vaticano con denuncias de abusos por parte de clérigos y una indemnización monetaria de monto no especificado. También reclama que se realice un juicio con jurado. El documento no indica cuándo sucedieron los presuntos abusos. Murphy fue maestro en la escuela de 1950 a 1974.
"Queremos acciones que protejan a los niños: hemos decidido denunciar con su nombre no sólo al Vaticano sino también al Papa y a los cardenales Angelo Sodano y Tarcisio Bertone, porque representan la cumbre de una pirámide que exigía el secreto" ante la pedofilia, dijo el abogado Jeff Anderson.
Murphy, quien murió en 1998, está acusado de abusos a unos 200 varones en la escuela durante ese período. Su caso volvió a primer plano recientemente cuando The New York Times publicó documentos según los cuales una oficina del Vaticano dirigida por el entonces cardenal Joseph Ratzinger -hoy el Papa- no aplicó medidas disciplinarias al cura. Fue Anderson quien entregó la documentación al diario.
El demandante dijo que escribió dos cartas a Sodano en las que denunciaba los abusos de Murphy y pedía ayuda. Según la demanda, Sodano, Ratzinger y Bertone conocían las denuncias contra Murphy y se asociaron para mantenerlas en secreto. La demanda no presenta pruebas.
Bertone era el principal colaborador de Ratzinger en la época investigada y ahora es secretario de Estado, el segundo puesto en la jerarquía vaticana. El documento insinúa que la Santa Sede no sancionó a Murphy porque era un hábil recaudador de fondos. El Vaticano considera que la demanda no tiene ningún fundamento y es un refrito de hipótesis que las cortes estadounidenses ya han rechazado, dijo Jeffrey Lena, abogado de la Santa Sede en Estados Unidos.


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