"Hay abuelos que crecieron con Los Twist"

"Hay abuelos que crecieron con Los Twist"
Intentó disolver el grupo, pero le siguieron pidiendo shows y ahora decidió festejar los 30 años de su debut.

Marcelo Fernández Bitar

En los límites del barrio San Cristóbal, en el Bar de Cao, que se sumó a la lista de bares "notables" de Buenos Aires, Pipo Cipolatti hace memoria y recuerda infinidad de detalles de la historia de Los Twist, una de las bandas del rock argentino que surgió en los años '80 y marcó un hito a fuerza de talento, frescura, ingenio, humor y musicalidad.

Con abundante pelo y jopo, sin las arrugas que bien podrían estar asomando, Pipo no encuentra ninguna explicación especial sobre lo bien que se ve, salvo "la ropa holgada, que cubre la barriga". Una clásica respuesta Cipolatti que, a cara seria, siempre ha dado respuestas tan insólitas como desopilantes en todos sus reportajes, creando quizás involuntariamente un personaje que se trasladó a la televisión cuando participó en programas como La TV ataca y Petardos.

El encuentro en el bar se debe a una gran noticia que tomó forma durante las últimas dos semanas: un regreso de Los Twist a un teatro de Capital. Tocarán este viernes en el ND Ateneo, para celebrar los 30 años de su álbum debut, La dicha en movimiento.

–Pipo, no hay muchas bandas de los años '80 que siguen activas. ¿Te parece que quedaste solo?

–Más o menos. Fueron cambiando un montón de cosas. Una vez hice un comentario donde dije que el que no murió está en coma... un poco de humor negro. Lo que pasa con Los Twist es que seguimos pero siempre fuimos cambiando de integrantes. Es algo muy peculiar que sucedió desde el primer disco. Todo el tiempo iban rotando integrantes y había enroques. Otros grupos de esa época se fueron desarmando o se perdieron los integrantes. Virus, por ejemplo, siguió adelante pero con otro cantante. Los Abuelos de la Nada no siguieron, Sumo tampoco y se fueron armando otras bandas con los mismos integrantes. Miguel Zavaleta, por ejemplo, dejó de llamarse Suéter.

–¿En algún momento intentaste salir como solista?

–Lo pensé dos veces, pero me duró un rato nomñas. ¡Ah! Una vez paré con el nombre de Los Twist, cuando Melingo se fue a España, y los mismos integrantes seguimos adelante con otros nombres, como Agrupación Parisi o Silver Combo. A fines del '88 nos reecontramos e hicimos un recital en Prix D'Ami como Los Twist, el 24 de diciembre. Y seguimos tocando hasta que Melingo se volvió a ir. Después yo seguí con integrantes que iban rotando, como Gringui Herrera, Tito Losavio y Dani Nisenson. Hasta hubo una época donde el saxo fue remplazado por un músico que tocaba el vibrafón. Lo que más variamos fueron las cantantes, ¡porque hubo algunas que duraban dos shows o dos meses!

–¿Te sorprende que los temas sigan siendo conocidos por un público mucho más joven?

–Es verdad, ocurre con canciones muy puntuales. Hay una generación de abuelos que crecieron viendo a Los Twist, gente que de muy joven tuvo hijos. No sé si me sorprende, pero me gusta que suceda.

–Muchas veces los rockeros en Argentina reniegan de sus hits y dejan de tocarlos. ¿A vos te pasó?

–No. Lo que nosotros hicimos alguna vez fue cambiar el ritmo musical de las canciones. Como Los Twist no tienen un estilo muy definido, un tema como "Cleopatra" se hizo en versiones diferentes. Me acuerdo que "El primero te lo regalan" tuvo una versión al estilo "Emotional Rescue" de los Stones, y en una época tocábamos las versiones que habíamos hecho para el disco Explosivo 96, que eran muy complicadas para hacer en vivo. Pero no mucho más que eso… tampoco uso lista de temas en los shows.

–¿Armás todo sobre la marcha?

–Sí. Sabemos cómo empieza y cómo puede llegar a terminar, pero en el medio vamos viendo. A veces hay una lista de temas para que los músicos tengan una referencia, pero de golpe digo que no quiero hacer "Salsa" y la salteo. O engancho el final de un tema y empiezo a hacer "Cuando salí de Cuba", de Luis Aguilé.

–A veces hacés un popurrí...

–Sí. Ahora hacemos un popurrí pero con temas de otros, por ejemplo cosas de Pappo, Pescado Rabioso y "De nada sirve", de Moris. Son temas que yo escuchaba de chico.

–¿Tenías algún hermano o primo que te acercó a esa música?

–No. Yo le pedí a mi madre que no tuviera hermanos, y mis primos no escuchaban esa música. Yo vivía con cuatro tíos y con mis viejos. Un tío era payaso, por ejemplo, y no me enseñaba nada. Otro era pintor, poeta y peluquero de señoras, y me hizo escuchar música clásica y los Beatles. Mi papá escuchaba tango y jazz. Así que llegué al rock en el colegio y en Parque Rivadavia, donde empecé con un puestito de libros de ciencia ficción de los años '50. Me gustaba la fantasía de los escritores de esa época, cuando el hombre no había llegado a la Luna y se imaginaban cosas desopilantes porque no tenían tanta data. Me acuerdo de que vi un grupo de jóvenes de pelo largo que estaban intercambiando discos, así que empecé a llevar encima un disco del grupo Can, que todos tenían, y me integré. También ofrecía remeras con los logos de los conjuntos, que dibujaba para la marca Little Stone y en forma particular.

–¿Esa es la época en que andabas con el libro de insignias de la Policía Federal a cuestas?

–Sí. Mi papá me decía que anduviera con eso encima por si me paraba la policía. Y cuando me paraban por tener el pelo largo y me preguntaban por el libro, les decía que era de mi padre, que era comisario, y entonces me dejaban ir.

–¿Viste muchos grupos de rock en vivo en los años '70?

–No mucho. Vi a Vox Dei, sin saber que era un grupo de rock, porque mis viejos me habían llevado al corso de Parque Patricios y estaban tocando "La nave infernal". Después, los primeros recitales que fui a sabiendas fueron Pappo's Blues en el Sans Souci, en calle Corrientes, y Aquelarre en el Teatro Coliseo. También iba a ver grupos chicos de música progresiva, hasta que me di cuenta que odiaba a esa música. Eran todos temas instrumentales con títulos larguísimos, como si la letra fuera solamente para el título. Creo que la música sinfónica y las canciones de protesta me hicieron mucho daño. Me hicieron volver a escuchar tarantelas, jazz y tango, directamente.

–¿Cómo estás con los preparativos para este recital en el ND?

–En realidad, se me juntaron las cosas, porque la idea de hacer este show salió hace muy poco, y ya tenía previsto hacer la presentación del libro, que fue el viernes pasado. Pero me acuerdo todos los días de que tengo este show en el ND porque abro el correo y veo mi página "Cipolattissimo" en Facebook, donde hay comentarios de la gente y se habla de este show. Hoy estoy todavía con los detalles del vestuario, los ensayos y confirmar los invitados.

–¿Tenés recuerdos del recital del aniversario por los 20 años?

–Sí. Fue en el Opera, lo llenamos y Melingo llegó tarde porque estaba lloviendo y el tráfico estaba muy congestionado. Salió buenísimo. «

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