La hija de una pareja de militantes del ERP desaparecidos en Rosario durante la última dictadura fue identificada ayer a través de un examen realizado por el Banco Nacional de Datos Genéticos, ordenado por el juez federal Nº 4 Marcelo Bailaque, lo que la convirtió en la nieta recuperada número 103. El juez que intervino en el caso, Luis Vera Candiotti, fue procesado en febrero por supresión de identidad de otra joven recuperada.
El caso tiene un parangón con el de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, ya que la joven no aceptaba hacerse un análisis de ADN, hasta que la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario lo ordenó. El juez Bailaque informó ayer a las partes del resultado.
María estaba en el vientre de su madre, Cecilia, el 2 de agosto de 1976, cuando junto a su pareja fue secuestrada de la vivienda de Necochea 2050 en un operativo clandestino llevado adelante por el Destacamento de Inteligencia 121, en el que otras dos personas también fueron detenidas ilegalmente y otra fue asesinada.
"Hoy comienza una nueva vida y la relación con su verdadera historia", aseguró la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, sobre la mujer. "Va a sentir mucho orgullo de estos dos padres, porque eran chicos con una convicción de lucha, pero también estudiantes, trabajadores y profesionales", agregó.
Para Carlotto, la restitución de María, "es un premio ante esta tarea tan ardua que llevamos adelante" los organismos de derechos humanos. "Su hermana la quiere ver", aseguró, y señaló que "tiene tíos y una abuela". En tanto, anunció desde la organización que ella preside "vamos a contactarnos para ofrecerles todo lo que necesiten".
"El nieto 102 también se negó (a realizarse los exámenes de ADN) y ahora es un chico feliz que transita por la casa de las Abuelas como si fuera su casa. Le va a pasar lo mismo a ella", subrayó Carlotto, al tiempo que aclaró que la nieta recuperada "aceptó sin ningún reparo la extracción de sangre obligatoria" que determinó el juez Bailaque. "La historia que vivió en el pasado no se le va a borrar, es parte de su vida, y nadie pretende que cambie de forma de vida, de amistades o de afectos, porque eso es ella", explicó.
Y consideró que "las Abuelas de Plaza de Mayo queremos liberarla de la mentira para entregarle la verdad y que camine ese camino de verdad" porque de esta manera "el día que tenga hijos sabrán también de dónde vienen y ella también tendrá muchas respuestas para cosas que sentía".
Por su parte, Ana Overlin, la abogada de Abuelas en Rosario, en diálogo con Radio América sostuvo que "en principio la causa que empezó en 2004 fue muy compleja, y el año pasado abuelas se contituyó como querellante, para tratar de acelerar la causa. En un comienzo la joven no quería realizarse los exámenes, pero luego accedió y pudimos encontrar a una nueva nieta. No fue necesario hacerlo de manera compulsiva".
"Cecilia Barral estaba embarazada de casi 9 meses cuando la secuestraron. En principio podemos decir que la joven estaba con una familia que la adoptó, no tenemos pruebas para decir otra cosa, por el momento sólo manejamos hipótesis. Si podemos decir que los indicios indican que quien la dio en adopción es el juez Candiotti", agregó.
"Lo que podemos afrimar es que con total certeza se comprobó que Cecilia y su pareja fueron secuestrados en un operativo conjunto de la Policía de Santa Fe y del destacamento número 101, del ejercito que operaba en esta zona".

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