Abigeatos: el agro espera investigación policial y control municipal de la comercialización de carne

Daniel Ayçeguer y Guillermo Cantoni son propietarios de vacunos en la zona de Hinojo, a la altura del peaje. Aseguran que una decena de campos sufren abigeatos a diario. Hablaron con infoeme.com para advertir que se trata de una tendencia creciente al ritmo del precio de la carne al mostrador
Dos productores agropecuarios de Hinojo plantean la situación de inseguridad que viven en el sector ubicado a la altura del peaje, a dos kilómetros de la localidad: han sufrido abigeatos en los campos en los que tienen sus animales y vaticinan que, ante la suba del precio de la carne y el desempleo, la tendencia es al crecimiento de este tipo de hechos por lo que pretenden advertir al sector y pedir investigación y esclarecimiento de los abigeatos.

Daniel Ayçeguer y Guillermo Cantoni expusieron sus casos que suman 900 kilos de carne robada el martes a la madrugada en campos ubicados uno frente a otro: "esa cantidad de carne no se roba para comer. Se roba para vender", concluyeron y pidieron que se intensifique la labor policial de investigación -"no quiero un patrullero las 24 horas en la esquina de mi campo"- y el control bromatológico de la carne que se vende en los comercios.

El martes, ambos productores se encontraron con el abigeato consumado. La familia Ayçeguer es propietaria de "La Clelia" donde fue faenado un ternero valuado en unos 1500 pesos y del que se llevaron unos 200 kilos de carne. Cantoni es arrendatario, junto con un socio, de "El Moro" donde los abigeos robaron unos 700 kilos de carne de dos vacas, valuadas en unos 3000 pesos cada una.

Daniel Ayçeguer detalló a infoeme.com que en su campo, el faenamiento se produjo a metros del alambrado: "carnearon un ternero de aproximadamente 200 kilos que lo llevan al hombro. Están las huellas de la carne al costado del alambre. Lo carnean y lo llevan a mano hasta la banquina y ahí llaman por teléfono y en un minuto los pasan a buscar".

El caso de Guillermo Cantoni es notablemente distinto, "cortaron los alambres, entraron con una camioneta. Y mataron dos vacas de 950 kilos. Dejaron los terneros y vacas preñadas", describió el damnificado. En la interpretación de los ruralistas, el ingreso con una camioneta es la muestra de la impunidad que sienten los delincuentes: "es un campo que continuamente transitan vehículos porque hay un entoscado importante".

El panorama

Los ruralistas exponen la situación en la que se encuentran y atienden el planteo policial, que escuchan cada vez que sufren un ilícito de este tipo: no esperan que aumenten los patrullajes sino que se profundice la investigación de la comercialización para atacar desde ahí a los delincuentes.

El contexto les muestra que los faenamientos clandestinos que se vienen registrando en los últimos meses en la decena de campos del sector ubicado a la altura del peaje de Hinojo, serán una tendencia creciente con el aumento del costo de la carne al mostrador.

Esta variable se suma al desempleo y a la gran cantidad de gente que habita la zona con amplios conocimientos de la tarea de despostar animales. "Te das cuenta, por el tema del precio de la carne, que esto no va a ser el primer robo, va a estar terrible. De hecho no carnean para comer: dos vacas se carnean para vender", dijo Cantoni.

Para los propietarios el golpe es grande: ambos poseen unas 80 cabezas cada uno y estiman que si siguen los robos, en breve tendrían que dejar la producción completa.

Calcularon que "robaron 900 kilos de carne ahora, que es época de verano y hay que vender o colocarlo. Y no fueron con un auto, tiene que ser una señora camioneta. Y si te fijás cómo está despostada, son cirujanos. Los cortes son netos y no son improvisados", precisaron con las imágenes de los restos que ellos mismos tomaron.

Los robos se extienden a todos los campos del sector desde que empezó a subir el precio de la carne. Y no solamente se faenan vacunos: un familiar de Ayçeguer tiene ovejas también en los campos de esa zona, "en lo que va del año le han carneado unas 40 ovejas", contabilizó y reiteró que se trata de campos rodeados de caminos en buen estado en los que el tránsito es alto.

También dejaron en claro, que no todas las víctimas de estos ilícitos hace las denuncias: muchos, cansados de la falta de respuesta efectiva, prefieren no presentarse en las comisarías para dejar constancia de los hechos.

Qué se investigue la comercialización

Daniel Ayçeguer y Guillermo Cantoni explicaron, "es difícil agarrar a un tipo robando en un campo. Porque se ve un patrullero que viene a 15 kilómetros. Pero el control tiene que ser en carnicerías y en la venta clandestina, en la venta de carne en la calle a 10 pesos".

Ambos hicieron las denuncias de los robos sufridos y en la Policía la respuesta es por un lado la intención de patrullar la zona ganadera, y por otro, una investigación basada en la comparación del ADN del animal muerto con muestras que puedan tomarse en distintos elementos sospechosos, "sacan trocitos de carne para hacer el ADN en La Plata. Si es para hacer eso, se necesitan condiciones especiales de conservación que ellos no tienen. La realidad es que eso no sirve", explicó Ayçeguer, quien además es veterinario.

Las críticas apuntan directamente a la Policía, "no da respuesta o no se preocupa por investigar. Yo no quiero que mañana estén dando vueltas en mi campo las 24 horas. La idea es que si sabés que hay gente que vende carne en la calle, que se investigue quién vende, de dónde viene esa carne y de qué tipo de faenamiento se trata, comparar las marcas, los cueros dónde están", enumeraron.

Y también tuvieron en cuenta "que todo no corre por cuenta de la Policía. La Municipalidad tiene que hacer controles, Bromatología, en carnicerías para ver si la carne tiene su sello".

Tanto Daniel Ayçeguer como Guillermo Cantoni, adelantaron que asistirán a la reunión por el tema seguridad que convocó la Sociedad Rural para este jueves desde 19:30 y en la que se espera la presencia de autoridades policiales. Allí expondrán su situación, junto a decenas de ruralistas que sufren el mismo problema en Olavarría, y esperan respuestas concretas a sus planteos.

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