Abel Fleming, juez y reconocido experto en la temática de las adicciones, no considera a la ley de derribo ni la militarización de la frontera soluciones. Apoya la radarización y uso de Inteligencia.
El juez del Tribunal de Impugnación de Salta no considera a la ley de derribo una herramienta útil para enfrentar al narcotráfico, en cambio apoya la radarización las 24 horas del día. Juzgó como determinantes a la familia y al del conjunto social en una cruzada contra las adicciones y espera que el próximo Presidente de la Nación "no tome la política de drogas desde decisiones mediáticas facilistas acudan a la metáfora del "combate" y de la "guerra" al narcotráfico y a las drogas.
EL Juez con comparte decir que Argentina está en manos de los narcotraficantes: "Las drogas no tienen patitas, no caminan, no se nos meten por debajo de la piel; somos nosotros los que vamos hacia ellas. Lo que hacen los narcos es trabajar sobre la disponibilidad haciendo su negocio".
En ese sentido opinó que Salta por su ubicación presenta una situación geopolítica complicada, sobre todo en relación a la cocaína y sus derivados, por esta frontera seca de más de 700 kilómetros, que comparte con Bolivia, donde hay muy pocos pasos habilitados y muchísimos no habilitados. También puede ser usado el espacio aéreo.
Al respecto se mostró en contra de la Ley de derribo. Dijo: "No creo que resuelva este tema. El tráfico de drogas nos mostró la versatilidad que tiene para ir escogiendo modalidades diferentes, en la medida en que se instala una estrategia se instala otra estrategia de tráfico que neutraliza al control".
Fleming, en cambio, si mostró su adhesión a una mayor radarización de la frontera, pero "una radarización que funcione las 24 horas del día, los 365 días del año, con unidades operativas móviles que permitan llegar a los lugares de descarga de la droga.
No a la militarización
Sobre la propuesta de Sergio Massa, ex candidato presidencial, de disponer del Ejército para los controles en la zona de frontera, Abel Fleming se mostró decididamente en contra. "No es la función del Ejército. No creo que pueda hacerlo bien. Tampoco es en exclusiva de las fuerzas de seguridad y de la policía como única acción de control. La acción de control hoy tiene que ser reforzada con unidades de análisis en ámbitos gubernamentales civiles, que estudien los aspectos económicos, financieros, políticos de impacto de decisiones que se toman en otros países. Tendríamos que tener un área de inteligencia criminal localizada en las embajadas de Bolivia y Paraguay". Agregó: "Deberíamos tener también, presupuesto aplicado a la investigación para dejar de tener como objetivo la fase de transporte que hoy son intermedias o finales de una cadena de tráfico. Hay que trabajar sobre investigación financiera, sobre lavado de dinero, sobre las relaciones de la economía y el tráfico porque normalmente el tráfico termina blanqueando capitales a través de una inserción en la economía formal. Todo esto excede a la policía, como fuerza de control territorial y exige un esfuerzo estatal con otras organizaciones.
El experto considera además necesario “discutir la prohibición de las drogas. ¿Es bueno mantener la prohibición de todas las drogas en el mismo nivel de criminalización? o ¿Hay que tener políticas diferenciadas? Hay que discutir esto. Tenemos que discutir la política con la marihuana, droga incontrolable si las hay porque cualquiera puede tener una plantita. A su vez hay una naturalización del consumo y una naturalización de que no es dañosa.
Expectativas por el nuevo Presidente
Fleming se refirió a lo que los candidatos a presidente proponen al respecto: “Espero que no simplifiquen la política de drogas a slogans, no tome la política de drogas desde decisiones mediáticas facilistas. Al problema hay que resolverlo, pero sin slogans mágicos y sin reducir la política de drogas a la política de control. Decir que vamos a resolver el problema de la droga con un Ejército que controle los ingresos en la fronteras es mandar un mensaje que engaña. Hoy las drogas se combaten con acciones más persistentes, más rimbombantes, de mayor alcance, con aplicación de recursos y especialización de gente. Pero también se combate con una gran alianza social que a partir de la toma de conciencia, crear una red entre organizaciones civiles, territoriales, para reflexionar con jóvenes y adultos, reinstalar la diálogo franco y abierto, trabajar en la humanización de las drogas sociales”.

Comentá la nota