Abasto: el desalojo fue con extrema tensión y hubo heridos y detenidos

Abasto: el desalojo fue con extrema tensión y hubo heridos y detenidos

Ayer a la mañana la Policía intervino en el predio de 520 y 214. Anoche liberaron a los 13 aprehendidos

Al filo del amanecer, cuando todavía una densa neblina cubría el cielo de Abasto, más de doscientos policías se abrieron paso ayer a la madrugada por el lote de 520 y 214 donde desde hace casi veinte días se libra una tensa batalla por la tierra. A base de gases lacrimógenos, postas de goma y dispositivos sonoros de aturdimiento, los agentes irrumpieron en el predio para hacer cumplir la orden de desalojo que regía desde hace una semana, y, de esa manera, poner fin a una ocupación que mantenía en vilo a los abastenses desde el pasado 19 de abril.

Fue un operativo de extrema tensión, cargado de escenas de violencia, corridas y choques que terminó con trece aprehendidos (anoche todos habían sido liberados) y al menos una decena de ocupantes y cinco policías heridos. Y fue apenas el inicio de otra jornada crucial en Abasto, en la que se sucedieron las acusaciones cruzadas, protestas frente a la comisaría séptima, altercados entre funcionarios y autoridades policiales y la creciente preocupación de los vecinos, que perciben con temor e inquietud cómo día a día se enardece el clima de ebullición en ese otrora tranquilo barrio (ver página 12).

Hacia las 5.30 de la madrugada los carros de Infantería comenzaron a desplegarse en torno a los terrenos ubicados a unos 15 kilómetros al suroeste del centro platense. Enseguida unos doscientos agentes de distintas fuerzas de la Bonaerense ocuparon sus posiciones de cara al inminente inicio del desalojo.

A esa hora en el predio había unas 400 personas, muchas de ellas durmiendo, según contaron los vecinos. Martín (55), un hombre que vive hace varios años frente al lote tomado, contó que “se habían ido a descansar porque tenían la promesa del juez (por Luis Federico Arias) y del vicegobernador (Gabriel Mariotto) de que no los iban a desalojar”.

Es que, como informó este medio en sus anteriores ediciones, Arias, titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo Nº 1 de La Plata, había dictado el martes una medida pre-cautelar en la que ordenaba al Ejecutivo provincial que se abstenga de realizar el desalojo.

Pero lo cierto es que esa resolución judicial entraba en directo conflicto de competencias con la orden dictada por el juez penal Pablo Raele y luego ratificada por la sala IV de la Cámara Penal platense -integrada por los magistrados Carlos Argüero, María Elia Riusech y Raúl Dalto-, avalando la intervención policial.

GASES, CORRIDAS, HERIDOS

En principio el desalojo estaba previsto para el miércoles, pero su consumación se dilató un día debido a la mediación de distintos funcionarios que hicieron gestiones para lograr una “solución pacífica” al conflicto, aunque finalmente ninguna de las propuestas que se barajó llegó a buen puerto.

Ya altas fuentes judiciales habían anticipado a EL DIA que en un plazo de 36 horas los terrenos debían estar desocupados. Precisamente, para cumplir con esa orden de la Cámara penal platense, la Policía avanzó ayer en los terrenos en conflicto. Quienes presenciaron el operativo dijeron que los uniformados accedieron al predio fundamentalmente por las esquinas de 214 y 526 y por 530 y 216. Desde esos flancos avanzaron hacia las carpas, casillas e invernaderos donde hubo vecinos que se resistieron al desalojo con palos, machetes y arrojando piedras.

Durante una hora se sucedieron las corridas, los estampidos de los disparos de postas de goma, las pedradas y el fuego que comenzó a arder en algunas de las precarias construcciones y en los invernáculos que cubren esas tierras fértiles. En la zona contaron que en uno de esos incendios murieron carbonizados dos perros que estaban atados a una carpa.

Al cabo de una hora de máxima tensión, y mientras un helicóptero sobrevolaba la zona, a los ocupantes los desplazaron hasta la esquina de 520 y 214, mientras un cerco de cientos de policías rodeaba las tierras de 520 y 214 para evitar que vuelvan a asentarse.

Era el fin del desalojo pero el inicio de otra jornada turbulenta. El paisaje del lote mostraba un tendal de perdigones de goma, invernáculos ardiendo y piedras, palos y algunos machetes tirados por distintos rincones. Apenas el lote fue liberado, comenzaron a voltear con una máquina retroexcavadora los invernaderos que quedaban en pie. “El lugar será restituido a los denunciantes y debe ser alambrado inmediatamente”, enfatizó una alta fuente policial. El predio, como ya se informó, es reclamado por la inmobiliaria Mattioli, que se presenta como “judicialmente propietaria” de las tierras.

El desalojo dejó 13 personas aprehendidas -todas mayores de edad, en causas por “resistencia a la autoridad” y “lesiones”.

Uno de los aprehendidos fue identificado como Adrián Rodríguez, un abogado que sería asesor del letrado que presentó el pedido de cautelar al que hizo lugar Arias. Aparentemente fue por forcejear con efectivos, aunque aún es materia de investigación.

También un hombre identificado como Claudio Aparicio (38) quien, según contó su familia, vive frente a las tierras en conflicto y fue demorado “cuando escuchó los ruidos y salió a ver qué pasaba”.

Fuentes policiales dijeron que hubo cinco efectivos heridos, algunos de ellos con lesiones cortantes de machetes por las que recibieron atención médica.

Por su parte, Ramiro Berdesegar, de la Asamblea de Legítimos Poseedores de la Tierra, sostuvo que hubo “al menos treinta personas heridas con balas de goma”, varias de los cuales fueron asistidas en el hospital de Melchor Romero. También denunció “madres, embarazadas y menores golpeados”.

Ninguno de los heridos, se informó, fue de gravedad.

HORAS DE TENSION

Hacia las 9.30 la avenida 520 permanecía cortada en un amplio sector, desde la altura de calle 212 (en la esquina de la comisaría séptima) hasta 217. A esa hora, varias decenas de personas que acababan de ser desplazadas intentaron cruzar de 216 a 214 por la 520, donde un cerco policial les bloqueaba el paso. En ese marco, el juez Arias mantuvo un fuerte cruce verbal con el superintendente de la zona sur I, comisario mayor Francisco Rupnik, que había ordenado a los uniformados mantener a toda costa el bloqueo preventivo en la 520.

“Voy a pasar con la gente y no se le ocurra reprimir”, insistía Arias. “Por acá no van a pasar. Usted es funcionario y puede hacerlo, pero el resto de la gente no”, le respondió el comisario a cargo del operativo (ver página 13).

Hubo entonces empujones, encontronazos y gritos cuando la columna intentó -pese a todo- avanzar por esa avenida y se chocó con los escudos de la Infantería.

NERVIOSISMO Y ANGUSTIA

Minutos después la tensión se trasladó a las inmediaciones de la comisaría séptima, donde tenían a los 13 demorados, a disposición de la fiscalía a cargo de Ana Medina. Como la seccional estaba rodeada de efectivos, los manifestantes se concentraron en torno a la esquina de 520 y 212, reclamando la liberación de los aprehendidos. Allí, otra vez, hubo varias discusiones y forcejeos entre quienes, reclamando por el estado de los detenidos pretendían entrar a la comisaría, y los policías que lo impedían.

Ese clima de extrema tensión se prolongó hasta bien entrada la noche, aunque se aplacó en cierta medida hacia las 13, cuando los aprehendidos fueron trasladados a sedes judiciales en el centro platense donde les tomaron declaración testimonial.

Anoche todavía muchas de las personas que habían participado de la ocupación seguían frente a la comisaría de Abasto, reclamando por la liberación de los detenidos. Precisamente, fuentes judiciales informaron que a las 21 todos los aprehendidos habían recuperado la libertad.

En tanto que por estas horas se mantiene una fuerte custodia policial en las inmediaciones del lote ya desocupado, para impedir que vuelva a formarse un asentamiento.

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