El Gobierno Municipal creó recientemente el área de Asistencia a la Víctima pero nadie de esa repartición se acercó a las madres de los pequeños abusados. Salud Mental dio turno para quince días después de descubierto el hecho. Desesperadas, siguen pidiendo asesoramiento psicológico para saber cómo tratar a sus pequeños.
Están desorientadas y solas en este momento y el “infierno” desatado en sus hogares va de mal en peor. Es que en los entornos más humildes, la lluvia moja más. No tienen posibilidad de recurrir a un profesional del servicio privado y lo reclaman del Municipio, del área de Salud Mental. No pueden dejar el pequeño en manos de nadie y deben dejar el trabajo que aunque inestable les sirve para llevar el peso a la casa. Entonces, acumulan trastornos. Y a cambio, nada. La reacción tardía de un sistema que refiere a “procedimientos” y “teorías”. Y el encargado de referirlas con extremo objetivismo profesional fue el titular del área, Adolfo Loreal.
Las madres recibieron turnos para llevar a sus pequeños la semana que viene. Dos semanas después de conocido el caso. Nadie del servicio de Salud Mental se acercó hasta ahora, ni para atender a los pequeños ni para atenderlas a ellas, que transitan en la absoluta oscuridad de la inexperiencia. No saben si lo que hacen para contener a los pequeños está bien o está mal. No saben siquiera si deben hacer algo.
Los psicólogos de vacaciones. Los psicólogos en su casa y los padres, desesperados, en la suya. Tal vez, la cotidianeidad y la recurrencia profesional los haya galvanizado. Pero su coraza es indirectamente proporcional a la de las madres de los niños abusados.
Como si eso fuese poco, el organigrama municipal ha dado lugar, recientemente, a otra función que pareciera encajar en este caso pero que también dio muestras de inmovilidad.
Cuando se desdobló la Dirección de Prevención ciudadana, se creó la Dirección de Asistencia a la Víctima. Una dirección que tiene una única persona designada: Pablo Esquivel. Lo que se podría llamar una repartición “unidireccional”.
Fue el mismo Intendente, en mayo de este año, quien firmó el decreto de nombramiento y definición del área.
“Créanse en la estructura organizativa funcional del municipio la “Dirección del Sistema Integrado de Protección Ciudadana” y la “Dirección de Defensa Civil y Asistencia a la Víctima”, dice el documento.
Y en su artículo tercero determina que será función de Esquivel: “llevar a delante toda actividad que sea pertinente al cumplimiento de los fines de la Defensa Civil y la Asistencia a la Víctima cooperando y aunando esfuerzos con otras áreas municipales u organismos provinciales y dar cumplimiento a otras directivas emanadas del Departamento Ejecutivo Municipal”.
Lo ocurrido a los pequeños excede largamente la definición de víctima, sin embargo nadie se acercó hasta ahora a “asistir” a nadie. Ni a los pequeños ni a sus madres. Es que la pobreza pareciera aumentar los problemas y disminuir el volumen del reclamo, ratificando la idea de dos ciudades, una a la que el Estado les molesta y otra que si no reciben su amparo deben asumir las violentas injusticias con resignación.

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