Más de 37.000 personas pagan Ganancias en Mendoza. La cifra se traduce en $ 2.000 millones anuales que la provincia aporta a las arcas nacionales en concepto de este tributo, según lo señala un informe que realizó la Federación Económica de Mendoza (FEM).
Además, si se suman todos los otros descuentos a la misma base de contribuyentes, el importe asciende a $ 3.700 millones.
Los asalariados que no pagan Ganancias pero si aportan a los demás descuentos representan $4.500 millones, por lo cual la Nación extrae del total de sueldos formales, aproximadamente, unos $8.200 millones anuales. Este importe es cercano a la recaudación anual de Ingresos Brutos, el principal impuesto provincial.
El impacto en los sueldos
El impuesto a las Ganancias sobre los asalariados ha sido altamente criticado. La intención original sólo afectaba a los sueldos más altos, pero con el tiempo se fue distorsionando por la desactualización del mínimo no imponible y el congelamiento a los valores de las escalas salariales sobre las que se aplican las alícuotas del tributo.
Así, se hace inevitable que Ganancias tenga una reforma profunda, sin embargo para el actual gobierno o para el que venga será difícil eliminarlo, ya que representa una porción interesante de la recaudación nacional. Lo más probable -señala el informe- es que se vayan actualizando gradualmente las variables del impuesto, atenuando su efecto en los sueldos intermedios.
En la actualidad, cerca del 40% de los sueldos brutos más altos de un trabajador va a parar a la Nación.
Al impacto creciente de Ganancias hay que sumar los descuentos de jubilación y de obra social.
Los salarios más bajos, es decir menores de $ 15.000 en valores del 2013 y actualmente $ 24.765, sólo pagan el 17 % que implica el pago a Seguridad Social (jubilaciones y obra social) y no están alcanzados por Ganancias. Es decir que pierden 2 sueldos en el pago de impuestos.
Los sueldos más intermedios de $23.000 en valores del 2013 y actualmente de $ 37.973, pagan 17 % de Seguridad Social (jubilaciones y obra social), más un 9,77 % de Ganancias, lo cual representa 26,77 % del sueldo bruto. Es decir que pierden un poco más de 3 sueldos en el pago de impuestos.
Los salarios más altos de $ 91.766 en valores del 2013 y actualmente de $151.506 pagan el 17 % de Seguridad Social (jubilaciones y obra social), más un 25,45 % de Ganancias, lo cual representa el 42,45 % del sueldo bruto. Es decir que pierden un poco más de 5 sueldos en el pago de impuestos.
Las distorciones
La desactualización del mínimo no imponible y demás descuentos y el congelamiento a los valores del año 2000 de las escalas salariales sobre las que se aplican las alícuotas de Ganancias ha, por lo menos, duplicado para tramos salariales bajos el impacto de este tributo en el bolsillo ya que subió del 10 al 20 %.
En 2001 para comenzar a tributar la tasa más alta del impuesto (35%), un trabajador debía superar en 5 veces los mínimos y deducciones.
En la actualidad, se comienza a tributar esa alícuota con ingresos que no superan demasiado los mínimos.
De esta manera, los ingresos medios han comenzado a absorber más proporción de Ganancias que los sectores altos.
Un dato no es menor: Ganancias es el único tributo que crece fuerte, incluso cuando hay alta inflación y recesión económica. Tanto es así, que este tributo ya dejó muy atrás a otros grandes rubros, como el IVA o la Seguridad Social, cuya performance estuvo muy por debajo del índice de precios, con crecimientos de 33% y 29% respectivamente.
Cifras que hablan
Los números llaman aún más la atención si se toma en consideración solamente el resultado de diciembre del 2014: frente a un incremento del 42%, Ganancias tuvo una variación del 53%, contra un 36% del IVA.
Así, el impuesto a la renta no sólo crece a un ritmo fuerte, sino que lo hace por encima de la inflación que -según la estimación de los consultores privados- cerró en torno del 40% durante el 2014.
En términos de peso relativo respecto de la recaudación total, ahora representa un 22,8% de lo que ingresa a las arcas fiscales, mientras que un año atrás esa porción de la torta era de 21, 4%.
De hecho, su protagonismo no ha cesado de comprobarse en forma sistemática en los últimos seis años: desde 2009 hasta ahora su peso se incrementó nada menos que en 4,6 puntos porcentuales.
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