Hubo 43 y en 2011 fueron 34. En la primera quincena de este mes, ya se registraron otros tres. De todos modos, hace dos años que no se cuentan muertes.
De esa manera, las notificaciones muestran un aumento del 26,5 por ciento entre 2011 y 2012. La cifra, no obstante, se asemeja a la cantidad de niños afectados en los años anteriores, ya que en 2010 se notificaron 49 casos y en 2009 el mismo número que el año pasado.
La buena noticia es que en los dos últimos años no se produjeron muertes a raíz de la enfermedad, que sí habían ocurrido entre 2007 y 2010. Los datos fueron provistos por el Área de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Provincia.
El SUH, también conocido como “mal de la carne cruda”, es una enfermedad renal grave que comienza con una diarrea y afecta en particular a niños pequeños. Suele dejar secuelas y puede causar la muerte (Infografía).
La mayor parte de las veces es causada por un subtipo de la bacteria Escherichia coli , cuyo reservorio es el tracto digestivo del ganado vacuno. La vía de transmisión suele tener origen en el consumo de carnes crudas o insuficientemente cocidas, en la ingesta de agua contaminada (que puede ocurrir al sumergirse en piletas, ríos o lagos) o por el consumo de lácteos o alimentos que perdieron la cadena de frío o no están pasteurizados. También se contagia de persona a persona.
No hay, por el momento, vacuna contra el SUH, pero sí puede ser prevenida por medio de medidas sencillas al manipular y al cocinar los alimentos.
“Es básico que las carnes que se consumen y en particular las que se les dan a los niños, estén bien cocidas. Y además, también es fundamental evitar el contacto entre carnes crudas y alimentos cocidos, para lo cual se deben cambiar los utensilios o lavarlos entre un uso y otro”, advirtió la directora de Epidemiología, María Frías.
El país con más casos. En la Argentina la enfermedad es endémica, con una de las cifras más altas del mundo. Profesionales vinculan a esto la forma en la cual la población consume la carne.
“Ahora la gente tiene más conciencia de la existencia del SUH, y por lo tanto, hay mayor prevención. Pero todavía hay muchísimo por hacer”, advirtió la nefróloga pediatra, Élida Inchaurregui, jefa del Servicio de Nefrología del Hospital de Niños, donde se atienden la mayoría de los casos.
“Que el SUH sea endémico en la Argentina seguramente está vinculado al elevado consumo de carne vacuna, y también a la faena y al procesamiento, porque se sabe que la mayoría de las vacas está contaminada con Escherichia coli ”, señaló. “Ante esa situación, lo que hay que hacer es tomar todas las precauciones al manipular los alimentos”, puntualizó.
Las costumbres relacionadas al asado tampoco ayudan, según subrayó la nefróloga infantil. Entre ellas, destacó el hecho de comer la carne roja o jugosa, y también el hábito extendido de llevar la carne cruda a la parrilla en la misma asadera que vuelve después cocinada. Y también, el de preparar la ensalada cruda en la misma tabla donde antes estuvo la carne cruda.
“De esa forma, todo se contamina”, alertó, al tiempo que subrayó que en particular los niños y los ancianos siempre deben comer la carne totalmente cocinada.
“El SUH puede dar a cualquier edad, pero los más vulnerables son los que están en los extremos de la vida”, precisó.
La preocupación de la médica tiene fundamentos: tres de cada 10 chicos que la adquieren quedan con algún tipo de secuelas, y mueren tres de cada 100 que la sufren.
Entre las secuelas que deja se cuentan la insuficiencia renal crónica (la más frecuente), la hipertensión arterial y alteraciones neurológicas.
En la Argentina, en promedio, se venían registrando alrededor de 400 casos al año. Pero el año pasado, de acuerdo con el último Boletín Integrado de Vigilancia del Ministerio de Salud de la Nación, hasta mediados de noviembre se habían notificado sólo 233 casos, 20 menos que en el mismo período de 2011.
Más en el verano. En Córdoba, entre los niños que sufrieron la enfermedad en 2012, el 75 por ciento tenían entre 1 y 2 años de vida. El 95 por ciento eran menores de 5 años.
Con respecto a la procedencia, 20 de los niños afectados eran oriundos de la ciudad de Córdoba y los restantes 23 se repartieron entre los distintos departamentos del interior de la provincia.
A su vez, la mayoría de los casos (29) se registró entre octubre y marzo. Esto se debe a que la enfermedad aparece con mayor frecuencia en los meses cálidos, ya que las temperaturas elevadas favorecen la proliferación de la bacteria que la origina. El 95 por ciento de los niños afectados requirió tratamiento invasivo, como diálisis peritoneal o transfusiones de sangre.
Medidas de prevención: las precauciones por tomar
La causa. La Escherichia coli es una familia de bacterias, la mayoría inofensivas. Pero algunas son peligrosas para la salud, como la que produce la toxina Shiga. Ésta puede causar diarrea con sangre que en general se cura sola, pero que puede complicarse y desarrollar insuficiencia renal aguda en niños (SUH) y trastornos de coagulación en adultos.
En mayor riesgo. Esa complicación afecta en particular a niños pequeños, ancianos y a las personas que tienen su sistema inmunológico deprimido. En algunos casos, puede provocar la muerte.
Síntomas. En general el SUH comienza con diarrea (a veces con sangre), dolores abdominales, vómitos, palidez extrema, irritabilidad. También puede advertirse disminución en la cantidad de orina, y a veces aparecen convulsiones. El período de incubación de la enfermedad es de tres a nueve días.
Cómo se adquiere. Los alimentos que pueden estar contaminados con la bacteria son carne picada de vaca o aves sin cocción completa. Esto incluye las hamburguesas, salame, arrollados de carne, leche sin pasteurizar, productos lácteos elaborados a partir de leche sin pasteurizar, aguas contaminadas, lechuga, repollo y otros vegetales que se consumen crudos. También se contagia de persona a persona, por contacto con animales de granja o por bañarse en aguas contaminadas.
Para prevenir. Lavarse las manos con agua y jabón siempre antes de manipular alimentos y dar de comer a los niños; después de tocar carne cruda y de ir al baño, de cambiar pañales o tocar mascotas. Asegurarse de que los niños también lo hagan.
Cocinar la carne por completo, hasta que no queden partes rojas ni rosadas en el interior. Los cuidados deben extremarse en el caso de la carne picada, que siempre debe ser molida a la vista, y debe cocinarse por completo porque es la que más riesgo tiene de estar contaminada en su interior.
Separar siempre las carnes crudas de los alimentos cocidos o listos para consumir. Usar diferentes utensilios y recipientes (tablas, cubiertos, fuentes), o bien lavarlos entre un uso y otro. No poner carne cocida donde antes estuvo cruda, ya que se contamina.
No dejar enfriar los alimentos fuera de la heladera, ni descongelarlos a temperatura ambiente. No comprar alimentos preparados que se exhiban a temperatura ambiente. Al comprar carnes, deben guardarse en bolsas, separados de los otros alimentos.
No consumir productos que hayan perdido la cadena de frío, o estén vencidos. Consumir agua segura o hervida, y no bañarse ni permitir que los niños se bañen en aguas que puedan estar contaminadas.
Consulta al médico. Si un niño tiene diarrea o síntomas compatibles con SUH, consultar al médico en forma inmediata.
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