Para el economista Nadin Argañaraz el contexto de crisis empuja a las provincias al déficit fiscal. Más aún, la falta de políticas anticíclicas torna a sus economías muy dependientes de impuestos al consumo.
Estrenando su cargo de presidente del recientemente creado Instituto Argentino de Análisis Fiscal, atendió a PUNTAL para desmenuzar la situación de las arcas nacionales, provinciales y municipales
Sin rodeos, cree que la situación financiera de las provincias es compleja, por su excesiva dependencia de los ciclos económicos. Por ello, el actual contexto de crisis financiera las empuja hacia el déficit fiscal.
A su entender urge un análisis de los gastos en personal así como una redefinición de la distrbución de ingresos entre las distintas jurisdicciones.
Altísima probabilidad
- En otras notas usted manifiesta que será muy difícil para Córdoba evitar el déficit fiscal en 2009.
- Después de computar el pago de intereses, el conjunto de provincias está finalizando 2008 con déficit fiscal. Córdoba, en la ejecución que presentó de los 9 primeros meses, todavía mantenía un superávit, pero en noviembre ha habido una caída muy importante de los recursos recibidos de la Nación, del orden de los $57 millones respecto a octubre. Y ha caído también la recaudación provincial de Ingresos Brutos. En ese contexto a Córdoba le va a resultar muy difícil no tener un déficit fiscal primario durante el 2009. Porque ante la caída de ingresos esperable, junto al crecimiento inercial deun gasto ya existente, cualquier jurisdicción va a tener una altísima probabilidad de tener déficit fiscal primario para 2009. Estamos en un contexto en el que todas las provincias y municipios están atravesando una situación económica y financiera complicada.
- Usted suele remarcar la excesiva dependencia de las economías provinciales respecto del impuesto a los Ingresos Brutos, en detrimento de otros como el Inmobiliario y el Automotor. En Córdoba, existe la voluntad de mantener un descuento del 30% sobre ellos.
- Hay tres cuestiones relevantes al analizar la situación fiscal de provincias y municipios. La primera es que el máximo ahorro del conjunto de las provincias se logró en 2004, en buena medida por una contención del gasto público salarial. A la salida de la crisis del 2002 los aumentos salariales fueron escasos, y los que hubo, fueron bajos.
Eso contribuyó en buena medida a que en 2004 el conjunto de provincias tenga un superávit fiscal primario de 1,3% del PBI de Argentina, que fue lo máximo. Después, con la devaluación, más la inflación que se da desde 2005, surge una demanda de aumentos salariales que comienza convalidarse. Entonces comienza a recuperarse la participación de los salarios en el gasto público. Eso ha ido licuando los ahorros provinciales.
En 2008 las provincias pueden llegar a terminar con un resultado fiscal de -0,3% del PBI. El gasto en personal en las provincias, que es el 50% del gasto, es prácticamente el mismo que en 2001. Entonces, habrá que plantearse si realmente ése es el nivel de gasto de personal que se requiere para que las provincias presten eficaz y eficientemente sus servicios. Si no, habrá que encontrar el modo en que sea menor. No estoy diciendo que se está gastando mucho; digo que debe ser analizado.
Luego tenemos la cuestión del financiamiento, la recaudación propia. En 2001 la mitad de los recursos propios de las provincias eran impuestos a los Ingresos Brutos. En 2008 entre un 70% y un 80% de la recaudación propia proviene de Ingresos Brutos.
¿Qué pasó? Los gobernantes, tanto de provincias como de municipios, evitaron pagar el costo político de aumentar los impuestos visibles, como el Automotor y el Inmobiliario. Como la economía crecía, había crecimiento de precios, entonces aumentaba la facturación, y con ella crecía la recaudación de Ingresos Brutos, que comienza a tomar cada vez mayor participación. Pero estaban generando una recaudación muy procíclica.
Estaban muy atados al ciclo económico. Como estaba la economía en expansión, la recaudación crecía al ritmo de la economía. Yo marcaba que cuando la economía se paralizara, se iba a sentir fuerte el impacto de la recaudación en las provincias, porque entre 7 y 8 de cada 10 pesos provienen de Ingresos Brutos. Y lo primero que se para es la facturación; luego aumenta la evasión. Y esto pasa también en los municipios, cuya principal tasa es la de Comercio e Industria.
El otro tema, que se va a empezar a discutir con más énfasis, es la distribución de recursos entre Nación, Provincia y municipios. Córdoba resigna $3.150 millones entre el Impuesto al Cheque que no se coparticipa, lo que no le compensan de ganancias por la existencia de retenciones y lo que está financiando a la seguridad social. De esos $3.150 millones, un 20% es destinado a los municipios.
Si la distribución de recursos fuera distinta, si el Impuesto al Cheque se coparticipara como IVA, si te compensaran de ganancias por lo que están dejando de coparticiparte porque hay retenciones, si te devolvieran una parte de lo que estás financiando a la seguridad social, obviamente cambiaría la situación de financiamiento.
- Un ejemplo de esa centralización de recursos son las retenciones, que no son coparticipables.
- Las retenciones tienen dos cuestiones. Una discusión es lo que las provincias no reciben de coparticipación de impuesto a las ganancias, porque existe la retención. La otra discusión es la transferencia de recursos que hacen los productores al Gobierno central y que después no saben cuándo les vuelve. La plata que pone Córdoba en retenciones es muy significativa. Ronda los 3.000 millones de dólares. Esa plata se va de Córdoba.
El tema es cuánto vuelve como gasto público nacional, que es la única vía en que puede volver. Hablamos de 3.000 millones de dólares al año que los productores están transfiriendo a la Nación a través de retenciones. Y hoy la rentabilidad ha caído significativamente.
El productor hace un planteo lógico: “Así como aporté cuando me fue bien, ahora necesito que el Estado me quite presión impositiva porque he perdido rentabilidad. Bájenme las retenciones porque así no puedo seguir produciendo. Y si no puedo seguir produciendo, no sólo no voy a tener actividad económica, sino que la Nación tampoco va a tener recaudación por retenciones”.
Festival de impuestos
- En diversos artículos usted señala que en Argentina, ante la necesidad de fondos, los gobiernos automáticamente apuntan a aumentar los impuestos ya existentes, o inventan otros, en vez de achicar gastos.
- Por un lado está la cuestión del gasto, que en Argentina no es una variable sobre la que trabaje para mejorar su eficiencia y eficacia. Por otro lado está la centralización de recursos. El gobernante dice: “Tengo este gasto que financiar, no tengo la recaudación de coparticipación que me corresponde, no me alcanza la propia, subo los tributos”. Lo hace pensando que es el único camino que tiene. Pero es un camino perverso, porque mientras más subís los tributos, más aumentás el incentivo a evadir, más competencia desleal tenés.
Es un camino al que se termina recurriendo porque se necesita financiamiento, pero es negativo para la economía y la sociedad. Hoy el riesgo en Argentina es que empiece un festival de tributos que después no puede parar. Muchos municipios están pensando crear tasas nuevas, pero eso termina repercutiendo en el bolsillo del ciudadano.
- Se dice que las medidas que ha tomado el Gobierno nacional son meramente fiscales y no contemplan cuestiones de fondo sobre la producción.
- Creo que el Gobierno se quedó sin margen para hacer políticas anticíclicas. No tenés fondos anticíclicos, por ende no tenés dónde echar mano. Tenés un superávit fiscal que se viene cayendo, y con alto riesgo de seguir cayendo fruto de la caída de la recaudación.
Tenés un gasto público que es inflexible a la baja. No tenés margen. En otros países están tomando decisiones de bajar impuestos. Las primeras medidas acá se dieron pensando más en la caja del Estado que en la del sector privado. La medida fiscal clara es la eliminación de la “tablita de Machinea”: el Estado va a tener que asumir un costo fiscal de entre $1.500 y $2.000 millones anuales. Se apunta a que eso se consuma.
Esa es la medida más concreta de asumir un costo fiscal para poner plata en el bolsillo de los consumidores. Todas las otras medidas van en línea con lo que están haciendo otros países. Pero desde el punto de vista fiscal, existe poco margen para hacer política fiscal anticíclica cuando el año que viene tenés que amortizar $20 mil millones de dólares de deuda pública.
- ¿Alcanza con estimular el consumo?
- Si el año que viene tuviésemos vencimientos por $10 mil millones de dólares, el escenario sería muy distinto. Pero hay que pagar 20 mil millones de dólares, no tenés acceso a los mercados financieros, tenés el mundo con una cuestión financiera bastante complicada, estás limitado de herramientas. El Gobierno trata de dar señales y lo vital acá es recrear la confianza.
- La Presidenta remarca que Argentina es un país confiable.
- La estatización de las AFJP fue un importante golpe a la confianza. En Argentina siguen saliendo capitales, algo que menguó en noviembre, pero claramente es una cuestión negativa. El año que viene Argentina necesita dólares, y hay que tratar de generar las señales necesarias para que no se vayan los dólares.
- ¿Cómo evalúa las medidas que presentó el gobierno de Córdoba?
- Creo que buscan atemperar el impacto que está generando el parate económico en el empleo. Estas medidas tienen siempre un costo fiscal que hay que asumir. Por eso creo que en esta etapa hay que hacer política anticíclica.
El Gobierno nacional tiende a seguir una política anticíclica. No veo como medida anticíclica el dar una moratoria, porque la vas a pagar cuando te esté yendo bien, no cuando te está yendo mal. Pero sí hay política anticíclica en los subsidios a las tasas de interés, en la eliminación de la tablita de Machinea. Hay un costo fiscal que el Estado está dispuesto a asumir. Córdoba intenta, dentro de las posibilidades que tiene, atemperar el impacto en el empleo.
Creo que en 2009 hay que poner el foco en lo social. Mucho foco porque vas a tener una economía con una caída de magnitud. Venís creciendo al 9%, si llegás a bajar a 0 será un golpe importante. Y como siempre, los sectores más desprotegidos son los que más van a sentir eso.
Actuar coordinadamente
Sobre el final de la charla, Argañaraz remarca la importancia de atender las necesidades que vastos grupos de la sociedad tendrán si en 2009 hay una caída en los indicadores económicos.
Con las heridas de 2001 aun sin restañar, en un año electoral muchos pueden jugar con el miedo. Y Argañaraz lo sabe.
¿Teme que se den las condiciones para que se repitan protestas en gran escala o desbordes?
- Por ahora ayuda la desaceleración que está teniendo la inflación, por la caída de la actividad económica. Hoy estás con una tasa anualizada de entre 12 y 14% de inflación. Pero hay que estar atento a todo. Nación, Provincia y municipios tienen que actuar coordinadamente para manejar los escasos recursos y lograr el máximo impacto social, evitando que se produzca cualquier situación no deseada, que hoy por hoy no veo. Objetivamente la cosa se puede manejar. Aunque los perjudicados van a ser los mismos de siempre: los que menos tienen.
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